ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El bailarín ruso Azari Plisetski junto a Alicia en Giselle. Foto: Cortesía del Ballet Nacional de Cuba

Corrían los aires renovadores de una Revolución recién victoriosa y el Ballet de Cuba se aprestaba a cumplir las nuevas metas históricas trazadas por la Ley 812 del Gobierno Revolucionario, firmada el 20 de mayo de 1960 por su entonces Primer Ministro, el Comandante Fidel Castro. El conjunto danzario cubano, después de desplegar una valiosa obra que abarcó la creación coreográfica nacional e internacional, la gestación de la hoy mundialmente reconocida escuela cubana de ballet y la difusión de esta manifestación a lo largo y ancho del país, había sufrido la bestial agresión de la tiranía batistiana, que en 1956 casi destruye su obra creadora.

La Academia de Ballet Alicia Alonso, fundada en 1950, había sido la cantera básica de bailarines cubanos, especialmente en la vertiente femenina, dado que la inseguridad económica y los prejuicios imperantes, obstaculizaron el surgimiento de alumnos varones, cabalmente formados desde temprana edad, como reclama una disciplina tan exigente como la danza académica. Aunque un grupo de valiosos exponentes masculinos aportaron entrega, disciplina y talento, fue esta siempre la parte más deficitaria y menos sólida del empeño balletístico cubano. En 1962, al crearse la Escuela Nacional de Ballet, el reclamo de esa presencia masculina idónea trajo nuevas exigencias, tanto para la labor docente como para los desempeños profesionales de la Compañía.

Es en ese contexto que en 1963 llega a Cuba Azari Plisetski, joven bailarín procedente de las filas del Ballet Bolshoi de Moscú y miembro de la ilustre familia Messerer, una de las más influyentes dentro de la escuela soviética. Venía a compartir con otro valioso colaborador, Rodolfo Rodríguez, primera figura del Teatro Colón de Buenos Aires, el alto rango de Primer bailarín del ya nombrado Ballet Nacional de Cuba.

Todos los testigos del quehacer de la Compañía en esos históricos años no olvidaremos su debut ante el público cubano, en los roles de El pájaro Azul y El espectro de la rosa. A partir de entonces su nombre quedó unido para siempre al del nuestro Ballet Nacional, al que sirvió durante una fructífera década. Pero la presencia de Azari en Cuba no podemos reducirla a la simple categoría de «un artista invitado» o a la de «miembro temporal del elenco».

Su mérito mayor consistió no solamente en ser el partenaire de Alicia Alonso en momentos cruciales, como la filmación de Giselle, por el Icaic bajo la dirección de Enrique Pineda Barnet; acompañarla a ella y a la Compañía en la obtención del Grand Prix del Festival Internacional de la Danza de París en 1966 y 1970; ser elemento clave en la obtención de los altos galardones alcanzados por las Cuatro Joyas en los eventos competitivos de Varna y Moscú, o asumir exitosamente las responsabilidades inherentes al vasto repertorio clásico y contemporáneo que interpretó entre nosotros. Él fue, ante todo, un ejemplo.

Aunque formado en los principios técnicos y estéticos de la escuela soviética, supo comprender la singularidad de una nueva escuela, que batallaba por su consolidación y fue esa su contribución mayor. No impuso dogmas, manierismos ni estereotipos, sino que supo comprender la esencia del batallar nacionalista impulsado contra viento y marea por Alicia y Fernando Alonso. Se sumó a él aportándole el rigor académico, la disciplina, la entrega y sobre todo el respeto y la confianza en el talento del bailarín cubano. Así lo demostró como maestro clave en la Escuela y en la Compañía, cuya prueba mayor la tenemos en su creación de Canto Vital para cuatro de sus alumnos más eminentes: Jorge Esquivel, Orlando Salgado, Lázaro Carreño y Andrés Williams, obra modélica que a partir de su estreno en 1973 ha sido interpretada por todos los bailarines cubanos poseedores del mayor virtuosismo técnico y artístico. Su obra como coreógrafo incluye también La avanzada (1963), presente siempre en momentos de particular relieve histórico y patriótico; Primer concierto (1971) y el pas de deux de Espartaco que creara en 1978 especialmente para Alicia y Esquivel.

En una cálida función, celebrada en el hoy Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, el 4 de febrero de 1973, se despidió del público cubano como intérprete, en una representación de La fille mal gardée, acompañado por Loipa Araújo y el cuerpo de baile del Ballet Nacional de Cuba.

Al regresar a su patria obtuvo el diploma de graduado del Instituto de Arte Lunacharsski, de Moscú, con una tesis que recogió su experiencia artística entre nosotros y que tituló El Ballet de la Cuba revolucionaria. Su brillante carrera como pedagogo ha continuado, en diferentes compañías, eventos, festivales y concursos internacionales, pero de manera especial en el Ballet de Lausana, fundado y dirigido por el gran Maurice Bejart. A Cuba ha vuelto invitado a nuestros festivales internacionales de ballet y en otras ocasiones de gran significado. Pero nunca se ha ido, porque como se expresó en el mencionado homenaje de despedida, él queda vinculado para siempre a Cuba por la amistad, el trabajo y la historia. Así lo recordamos en ocasión del aniversario 80 de su natalicio, que se cumple mañana jueves 13 de julio.

*Historiador del BNC

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Luis Roberto Choy dijo:

1

11 de julio de 2017

23:03:25


No sé por qué en todo tienen que entremeter la política. ¿Hasta cuándo?

Voz popular Respondió:


17 de julio de 2017

10:50:29

¿No quieres que haya comentarios de política? Pon el ejemplo y no menciones esa palabra. Recuerda que si alguien dice que no le gusta la política, desde ese momento asume una actitud política.

jibarosoy Respondió:


18 de julio de 2017

13:28:47

Para hablar del Ballet cubano, no hay que hablar de política, es redundancia: el Balet Cubano, Alicia Alonso y Asari Plizetscki son símbolos de la Cultura Universal que, en el caso de nosotros los cubanos, aduirió sentido con la Revolución Cubana. Asi, nada mas... sin política.

Amparo dijo:

2

12 de julio de 2017

09:50:22


El nombre de Azari Plisetski dio brillo y prestancia al incipiente Ballet Nacional de Cuba, junto a figuras como Alicia y Fernando Alonso. Lo recordaremos con el carño y el respeto que merece.

lazaro reguera dijo:

3

12 de julio de 2017

10:38:48


Lo recordamos con mucho cariño, fue una pareja linda con Alicia

Andrachi dijo:

4

12 de julio de 2017

17:31:19


Me alegra saber que está vivo. Siempre lo recordaremos, tan luminoso, tan artista.

Luis Roberto Choy López Respondió:


17 de julio de 2017

12:16:51

Azari Plisetsky mantiene una vida profesional activa, según puedo ver en la prensa y la televisión internacionales. Él es profesor y jurado de muchos eventos internacionales de ballet y es, por su trayectoria, un hombre sumamente respetado en el mundo actual de la danza.

oliver cassiani dijo:

5

14 de julio de 2017

21:55:42


Saludos al hno pueblo cubano de de colombia. Es para preguntar si cuba esta participando en la copa oro si no y porque gracias