ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los debutantes Grettel Morejón (Giselle) y Rafael Quenedit (Albrecht) en una singular puesta del clásico. Foto: Leysis Quesada

Algo mágico, insólito ocurre con la obra cumbre del Romanticismo y Cuba, desde aquel dos de noviembre de 1943 en que Alicia y la campesina de la leyenda popular germánica recogida por Heine intercambiaron identidades sobre la escena norteamericana. Desde entonces, la bailarina cubana es Giselle y la joven alemana enamorada, Alicia, simbiosis de extraña procedencia que las unió para no separarlas nunca. A tal punto que la descendencia escénica de la Maestra sigue sus pasos, y no solo en el protagónico.

Con ese ballet, nuestra Isla trascendió por vez primera a la danza internacional y, luego, alcanzó los más importantes galardones. La magia cubre toda la obra, los diversos personajes y el cuerpo de baile, a pesar del tiempo…El Ballet Nacional de Cuba (BNC), sin ninguna duda, podemos afirmar, entrega todo su aliento cada vez que la reproduce en las tablas. Como en un calco histórico, es todo Giselle. Así se evidenció cada noche en la alentadora temporada del clásico, recién clausurada en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

Alentadoras jornadas llegaron con la segunda semana del clásico, en las que pudimos apreciar, nuevamente, la capacidad del BNC de renovarse cada cierto tiempo. La familia de Giselle creció. De la mano de Grettel Morejón, la campesina enamorada vivió instantes plenos de espontaneidad y buen desempeño escénico, motivando al máximo por la personal interpretación de la locura; éxtasis de una actuación inteligente, coronada con sonoras ovaciones, y varias cortinas al final del primer acto.

Su segundo acto fue también digno de elogios. No pareció nunca que lo bailaba por primera vez… La pareja, inmejorable. Con un físico singular, un porte de perfecto danseur noble, y una técnica en pleno desarrollo, el juvenil Rafael Quenedit, en su primer Albrecht dejó en claro su clase, y que la descendencia escénica del duque de Silesia se mantiene en la compañía.

Algo que en superlativos demostró el también debutante Raúl Abreu, con creces, en el mismo personaje un día antes.

Con sangre fría, sin nervios —aparente— se movió en las tablas como un consagrado, y si técnicamente lo paseó, en la parte dramática, fundamental en este papel, lo tiñó con esos diversos detalles que lo caracterizan: alegría, dolor, amor…, para convencer al auditorio.

Como acompañante hizo una faena de alto calibre junto con la hermosa primera bailarina Sadaise Arencibia, que vibró en su Giselle. Fue la idónea campesina y la willi, y nos conmovió con sus fraseos delicados, balances, hermosos arabesques, portando siempre el estilo perfecto. Si tuviéramos que seleccionar los mejores instantes: la frescura, jovialidad de los comienzos del primer acto, y la sabia expresión en el terreno de las willis.

Todo el segundo acto fue de extrema poesía interpretativa y corporal. Un gusto poder disfrutar una función así. La Myrtha, reina de las willis, encontró en la novel Glenda García, en su debut, a una bailarina que destacó por su fuerza interpretativa, elegancia y técnica, y Claudia García volvió a desatar emociones con ese baile enérgico y la esencia atemorizante con que lo dota.

En nuestra Giselle, a diferencia de otras versiones por el mundo, solo se destaca a la protagonista. Aquí cada uno tiene su papel que desempeñar. La Bathilde, plena de elegancia, vivió interesantes momentos en las pieles de Yilian Pacheco y Ginett Moncho, mientras que el Hilarión estuvo espléndidamente vestido por el primer bailarín de carácter Ernesto Díaz, quien puso el drama en juego con su actuación, y el novel Julio Blanes mucho más acomodado en el rol, dejó una agradable estela y demostró tener madera para el mismo.

El cuerpo de baile volvió a protagonizar instantes para el recuerdo con su perfección estilística y baile armónico en el segundo acto. Una lástima que del lado sonoro, en estas jornadas, la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro, dirigida por el talentoso maestro Giovanni Duarte, no lograra regalarnos la singular partitura como nos tiene acostumbrados en el tiempo. Sin embargo, Giselle sigue viva en el BNC.

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Mario Sánchez Ramírez dijo:

1

10 de marzo de 2017

01:31:15


Claro que sí Tony, tienes toda la razón, Giselle sigue viva en la mejor aldeana de esta última generación, la espectacular ANETTE DELGADO, nuestra actual Giselle por excelencia, verdaderamente Grettel deliciosa en su debut. Muy bonito artículo.

RC dijo:

2

12 de marzo de 2017

20:20:37


Todos estamos muy contentos con el debut de G. Morejón, ya tengo el video de ambos actos y lo veo una y otra vez, y encuentro detalles maravillosos en su actuación, en su baile, los disfruto mucho. Tengo una duda: ¿por qué se dice que en la versión cubana sólo se destaca a la protagonista? Gracias.

Moraima dijo:

3

17 de marzo de 2017

13:21:09


RC: tuve la misma duda en lo referente a que en la versión cubana sólo se destaca a la protagonista, pero pienso que le faltó el "...no solo se destaca...", estimo que por error en la edición porque Piñera es muy cuidadoso a la hora de plasmaren sus artículos el acontecer que narra. Por otra parte, como siempre Tony Piñera nos hace participar "virtualmente" de la puesta. Excelente artículo, como nos tiene acostumbrados. ¿Podremos ver esta actuación de Gretel y de Rafael por televisión ya que no tuvimos oportunidad de asistir al teatro?

moraima dijo:

4

17 de marzo de 2017

13:26:48


Olvidé felicitar a la fotógrafa Leysis por tan bella foto. Una obra maestra de la fotografía, digna de tenerla en cuenta para una exposición.