ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La cantata Alicia en su estreno cubano Foto: Anabel Díaz

El XXIX Festival de La Habana de Música Contemporánea, que organiza la Uneac, cerró esta vez su ciclo con una presentación muy especial: el estreno en Cuba de la cantata escénica Alicia, de la compositora Ailem Carvajal (La Habana, 1972).

A la sala Covarrubias llegó la autora, también en calidad de pianista, con los niños del conservatorio Alejandro García Caturla, un na­rrador de lujo (el compositor Ro­berto Valera, de voz espléndida y bien colocada) y el coro Diminuto que en esa escuela sostiene la maestra Carmen Rosa López.

Si los chicos se divirtieron, mu­cho lo hicieron los adultos, puesto que la puesta en escena implica participación activa y disfrute pleno, me­diante una obra que aporta co­nocimiento y sensibilidad.

Alicia fue cantada por primera vez en español, puesto que su versión original en italiano, con un libreto de Francesco Pelosi que recrea episodios del clásico de Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas, co­bró vida en el 2013 en Par­ma, como par­te del proyecto Mu­sicalia Chil­dren, animado por la propia compositora.

Entre las alegrías que dejó el festival resaltan los estrenos de obras de los más calificados maestros  cubanos. Admirable la juvenilia que transpira la labor creativa de Alfredo Diez Nieto, quien cercano a su centenario, regala una pieza para piano de tanta fuerza como Cimarrón, evo­cadora de la testimonial de Es­teban Montejo escrita por Miguel Barnet; y una partitura camerística de sólida estructura co­mo Trío no. 6 para piano, oboe y ce­llo.

Para interpretar la primera de las obras antes aludidas, Diez Nieto confió en Rosario Franco, quien sa­có adelante los recios acentos de la pieza, antes de bordar con sutileza romántica el estreno mundial de la hermosa habanera Donde tú, de Magaly Ruiz.

Otros momentos gratificantes co­rrieron a cargo del coro Vocal Leo, conducido por Corina Campos en una velada donde puso en alto los valores de las creaciones de la joven Wilma Alba Cal; y la orquesta So­nantas Habaneras, fundada y dirigida por el maestro Jesús Ortega, la cual retomó la suite En el campo, de Héctor Angulo y la deliciosa San­dunga, de Eduardo Martín y subrayó el ingenioso humor de Bailando bajo la lluvia, de Guido López Gavilán que a muchos nos recordó el pasaje cubano con lluvia, de Leo Brouwer. Guido insistió en la línea performática con Un paseo por Hamelín, estrenada por el flautista Alberto Rosas.

Por parte de  los visitantes extranjeros llamaron la atención los en­cuentros con los miembros del capítulo de compositores norteamericano de Cascadian y el autor alemán Bernd Redmann.

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