ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Ray Lema. Foto: Cortesía del autor

El compromiso de Ray Lema con la promoción planetaria de los valores históricos y culturales de África quedará una vez más refrendado con el concierto que ofrecerá esta noche de sábado en la Fábrica de Arte Cubano, donde compartirá escena con Harold y Ruy López Nussa, Aldo López Gavilán y la cantante Eme Alfonso.

Reconocido como uno de los músicos más inclusivos e innovadores de ese continente, el pianista y compositor congolés viajó a La Habana para participar en las sesiones del Comité Científico Internacional para la redacción del Volumen IX de la Historia General de África (HGA) que culminarán hoy en la Casa de las Américas.

En ese esfuerzo, auspiciado por la Unesco, Lema desempeña un papel fundamental: desde la capital cubana presentará al mundo la iniciativa Coalición de Artistas a favor de la HGA.

Para ello convocará a creadores de diversas disciplinas y países que contribuyan a la difusión del proyecto en medios de comunicación, escuelas, instituciones académicas y comunidades de todas las regiones.

La convocatoria involucrará a artistas que han dado muestras durante su carrera profesional de un fuerte compromiso en favor de las culturas y de la historia de África y estén en capacidad de movilizar a los jóvenes en torno a la valorización de las contribuciones africanas a las sociedades contemporáneas, la descolonización cultural, la promoción de una identidad y una ciudadanía panafricanas, y exaltación de las aportaciones de las diásporas.

En el caso particular de Lema hará énfasis en un mejor conocimiento de las músicas tradicionales y urbanas y la defensa del diálogo entre diversas expresiones.

Su trayectoria resulta coherente con dicho empeño. Alguien ha dicho que el hecho de haber nacido en 1946 a bordo de un tren que viajaba hacia una localidad en el extremo noroeste del Reino de Congo anticipó la movilidad de sus acciones y modo de pensar.

Lo cierto es que el niño que halló en el piano —iniciación que tuvo lugar en la entonces llamada Leopoldville, en un seminario de sacerdotes europeos durante el declive de la ocupación colonial del Congo por los belgas— el sentido de la música occidental, más temprano que tarde descubrió las ricas esencias populares de su gente.

Tras la independencia, y luego del asesinato de Patricio Lumumba, que sumió al país en una dictadura cruenta, Lema tocó guitarra en los bares de Kinshasa, formó parte y armó grupos musicales que cultivaban la rumba congolesa y el suskús, hasta que en 1974 recibió el encargo de crear el Ballet Nacional de Zaire.

La tarea fue doblemente providencial. Por un lado estudió a fondo las características culturales de las diversas etnias de su nación; por otro se enfrentaría de manera irreconciliable con la megalomanía del dictador Mobutu, lo cual hizo que  tomara el camino de un exilio —Estados Unidos, Francia— de más de 30 años, hasta retornar a la refundada República  Democrática del Congo.

Una mentalidad abierta y un talento a toda prueba facilitaron la proverbial manera con que Lema se ha relacionado con diferentes fuentes musicales africanas, americanas y europeas. Ha dialogado con el jazz, el reggae, el rock, el samba, el raí y hasta con el folclor eslavo, como lo hizo con las voces búlgaras del Ensemble Pirin.

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