ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Cartel de la película

Justo con el final del metraje, llega un alumbramiento casi absoluto de lo que se propusieron los realizadores de Vuelos prohibidos, en especial su di­rector, Rigoberto López, a partir de una inspiración bastante libre surgida de Hiroshima mon amour (1959), el clásico de Alain Resnais.

Pero ese alumbramiento de lo que se pretendió permite también sacar a flote lo que no se logró con la debida pericia, que es en fin de cuenta lo que le otorga estatura a una cinta.

Vuelos prohibidos es un filme de producción modesta, pero ambicioso —como casi todas las realizaciones del patio de los últimos tiempos— en lo que respecta a tratar de decirlo “todo” acerca de la realidad cubana, en este caso una panorámica que va desde el mismo 1959 hasta nuestros días.

En un inicio hay un apoyo bastante artesanal en conocidas imágenes de época y luego, la mayor parte del tiempo, en reflexiones verbalizadas de un cubano fotógrafo en sus cincuenta, a quien el destino le pone en las manos la alfabetización política de una linda francesa, en menos de doce horas, sin contar el tiempo que emplean para amarse y dormir en la habitación del hotel al que han sido remitidos, luego del retraso del vuelo que desde París debía conducirlos a La Habana, cada uno por su lado.

Ya Hemingway, a quien se cita en el filme, advirtió de los peligros de contrastar amor y política en una obra, porque las pasiones que pueden desprenderse de los dos elementos resultan tan impredecibles como difíciles de concretarse emocionalmente, esos sentimientos autén­ticos de los que, en buena medida, carece Vuelos prohibidos.

Cierto que no poco bueno se ha realizado a lo largo de los años en Cuba y en el mundo, lo mismo en la literatura que en el cine, pero el reto sigue estando vigente y asumirlo exi­ge más que buenos propósitos para obtener un resultado verosímil y libre de influencias pedagógicas.

Las reflexiones críticas (lo bueno, lo malo y lo discutible) realizadas por el fotógrafo a su dama francesa para desentrañarle el país que se encontrará, y los difíciles momentos por los que ha transitado la nación cubana, se plasman más como ne­cesidad imperante del guion, que como elementos debidamente ar­ticu­lados a una dramaturgia que se torna imprecisa, entre otros motivos, porque la idea original, que no es tan original, requería de un guion hermético y de actuaciones capaces de re­dondear la atmósfera confesional-ro­mántica que a gritos pedía el filme.

Mezclar a una actriz profesional, como lo es Sanâa Alaoui, con el popular cantante Pablo FG es un riesgo grande, porque si bien él saca adelante su papel con una cierta dignidad, y hasta se desviste de glamour escénico para hacer de su personaje un hombre simple, los requerimientos del extenso tú a tú entre ambos exigía demasiadas transiciones dramáticas, especialmente cuando se encuentran en­cerrados en la habitación del hotel, y deben ir, de la pasión amatoria, al estallido intransigente que los separa a causa de sus ideas políticas.

Plasmar ese encuentro-desencuentro entre personajes delineados a medias y resultar dramáticamente creíble en medio de parlamentos, a ratos recitativos, es una prueba muy difícil para esta cinta de encomiable fotografía, pero que retrata París bajo una impronta de postal turística.

Igualmente la historia de la hija en viaje a Cuba para buscar un pa­dre desconocido, que allá en los se­senta vivió un romance con su ma­dre (que de romántica izquierdista se volvió mujer bastante casquivana) está necesitada de un tratamiento fílmico de mayor solidez.

Este segundo largometraje del laureado documentalista Rigoberto López bien pudo haber prescindido de las cortas escenas rodadas en Cu­ba, simpáticas algunas, aunque po­co aportan, o más bien conspiran contra el empaque intelectual —a lo Hiroshima mon amour— que se advierte en Vuelos prohibidos.

Otra película cubana entonces llena de interesantes motivaciones, pero a la que el factor artístico, otra vez, se le hace escurridizo.

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Øyvin Moltumyr dijo:

1

25 de mayo de 2015

04:27:16


Felicidades Rigoberte! Me alegre inmensamente saber que fue posible realizar la película. Øyvin

olianca dijo:

2

25 de mayo de 2015

09:05:48


De acuerdo, es difícil saber que se propusieron con esta película rodada como si fuera una primera toma, es decir, a coger lo que salga y que el público se imagine lo otro. Lástima porque como dice el cronista tenía buenas intenciones, pero muy poco más, Olianca

Carlos de New York City dijo:

3

25 de mayo de 2015

10:42:21


No Puedo Opinar ni Disentir de la pelicula porque no e llegado a disfrutarla en verla " Pero Muy Pronto Estare de Nuevo en mi Querida Patria Cubana y Hare lo imposible por Ir al Cine y Ver esta. Podran Crearse Millones de peliculas y Cientos de ellas Hablar de Cuba como Mostrar a Cuba , ! Mas no Necesitare Nunca de Esperar a Ninguna o de Otro Arte para Vivir un Instante a Cuba y mi Pueblo Cubano si Yo Tengo GRABADO por siempre en mi Alma y sentimientos a mi Querida Cuba , a mi Patria Cubana , a todo ese Pueblo Cubano que es mio asi como sus Calles , Aceras y Edificios Viejos o Rotos " no me Importad , esa es mi patria y mi Cuba "

espectador dijo:

4

25 de mayo de 2015

10:48:18


Desde que vi los anuncios de la película sabía que con ella no se pretendía lograr algo ambicioso, cuando la vi, me percaté. Creo que la película trata de defender las críticas que le hacen a la revolución muchas personas de muchos paises que sin comprender hablan si saber. Es muy fácil hablar, criticar, cuando estás fuera del problema. La película la veo como una voz que defiende a los que viven en nuestro país sin animos de dejarla. Cualquier extranjero viene con esas ancias de conocer que es realmente Cuba. No estuvo mal yo y mi novia la pasamos bien. Lo mejor fue la portada de la película.

Ani dijo:

5

25 de mayo de 2015

11:04:22


El pasado sábado fue estrenada en el Cine Cuba, Santiago de Cuba, con la presencia de su director. Para mi fue una experiencia maravillosa. Me encantó, tiene un dialogo tan sutil, sin lacerar las heridas nuestras hechas por nuestros errores. Está buenísima, yo la recomiendo.