ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

A pocas horas de que este domingo 22 se entreguen los premios Oscar correspondientes a la 87 edición de la Academia de Hollywood, no ce­san los debates en torno a qué películas, especialidades y actores de­ben ser los ganadores.

El desarrollo de los medios tecnológicos hace que el interés que una vez se cuantificó en millones, se mi­da ahora en billones de personas que en el mundo opinan e intercambian impresiones acerca del más glamoroso y controvertido de los premios ci­ne­matográficos.

El Oscar pasará a la historia como la maquinaria mejor aceitada en materia de publicidad que se haya conocido, un imán del que pocos escapan, incluido este redactor que ahora escribe.

Lejos están los días (1927) en que un grupo de productores y artistas ligados al cine decidieran crear un premio que los representara y los die­ra a conocer internacionalmente.

Debilitadas las cinematografías europeas a causa de dos guerras mun­diales, el cine norteamericano, con Hollywood a la cabeza, terminaría por imponerse.

Desde las soleadas tierras californianas se repartieron entonces imágenes de la mujer alegre y moderna propuesta por Norteamérica, y de un mo­delo de vida en el cual todo parecía posible gracias al desarrollo del capital.

Modas, costumbres, música, los autos de la Ford, galanes acerados y actrices espectaculares se exportaron en dramas y comedias que —como tanta veces se ha repetido— fueron conformando en el espectador un imaginario del sueño americano.

De esa manera el cine de Holly­wood, en superioridad numérica con otras cinematografías y amparado en privilegiados sistemas de distribución, fue creando, principalmente a base de pura reiteración, y también de ca­lidades innegables, un gusto ma­sivo.

Y para medir méritos, el Oscar anual, galardón que con los años perfeccionó de tal manera sus rituales de promoción que hoy día audiencias impresionantes no pueden escapar de su influjo y de la necesidad de perseguir a toda costa las nominaciones de la Academia para después discutir y fundamentar preferencias, un ejercicio —el de las comparaciones— que siempre ha sido una tentación, y máxime si antes de llegar a la estatuilla dorada hubo premios Globos de Oro, y de otras entidades, incluido el cine eu­ropeo, que vienen a ser algo así co­mo un aderezo al plato principal, que se dará a conocer en la ceremonia transmitida desde el legendario teatro Kodak.

Frenesí por ver y opinar acerca de un tipo de cine que, no obstante sus transformaciones lógicas en el tiempo, aunque dejando apreciar una preferencia conservadora, responde a los gustos de los más de seis mil académicos con derecho a votar, jurado cuya composición fue guardada celosamente hasta que hace dos años periodistas de Los Ángeles Times descubrieron que el 94 % de ellos son blancos; el 77 %, hombres; un 2 % negros; y uno y fracciones, latinos, mientras que la edad promedio ronda los 62 años.

El motivar el interés por el Oscar co­mienza desde que las casas productoras presentan sus películas, muchas a to­da fanfarria, y no termina nunca, pues ya antes de cerrarse el ciclo anual de competición aparecen otros filmes que aspiran al premio del si­guiente año.

Pero sin duda el periodo culminante tiene lugar en las semanas que median desde las nominaciones hasta la entrega de las estatuillas, etapa durante la cual los filmes preseleccionados pueden aumentar sus ganancias en un alto por ciento, gracias a la avidez de los espectadores por mantenerse informados y listos para el debate.

Después, cuando los días de discusión se calmen, o los meses y los años transcurridos proporcionen la calma necesaria para juzgar con la cabeza fría, no faltarán espectado­res que se pregunten cómo fue posible que películas como En tierra hos­til (2009), o Argo ( 2012 ) ganaran el Os­­car de mejor filme, siendo la primera un bodrio patriotero que canta des­caradamente a la invasión norteamericana a Afganistán e Irak, y la segunda, una trama llena de manipulaciones políticas montada en un trhiller de tercera, cómo es posible que por esas y otras más ( Forrest Gump, Co­razón valiente, Gla­dia­dor, etc) rompieran lanzas cuando cintas euro­peas, asiáticas o latinoamericanas re­cién vis­tas las superan con creces.

Pero cuando esas preguntas lleguen, ya el Oscar y su maquinaria habrán cumplido buena parte de su cometido.

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Eraidys Fuentes Aviles dijo:

1

19 de febrero de 2015

08:46:49


Considero que las criticas son muy acertadas ya que existe demaciada sobre actuacion en el cine EE.UU y lo que exiben lo concideran como el mejor producto, no dejo de reconocer que tienen imaginacion, viven de eso y su excentricismo. me gustan sus comentarios de cine ya que mi mayor y mejor recreacion es esa. mis saludos y admiracion.

George Henry dijo:

2

19 de febrero de 2015

09:32:37


Muy buen comentario como siempre, aunque en la última década no podemos negar que varios filmes indios, o norteamericanos con directores latinos(como el año pasado), se han llevado galardones, por cierto, este año hay una candidata muy fuerte para mejor película y es de un director mexicano

welner dijo:

3

19 de febrero de 2015

12:58:43


si los oscar los entregara ud señor periodista, entonces si fueran buenos filmes los que ganarían la estatuilla. Pero no creo que ningún filme de los que ud menciona supere a Forrest Gump, a las demás puede que sí pero ese filme no es de los peores

Roberto dijo:

4

19 de febrero de 2015

13:04:50


La mejor valoración sobre cualquier cosa y mucho más sobre una obra de arte debe ser la que de manera personal y no como siempre a través de los que critican o elogian eventos de esta naturaleza. Por eso por favor, como ya se ha solicitado debieran transmitir el espectáculo completo y entonces después de eso emitiré mis propias consideraciones. Co. Betancourt estamos extrañando la 7ma. Puerta, espacio donde se ponen las mejores películas que se transmiten por la televisión cubana.

Ramón Leonardo Cabrera Figueredo dijo:

5

19 de febrero de 2015

14:30:27


Dos volumenes dedicado a esa trillada manía de convertir un aburrido show de payasos bien pagados es la entrega de estos premios, Juan Antoni Garcia Borrero lo ha compilado en sendos libros que si más no recuerdo el úitimo lleva por titulo, ¿quien le pone el cascabel al Oscar? . Algo que comenzo tomando té y otras bebidas y que duro no más de veinte minutos o media hora se ha convertido en una verdadera y maratónica super o megaespectáculo, Woody Allen lo desprecia, Marlo Brando se burlo de los academicos y a Chaplin en un gesto de humor negro se lo dieron casí con un pomo o suero en el umbral de su muerte y no por una dos o tres películas sino porque ya no les quedaba remedio que reconocer su genio y otros que nunca lo recibieron y hoy estan en esa galería de olvidados, pero opino y estoy de acurdo con UD, con una leve diferencia... el OSCAR no es el OSCAR, el OSCAR es el dinero.