ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cuatro. Foto: Almaguer, Sonia

La escena cubana acaba de tener el estreno de un espectáculo atípico. Creado en Matanzas bajo la sombra de muchos amigos, Cuatro resulta un hermoso ejercicio que mezcla talentos, en un momento bien necesario para la cultura nacional.

Presentado con el rótulo de Teatro Coreográfico, el proyecto inicial recibió la Beca de Creación Santa Camila de La Habana Vieja 2016, convocada por la Uneac de Matanzas. Luego de ocho meses de trabajo y con la persistencia como estandarte, su líder, Yadiel Durán, ha puesto a consideración del público una propuesta que trae al escenario aproximaciones artísticas a cuatro personalidades de la cultura cubana: Rita Montaner, Haydée Santamaría, Ernesto Lecuona y José Jacinto Milanés.

El resultado es un puñado de escenas emocionantes, donde cada artista encuentra voz propia y una elocuencia escénica que seduce al público. María Laura Germán ofrece una Rita Montaner desenfadada, su juventud no le ha impedido tantear en terrenos ásperos, hoy es una artista con un delicioso abanico de posibilidades, dispuesta a enfrentar un reto tras otro, sin detenerse en ninguna zona de confort. A su lado Iván García, ambos integrantes de Teatro Las Estaciones, espacio donde han desarrollado una carrera como titiriteros que les han ido llenando el equipaje de sublimes experiencias. Iván resulta un Lecuona sincero que todavía puede llegar a «tonos más agudos» para su interpretación, en la medida que entienda mejor la partitura física que desafía su cuerpo en cada función. García es un actor eminente, sin dudas encontrará muchos matices para su Lecuona.

En el otro punto de la balanza, la jovencita Anis Estévez se integra al elenco con osadía. Formada bajo la tutela de la coreógrafa Liliam Padrón en Danza Espiral, Estévez brinda una particular imagen de Haydée Santamaría, y cada vez que la escuché decir el texto: «He visto morir tanto y aun así casi soy una mujer feliz», pensé que en verdad, Haydée fue de esas mujeres que a pesar de todas sus pérdidas, siempre buscó un espacio para la felicidad; el movimiento de la Nueva Trova con tantas canciones hermosas es de lo más sublime que nos dejó.

Completa la nómina, el bailarín y coreógrafo Yadiel Durán, un joven que ha ido perfeccionando cada terreno endeble de su formación, no solo con la práctica escénica, sino también con la exploración permanente de aquellas zonas aparentemente ajenas a su registro teatral. Su José Jacinto Milanés es de una ternura especial y nos muestra una exquisita imagen del bardo de Matanzas.

Cuatro se refuerza con la intervención y el cobijo de Zenén Calero y Rubén Darío Salazar, quien ha volcado en esta práctica la misma energía con que enfrenta cualquiera de las puestas de su Teatro de Las Estaciones. El proyecto muestra una poética rigurosa y deja claro que la mezcla de artistas y de estéticas puede ser una experiencia permanente en la escena cubana actual. El próximo fin de semana, los días 14 y 15 de enero, se presentará nuevamente esta obra que luego llegará al teatro La Caridad, de Santa Clara, como parte de la agenda del Festival de Pequeño Formato.

*Especialista del Consejo Nacional de las Artes Escénicas

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