ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Gala artística de Bonaire en la Fiesta del Fuego. Foto: Yander Zamora

Santiago de Cuba.—En la trigésima séptima versión del Festival del Caribe, conocido como la Fiesta del Fuego, Bonaire está siendo una revelación.

Isla con una población que no pasa de los 20 000 habitantes —otros 10 000 forman parte de su diáspora—, en apenas 289 kilómetros cuadrados de extensión, a poca distancia de la costa venezolana, se define como la Perla del Caribe y como tal se presenta aquí en su condición del Invitado de Honor del evento.

Sus representantes admiten, obviamente, no ser la única perla del mare nostrum antillano, pero cuando apelan a esa denominación lo hacen para llamar la atención de la singularidad de su cultura.

Bonaire es un municipio especial del Reino de los Países Bajos. Cuando alguien pisa tierra bonariana —gentilicio defendido por ellos para diferenciarse del bonaerense aplicable a los habitantes de la capital argentina—, llega a suelo holandés y habla con ciudadanos holandeses; mulatos, negros, algunos de piel más clara; todo mezclado, hubiera dicho Nicolás Guillén.

Pero estos hombres y mujeres, culturalmente, no son holandeses. Aprenden en la escuela la lengua europea, pero en la calle, en la casa, en las canciones, en la escritura, se comunican en papiamento, idioma cuyo origen latino, próximo al español, es evidente.

En la inauguración este martes del coloquio El Caribe que nos une, principal foro de reflexión de la Fiesta del Fuego, el profesor e investigador Bob Harms explicó que «hemos convivido con esa anomalía luego de haber sido colonizados por los Países Bajos en la primera mitad del siglo xvii y pertenecer por largo tiempo al conglomerado de las Antillas Holandesas».

«Sin embargo nuestra identidad –afirmó– es caribeña y eso lo pueden observar en las manifestaciones culturales presentes en Santiago».

Al respecto, el gobernador de la isla, Edison Rijna comentó a este redactor cómo para los habitantes de la isla donde él nació era «importante empeñarnos por corresponder a la invitación de Santiago de Cuba; por una parte, honramos un compromiso con los hermanos de la región; por otra, pocos imaginan que los vínculos entre bonarianos y cubanos se remontan a los inicios del siglo pasado».

Cientos de hombres de ese territorio antillano fueron contratados por míseros jornales por las compañías azucareras norteamericanas que operaban en el norte de la región oriental, para explotarlos en las plantaciones cañeras.

Uno de los participantes en el foro, el periodista Franklin Antoin, recordó una de las canciones populares bonarianas de la época en la que se hablaba de Cuba como tierra de promisión para los hombres sin empleo en la isla que no tenían como sostener a sus familias.

Unos regresaron a Bonaire, otros no; o se fundieron con otros migrantes caribeños o quedaron en la isla grande a vivir y morir en sus campos. «En todo caso —apuntó Antoin—, Cuba nunca se ha borrado de nuestro imaginario».

Diputada a cargo de los asuntos sociales y culturales en el gobierno del territorio, Nina van der Heyer explicó que, salvo las artes plásticas, las restantes expresiones están representadas en Santiago, con énfasis en «las músicas y danzas que dan vida a la festividad más arraigada, el Simadán, que marca el 30 de abril la celebración de la cosecha».

A la Casa de Bonaire, habilitada en la sede de la delegación provincial del icap, han llegado músicos y bailarines que reproducen las esencias de esa fiesta, particularmente como la viven en Rincón, la segunda localidad en importancia de la isla después de la capital Kralendijk. Por su antigüedad, Rincón fue el asentamiento donde fueron a parar los esclavos africanos y sus descendientes luego de la abolición del infamante sistema en 1864.

Entre los santiagueros ha causado sensación el grupo Watapana, por la autenticidad con que reflejan las más diversas variantes de sus tradiciones musicales. Por su trayectoria en la conservación y promoción de esas raíces, su líder, Marcel Mercera fue distinguido con el Premio Internacional Casa del Caribe 2017.

A la 37 Fiesta del Fuego asisten casi 800 artistas e intelectuales de 25 países. Cada día concurren alrededor de 25 000 personas a la agenda del festival que transcurrirá hasta el próximo domingo 9.

Luego de presenciar la inauguración, en compañía de Lázaro Expósito, primer secretario del Partido en Santiago, el ministro de Cultura, Abel Prieto, observó cómo el festival «se sigue consolidando como espacio de confluencia y de vínculo con el Caribe».

«Mientras la tendencia hoy en el mundo es levantar muros, avivar el odio y el racismo —precisó—, un foro como este, tan diverso, tan respetuoso de las diferencias, es un símbolo de lo que realmente pudiera salvar al mundo».

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