ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Mujal ante la prensa. Caricatura de Adigio publicada en 1956 en la clandestina Carta Semanal. 

Fue pintor. Uno de los más importantes y reconocidos pintores cubanos del siglo XX y los primeros años del XXI. Sus cuadros sobre milicianos y soldadores han adquirido la dimensión de los clásicos. Su eterna juvenilia lo llevó a experimentar con formas geométricas inusitadas. Por la obra de toda una vida, mereció en el 2002 el Premio Nacional de las Artes Plásticas.

Algún día también habrá que rescatar el valor de su cosecha lírica, reunida en poemarios como Días como llamas, Ascunce, elegía y otros poemas  —sobre el cual el compositor Nilo Rodríguez escribió una cantata— Amor, tiempo de guerra, y Poema del pintor.

Pero Adigio Benítez nunca dejó de ser periodista. Para ser más preciso, periodista gráfico. Si admitimos que una imagen equivale a mil palabras, los textos visuales que Adigio legó a la prensa sumarían millones.

A ese periodista que ejerció la caricatura y la ilustración como géneros editoriales y de opinión, está dedicado el libro Adigio, en la esquina roja, un muy completo recorrido por su obra gráfica para la prensa cubana, guiado por el amor, la dedicación y la inteligencia de Surnai Benítez Aranda, puesto a circular por la editorial Letras Cubanas y que incluye textos de Manuel López Oliva, Jorge R. Bermúdez, Pedro de Oráa, Tubal Páez, Isel Chacón y el propio Adigio.

Al verse conminado a hablar de sí mismo —imagino el trabajo que pasó su hija Surnai ante un hombre que era la modestia personificada—, Adigio explicó: «No me considero un humorista (…) Mi labor se desarrolló más dentro de otros registros del humor; trabajé la ironía, el sarcasmo, la deformación caricaturesca, pa­ra motivar la reflexión». Y antes dijo: «Con las modestas armas del oficio cumplía un compromiso social y a la vez satisfacía una necesidad artística; la gráfica era una vía para atacar a los verdugos internos y externos del pueblo, contribuía a desenmascarar los males de la sociedad y a mostrar el camino que proponía el ideario de Martí y de Fidel en pos del triunfo de la Revolución y el Socialismo».

En el artista se nos presenta un caso ejemplar de articulación orgánica entre militancia y profesión. Pertrechado de las ideologías marxista-leninista y martiana y convencido de la posibilidad del triunfo y defensa de la justicia social, Adigio es un paradigma de coherencia y consecuencia en el orden revolucionario, de vocación de servicio, de entrega a una causa, de coraje.

Este libro hace posible observar y sopesar una trayectoria en la prensa que se inició en el periódico Voz del Pueblo, en 1946, órgano del Comité Municipal del Partido Socialista Popular en Santiago de las Vegas.

Aquí están los dibujos de los tiempos del magazín Mella, de la Juventud Socialista, donde compartió faenas con Flavio Bravo, Raúl Valdés Vivó, Jorge Risquet, Luis Mas Martín, Marcos Behmaras, Pepe Massip y Walterio Carbonell, entre
otros; las dos etapas en que trabajó para el diario Noticias de Hoy, bajo la dirección de Carlos Rafael Rodríguez y Blas Roca y en el cual alternó el editorialismo gráfico con su maestro Horacio Rodríguez Suriá y José Hernández Cárdenas (Hercar); la época clandestina de Carta Semanal, en plena dictadura; la fundación del  diario Granma, donde se encontró a René de la  Nuez y Chago Armada y reencontró a Horacio; las publicaciones en El Habanero y sus eventuales colaboraciones con la revista Bohemia.

Hay que ver el poder de síntesis del periodista gráfico que se expresa con contundencia. A raíz del golpe del 10 de marzo de 1952 apareció un elocuente dibujo en el periódico Hoy: dos piernas pisoteando la Constitución, una enfundada en un pantalón de la Guardia Rural, con bota y polaina; otra, con la prenda listada del Tío Sam.

En Carta Semanal, la estampa titulada «Mujal ante la prensa», miniaturiza al sindicalista traidor como si fuera un títere en las manos del dictador Batista y este, a su vez, de la oligarquía imperial. No hacen falta palabras para entender la intensidad de la sátira.

En esa misma cuerda, funde en una misma viñeta, publicada en Granma en 1966, a uno de los genuflexos mandatarios latinoamericanos de la época en pose beatífica con un oficial nazi. La comunión se explica por sí misma.

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Geordanys dijo:

1

27 de marzo de 2017

08:21:25


Una vez más Adigio demuestra su grandeza profesional, para mí, grande entre los grandes de la pintura cubana y sobre todo revolucionaria; honor para esa personalidad de la cultura que merece toda admiración y respeto.

Surnai benítez dijo:

2

29 de marzo de 2017

16:48:30


Muchas gracias Pedro una vez más, he podido leer tu artículo en Grama y me parece muy atinado y oprtuno para divulgar a Adigio como periodista gr´`afico. Saludos Surnai