ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Anita Ekberg (1931-2015) en la Fontana di Trevi; pocas veces una gran película ha sido simbolizada en una poderosa imagen. 

El cine —el de las salas oscuras— tiene sus magias propias vinculadas con la memoria afectiva, algo de lo que bien se aprovecha el mundo del negocio, aunque en ocasiones erra.

Un caso fue cuando hace varios años se pensó que el coloreado de las imágenes sería el negocio del siglo, porque permitiría impregnarle nueva vida a filmes importantes realizados en blanco y negro. Alboroto, mucha propaganda, capitales a toda vela, pero al final el viento dejó de soplar en popa cuando las estadísticas demostraron que, más allá del lógico fisgoneo de los primeros momentos, no interesaba realmente ver en colores Casablanca o El chicuelo.

A tal «invento» de la industria les fueron encima cineastas y críticos por cuanto la obra artística original se desvirtuaba con la colorida lechada, y no faltaron realizadores en declarar que preferían darle candela a sus negativos, antes que verse envuelto en el aquelarre mercantil.

Y por supuesto, estaban los espectadores, defendiendo a capa y espada la huella fílmica en el recuerdo.

Cuando hace años escribí en estas mismas páginas acerca de los cincuenta años de La dulce vida (1960), me vi tentado a publicar una foto de cómo lucía entonces Anita Ekberg, como es lógico, a años luz de la rutilante rubia a la que Fellini obligara una fría madrugada a bañarse en la Fontana di Trevi. Y aunque está muy bien que un artista envejezca delante de las cámaras (y no huya, como en su tiempo lo hiciera Greta Garbo, aunque hay que respetarle la decisión), lo cierto es que no quería empañarle la memoria a los que un día salieron locos del cine con aquella mujer, en «aquella película».

Parecería una frivolidad, pero quisiera defender la tesis del «momento en el recuerdo», ese que mediante el cine nos evoca días, circunstancias, primeros amores nacidos, una matiné (pocas) con mi madre al lado, tomándome la mano, en fin, la dulce y a la vez traicionera nostalgia que también representa la sala oscura.

A los espectadores de mi generación, un análisis serio los obligaría a reconocer que muchas de aquellas mujeres
que nos seducían eran productos del Sistema de estrella y estaban allí para engatusarnos y tumbarnos la peseta. Dictamen preciso y nada romántico, pero comprensible a esta altura del juego, cuando cada vez que pasan por la televisión la Elena de Troya de los años cincuenta, con Rossana Podestá vestida de blanco, modosita ella, me quedo hipnotizado viéndola; ¡ah, vieja novia!, que no tan bonita era (pienso ahora), pero que de noche, cabeza en la almohada, me hizo volar hacia las estrellas.

¿Y qué decir de Kim Novak y su halo de misterio, aquella manera de mirar que nos hacía creer a todos que podíamos ser su salvador y a la vez el feliz recompensado, una vez que el viejo James Stewart dejara de perseguirla en Vértigo?

Durante años, Hollywood nos engañó con sus historias trucadas y sus cowboys mata indios, que una vez creímos buenos. Pero primero de niños creciditos, y luego de adolescentes, nos quedamos con sus mujeres. Y que conste: nada de dulce venganza por haber tenido que pagar por ellas.

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Rebeca dijo:

1

12 de mayo de 2017

02:14:22


Linda crónica Rolando. Gracias

Orlando Chirino dijo:

2

12 de mayo de 2017

09:37:32


Sr. Pérez Betancourt: Excelente su escrito. Ha sabido usted expresar muy bien lo que sentimos los que amamos el cine crecimos viendo y admirando las actrices que usted menciona, aunque a veces el contenido de algunas de sus películas dejaba mucho que desear. También estoy de acuerdo con usted en cuanto al “coloreo” de los filmes en “blanco y negro”.

Lee dijo:

3

12 de mayo de 2017

11:39:23


Orson Welles prefirió blanco y negro para que los colores no distrayeran a la gente. Pero por supuesto, los años 60 requerían películas y programas en colores.

aloida dijo:

4

15 de mayo de 2017

10:12:27


Pues claro que en blanco y negro. Nunca he visto Casablanca, El Tesoro de la Sierra Madre, No estamos solos o 17 Instantes de una Primavera (que se hizo en formato de cine) en colores. Esto es algo que tiene puesto de cabeza a no pocos de la industria, Lo que pareció un acto lleno de buenas intenciones, terminó sindo una vez más, la forma en que está empedrado el camino al infierno. Recuerdo siempre Luces de mi ciudad, en mi opinión algo magistral de todo lo que hizo Chaplin y no9i en sueños me la imagimno en colores. En cuando a La Duce Vita, amigo Rolando, Anita Ekberg, ha merecido más de dos o tres comentarios en esta columna. Ella se constituyó en el primer nombre al evocar a Fellini, y en la compañera nocturna de no pocos adolescentes de aquellos años. No obstante- cosas de la vida- detestó siempre aquella escena. la misma que la hiciera subir al cielo del sistema de estrellas, esta vez de Italia.Lo cierto es Ro, que nadie le ha pintado bigotes a La Giocondadar color a la foto de Korda(la original) del Che o agregar figuras a la capilla Sixtina. Y es que a la obra perfecta no hay que mejorarla, porque es solo eso PERFECTA. magnífica (y muy linda) esta crónica de hoy.

Reinier Lazo dijo:

5

17 de mayo de 2017

17:08:40


Aun en la actualidad hay directores que recurren todavia al cine blanco y negro ejemplo de ello Blancanieves año 2012 ? Cine fantástico/Cine dramático ? 1h 45m y mira cuantos premios a obtenido Blancanieves Premios Premio Goya a la Mejor Actriz Revelación 2013 · Macarena García Premio Goya a la mejor película 2013 · Jérôme Vidal, Ibón Cormenzana, Ángel Durández Adeva, ... Premio Goya a la mejor interpretación femenina protagonista 2013 · Maribel Verdú Premio Goya al mejor guión original 2013 · Pablo Berger Premio Goya a la Mejor Dirección Artística 2013 · Alain Bainée Premio Goya a la Mejor Dirección de Fotografía 2013 · Kiko de la Rica Premio Goya a la Mejor Música Original 2013 · Alfonso Vilallonga Premio Goya al Mejor Diseño de Vestuario 2013 · Paco Delgado Premio Goya al Mejor Maquillaje y Peluquería 2013 · Sylvie Imbert, Fermín Galán Premio Ariel a la Mejor Película Iberoamericana 2013 · Pablo Berger Premio del Cine Europeo a Mejor Diseñador de Vestuario 2013 · Paco Delgado a mi me gusta la speliculas como Capablanca que es un clasico