ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Televisor inteligente de Samsung. Foto: RECOMBU.com

Se sabe del berrinche y posterior portazo de Chaplin al convocarlo los productores de Hollywood para que apreciara “las magnificencias” del sonoro.

—Sin el silencio, el cine pierde su poesía— fue lo último que le escucharon vociferar.

Se equivocó el genio y, junto a él, otros que se atreverían a vaticinar futuros inciertos relacionados con la imagen en movimiento.

Tras reiteradas negativas, Fellini y Bergman terminarían filmando en colores, y la irrupción masiva de la televisión, en los años cincuenta, no exterminó a la gran pantalla (aunque la obligó a recurrir al Cinemascope y a intensificar las grandes producciones en technicolor y sonido estéreo, además de crear el 3D (que en aquellos días daba dolores de cabeza), entre otros recursos encaminados a plantar pies firmes ante la pantallita devoradora de audiencias).

Ya se sabe que no es lo mismo ver un filme en la sala de un cine que en la televisión.

Habría que escuchar a viejos cinéfilos encomiando la atmósfera de comunión colectiva que se establece en la sala oscura, y ese “olor a cine” desprendido de cortinajes y alfombras, que desde los días de las matinés del barrio quedaría en la memoria de muchos.

Amor al cine tradicional que en buena medida, y en todas partes, ha ido transformándose bajo el peso demoledor de los adelantos tecnológicos.

Cierto que se sigue yendo al cine (cada vez menos, según las estadísticas) pero los nuevos tiempos, con posibilidades de llevarse al hogar lo que se quiera para ser visto a la hora más propicia, ha creado un tipo de espectador interesado más en consumir contenidos que en apreciar sus diversos componentes artísticos.

Desde los años setenta-ochenta comenzaron a desaparecer las gran­­des salas de cine en las principales capitales del mundo. Re­cuer­do haber leído entonces in­ten­sas crónicas de cineastas y críticos que veían con tristeza cómo los locales de su niñez eran arrasados para darle paso a tiendas, o parqueos.

Fue así que comenzaron a aparecer los multicines con salas de doscientas o trescientas butacas, que permitían exhibir cinco o seis filmes en un mismo edificio. Pero ya esas salitas también empiezan a ser menos.

Las millonarias producciones amparadas en los efectos especiales, la publicidad —que suele gastarse a veces en la promoción de un filme tanto dinero como cuesta realizarlo—, el sistema de estrellas, ahora globalizado como nunca antes, y la indiscutible superioridad visual que puede ofrecer una sala bien equipada hacen que todavía el cine, frente a “las pantallitas” de la televisión, o el ordenador, mantenga una atracción indiscutible (aunque aumenten por día las cifras de los que prefieran quedarse solo en casa consumiendo “lo suyo”).

¿Pero qué sucedería si esas pantallitas, en manos de la magia tecnológica, crecieran, digamos, hasta el tamaño de una pared mediana, y su precio asequible permitiera llevársela al hogar con una calidad de imagen similar a la que puede verse en la mejor sala?

¿Acabaría la técnica con enterrar las escapadas al cine comenzadas en tiempo de nuestros abuelos, acto, por demás, de no poca complicidad social y humana?

Tales inquietudes surgieron al leer una información de EFE procedente de una feria electrónica celebrada hace pocos días en Las Vegas, en la que, en resumen, se anuncia que la calidad de la nueva generación de televisores, a partir de este año, será casi similar a la de la gran pantalla.

Se trata de la tecnología de puntos cuánticos, asumida por grandes fabricantes, y que permite abaratar los precios, que es el mayor obstáculo para la implantación del 4K, el nuevo estándar de alta resolución.

Un representante de la Samsung afirmó que esa tecnología permitirá ver las películas "tan bien en casa como en el cine", y que la calidad de la reproducción de los colores se multiplicará 64 veces y el brillo será 2.5 veces superior al convencional de tecnología LCD.

