ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Debe la Cucalambeana defender con verdadero ardor lo autóctono. Foto: Archivo del autor

Las Tunas.— Si, llegado el momento, todo se comporta del modo en que está siendo novedosamente concebido, la 47 edición de la Jornada Cucalambeana pudiera ser magnífico punto pa­ra el viraje que desde hace años está necesitando la fiesta suprema de la cultura campesina cubana en el empeño por rescatar el esplendor que siempre la distinguió.

Declaraciones de Ramón Batista López, director de la Casa Iberoamericana de la Décima en Las Tunas, ponderan la inserción, esta vez, de cambios y nuevos conceptos, sobre la base de reiteradas observaciones hechas por los medios de prensa y la opinión expresada por personalidades del territorio, visitantes, la población e incluso organizadores del guateque.

La convicción de que ninguna otra música puede ser durante esos días —27 de junio al 1ro.  de julio— más importante que la campesina, em­pieza por cobrar forma concreta en un programa que no concibe dentro de sí aquel manojo de orquestas y agrupaciones cultoras de otros géneros (en ambiente más cercano a lo carnavalesco), cuando en verdad por su auténtico origen y arraigada tradición lo sensato y armónico debe ser la predominante presencia de lo campesino, complementado tal vez por ritmos como la guaracha, el son o los no menos criollos acordes del órgano oriental.

No por casualidad se habla ya de una confirmación notable en el campo del repentismo, mediante figuras como Luis Paz Esquivel (Pa­pillo), Emiliano Sardiñas (con sus 25 calendarios creando), Tomasita Quiala, Luis Quintana, Irán Caballero, Leandro Camargo y los tres ganadores del concurso mundial de pie forzado: Rei­ber Nodal, Aramís Padilla y Liliana Rodrí­guez, entre otros exponentes.

Por cierto, oportunidad de brillar y deleitar reserva Las Tunas para todos, no solo en espacios específicos o afines, sino también en las cuatro galas que tendrán como escenario el propio Cornito (paraje donde vivió Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé) y en más de 20 canturías a pie de barrios y comunidades campesinas del municipio cabecera, además de Puerto Padre (novedad también como subsede) y Ma­jibacoa.

Según agrega Ramón Batista, la Jornada está apta para rescatar los tres catauros: en honor al centenario de Samuel Feijóo y Onelio Jorge Car­doso, a la tradición oral y al Concurso Cu­ca­lambé, con la particularidad de atraer por vez primera a una decena de figuras premiadas en distintos momentos.

Alrededor de 12 exposiciones nacionales y del exterior (pintura, artesanía, décima ilustrada, fotografía…), cifra similar de improvisadores empeñados en ganar el concurso Justo Vega, amplia representación cultural y diplomática de países amigos, así como prolongación de actividades a instituciones culturales de toda la ciudad son también destellos a favor de una Jornada que se propone ser más criolla y autóctona, desde que abra sus cortinas de yarey con el tradicional desfile y la disertación del investigador Carlos Tamayo acerca de El Cucalambé, hasta que las cierre en criolla fiesta a bordo de la calle que lleva el nombre del inmortal bardo cubano.

Si todo eso fluye dentro de los contornos del diseño, del deseo y del grado de organización que los tuneros sean capaces de asegurar, entonces la Cucalambeana podrá honrar, tal cual lo merecen, el 185 cumpleaños del mayor poeta bucólico en la centuria antes pasada (Juan Cristóbal), los nexos culturales e históricos con la República Bolivariana de Venezuela y la grandeza de su líder supremo: Hugo Rafael Chávez Frías, a quienes estará dedicado de principio a fin el programa.

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