ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Con el solo, Les Bourgeois, del belga Ben van Cauwenbergh, en el Festival Internacional de Ballet de La Habana en 2008, Carlos Acosta llegó, bailó y reconquistó a su público natural. Foto: Calixto N. Llanes

Carismático, de amplia sonrisa, con un virtuosismo técnico de hierro y elegante porte en escena, Carlos Acosta (La Habana, 1973) habla con gallardía y humildad de la creación de su compañía, Acosta Danza, como de una segunda parte de su extraordinaria carrera.

Ha sido considerado por más de dos décadas como el mejor bailarín del mundo y comparado sin descanso con el mítico Nijinski, pero con su arte majestuoso ha logrado acallar las tan gustadas, e innecesarias, comparaciones, él es un verdadero dios de la danza. Por derecho propio.

Ahora se muestra muy feliz con el anuncio de la primera temporada, en la Sala Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, de Acosta Danza, “una compañía con la que quiero devolver a mi país todo lo que he aprendido en mi carrera, y que la pienso y la deseo novedosa, para lanzar el talento cubano, en este momento de tender puentes”.

Entre sus acciones más rotundas está haber traído a La Habana en 2009 al Royal Ballet del Londres en pleno. Además de Manon, de MacMillan, bailó Diana y Acteón, de Agripina Vaganova, donde se mostró increíble en las elevaciones. Foto: www.photoshelter.com

Precisa este artista sin límites —es además coreógrafo, escritor, actor— que como bailarín está haciendo “una transición, dejando el repertorio clásico, porque el cuerpo, que es nuestro instrumento, se agota, e ir hacia el contemporáneo, más libre, de menos impacto al cuerpo”.

Naturalmente, para lanzar y lograr establecer Acosta Danza sabe que es imprescindible su presencia en escena, y los programas para la temporada, uno clásico (16-17 de abril) y otro contemporáneo (8, 9, 10,12 y 13 de abril) así fueron confeccionados.

En agosto de 2015 convocó a varias audiciones en la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso y así seleccionó a los 25 bailarines, de todos los biotipos, que ahora integran la joven compañía. “Mitad provienen del clásico (o académico) y la otra del contemporáneo. Ellos deben abrazar todas las exigencias, ballet, danza, folklore. Se que para esto necesitamos tiempo, estamos empezando”.

Es que en Acosta Danza su director quiere “explorar muchos caminos, por ejemplo movimientos contemporáneos, líneas rotas, sobre vocabulario clásico. Busco un intermedio, desde el extremo clásico a la danza más abstracta, dar una nueva alternativa, un frescor”.

No se detiene en la técnica y, ante un ávido grupo de periodistas en la sala Lecuona del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, comentó que en los temas desea que los coreógrafos que convocará trabajen lo cubano. “En este mundo globalizado nosotros tenemos mucho legado, mucha riqueza en la danza, en la música, que me gustaría exploraran, con cualquier idea, por mínima que sea. Puedes hacer algo espectacular con el malecón habanero como escenografía o con un bongó en escena, algo que lo diferencie de la danza europea”.

Después de la rueda de prensa, Carlos Acosta fue generoso y respondió otras preguntas.

Usted ha integrado el Royal Ballet de Londres por 17 años, el English National Ballet, Houston Ballet, American Ballet Theatre, y otras grandes agrupaciones ¿Como se siente con su propia compañía?

“Yo soy hoy por hoy el hombre el mas feliz de la tierra. Además de los numerosos premios y condecoraciones (por citar algunos, Premio Olivier, Premio de Danza de la Fundación Princesa Grace, Comendador de la Excelentísima Orden del Imperio Británico, Premio Nacional de Danza en Cuba) hay poca gente que pueda decir: yo soy profeta en mi tierra. La gente me da mucho amor, y es para mi lo mas grande que pueda tener”.

Hay mucha expectativa con la premier… “Vendrán más de cien promotores, por ejemplo de Australia; de Nueva York, especialmente del City Center que ya nos anunció nos guarda una semana de funciones para marzo 2917, y quieren nos presentemos de manera regular. También del Saddler´s Wells de Londres y del Royal, que es mi casa. Para mi es importante que quieran venir a Cuba a ver arte, para que nos reconozcan como la cantera artística que somos”.