En la feria se presentaron televisores que nada tienen que ver con el viejo denominativo de “pequeña pantalla” y que alcanzan hasta las 110 pulgadas. Ese aparato, el mayor del mundo, fue fabricado por la firma china TCL y presenta una forma curva, de manera de “atrapar” a los espectadores como si estuvieran en una sala de alta definición
¿Se irá, o se quedará entonces el cine en su manera tradicional?

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Ronaldo dijo:

1

9 de enero de 2015

07:55:04


Hola Rolando, te he escuchado desde que yo era muy joven. Muy certeras tus criticas de cine. La tecnologia es la tecnologia, como dijera un ilustre boxeador. Ahora mismo texteo desde un smart tv, un saludo

Maguer dijo:

2

9 de enero de 2015

08:27:45


Creo que todos estos adelantos que se describen son muy buenos, pero que distan mucho de la realidad en Cuba. Es real que es más fácil consumir lo que quiera y a la hora que quiera o sea más factible en los hogares. Recuerdo la MATINÉ DEL DOMINGO cuando era un niño, eso no lo conocerán nuestros hijos y mucho menos las generaciones futuras. Pero el cine siempre ha sido y será por mucho tiempo una opción más para la recreación sana fuera de casa. Por otra parte, ¿cuántos no hemos dado los primeros pasos de una relación amorosa con una invitación al cine? Otra cosa además de los adelantos que atentan mucho en contra de la gran pantalla, al menos en Cuba es la poca proyección de las películas de cualquier tipo. Mi niño que cuenta con casi 4 años vió el primer filme cubano en 3d Meñique en la casa en una computadora. Me hubiera gustado que hubiera sido en el cine, por el simple hecho de compartir con él una experiencia más. Sin embargo en la TVC lo anunciaron en no se cuantos cines de la capital y en los municipios cabeceras de las distintas provincias, ¿Que pasa con la población rural, podremos todavía tener el placer de asistir al cine como en los viejos tiempos?

victor dijo:

3

9 de enero de 2015

08:29:17


Otra tecnología más que mata algo. Creo que un buen título para un documental pudiera ser: Los crímenes de las nuevas tecnologías. Hasta los genios (como Chaplin) cometieron errores, pero en cuanto sale cualquier cosa nueva, desde los Beatles hasta el HD, allá salen los funerarios y sepultureros de todo a pronunciar las fatídicas palabras: "eso va a matar a..." y al final nadie se muere, excepto lo que su capacidad de adaptación le hace incapaz de sobrevivir.

rob dijo:

4

9 de enero de 2015

08:35:27


No creo, la televisión no acabará con el cine, puede que las personas vayan al cine en parte por la calidad de imagen y sonido pero no es el motivo principal, creo que el punto de este artículo esta errado, las personas van al cine porque es un fenómeno cultural, para salir con tranquilidad y la GRAN mayoría por los estrenos de películas con expectativa que el marketing genera o no pero esa son las razones, ninguna de las cuales la televisión puede brindar, porque simplemente no funciona así en estos momentos, ni lo hará próximamente porque nadie está interesado en ello.

Dany Daniel dijo:

5

9 de enero de 2015

09:32:45


El publico seguirá asistiendo a los cines, esa magia nunca se acabará (a mi no me gusta ir al cine), que la audiencia con el venir de las tecnologias será menor, tambien es verdad...no obstante Avatar rompio record de taquilla 12 años despues que lo hiciera Titanic, por lo que en 2020, pudiera salir un super estreno taquillero que colme los cines del mundo.....yo disfruto ver mas un filme en el cuarto en la PC, con Monitor LED de 19 a 29 pulgadas, tranquilo, comiendo, rebobino el filme si quiero disfrutar algun detalle o lo adelanto si me aburre el audiovisual, el cine no me puede dar eso....pero se que el cine tiene su magia....ahora mismo estoy viendo sin city 2, con excelente calidad....por cierto esta por debajo de la primera parte.....falto tarantino....