También fue primer bailarín del Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección de la legendaria Alicia Alonso. ¿Su legado? “Es espectacular. El Ballet Nacional de Cuba y la técnica clásica, el método cubano de enseñanza, es uno de los mas importantes del mundo y eso es la base que yo tengo, a lo que se suma lo que logré aprender en otras compañías y ese todo es lo que voy a transmitir a mis bailarines. El BNC para mi siempre va a ser lo que es, el punto de partida”.

Como coreógrafo, Carlos Acosta se inició con el espectáculo Tocororo, una fábula cubana, estrenado en La Habana en 2002. Luego montaría su versión de Don Quijote para el Royal Ballet, siguió con Carlos Acosta and Friends y el espectáculo Cubanía, hasta la más reciente, su adaptación nada menos que de Carmen, la novela de Merimee llevada a la opera por Bizet, cuya historia de celos y deseos y la riqueza de sus melodías han atrapado a coreógrafos como Marius Petipa, Roland Petit, Alberto Alonso, Mats Ek y Richard Alston.

Acosta adelantó que va a ser una puesta algo distinta a la que estrenó en Londres. “Empezando porque son bailarines cubanos. Quizás en el Royal les pedí demasiado del folklore y hasta cubano. Sobre la marcha me di cuenta de algunos problemas pero ya no tenía tiempo. Ahora estoy sintetizando más y centrado en el triángulo amoroso Don José-Carmen- Escamillo. También la música, volví a Shchedrin (Carmen Suite) y musica adicional de Denis Peralta (músico y compositor cubano)”.

Para esta primera temporada, la compañía se propuso un repertorio muy ambicioso, “para dar una idea del espectro que nos caracterizará”.

Además de Carmen, donde Acosta hará un don José y un Escamillo, la selección contemporánea incluye Alrededor no hay nada, del español Goyo Montero; Fauno, del belga Sibi Larbi Cherkaoui; El cruce sobre el Niágara, “una pieza espectacular” de la cubana María Elena Boan, y un estreno mundial, De punta a cabo,del cubano Alexis Fernández.

El segundo programa es una magnifica reverencia al clásico: Pas de deux del segundo acto de El Lago de los Cisnes (Ivanov-Petipa) y de La Sílfide (Bournonville); pas de deux de Winter dreams (MacMillan); La muerte del Cisne (Fokine); Diana y Acteón (Vaganova); End of time (Stevenson); A Buenos Aires (Mollajolli); Je ne regrette rien y Les bourgeois (Cauwenbergh); pas de deux de Carmen; el estreno mundial de Andromous (Raúl Reinoso), para cerrar con el clásico Majísimo (Jorge García).

Carlos Acosta no olvida que para él todo comenzó en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, en la que tuvo a profesores como la maestra Ramona de Sáa, y de la cual se graduó en 1989, con medalla de oro. Al año siguiente recibió Medalla de Oro del Prix de Lausanne, el Grand Prix de la 4ª Bienal Concours Internationalde Danse de Paris (1990) y el Premio Vignale Danza en Italia. Puede decirse que de ahí al cielo.

“No he querido el cielo para mi solo. El cielo es muy amplio y cabemos todos. Ahora estoy en esta segunda etapa de mi carrera, con mi compañía, para lanzar mis estrellas”.

Este es el regalo que Carlos Acosta, uno de los más grandes bailarines del mundo, quiere dejar a su país, “que me dio la posibilidad de hacerme bailarín, dar mi aporte al ballet cubano, un futuro, una esperanza”.

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JUAN dijo:

1

24 de marzo de 2016

09:57:39


Todo lo que es arte, venga de donde venga, humaniza más al hombre, por lo que en el caso específico de este brillante bailarín, el espectáculo que ofrecerá dentro de unos días y en su propia tierra, no dejará de constituirse en todo un acontecimiento de repercusiones internacionales habida cuenta que el sólo hecho de pretender combinar el repertorio clásico con el contemporáneo abrazando todas las fomas o exigencias del ballet, danza y folklore dice mucho del éxito por adelantado.