ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El pianista y compositor Ernán López Nussa. Foto: Tomada del Sitio oficial del artista Foto: Sitio oficial del artista

De puño y letra Leo Brouwer escribió en el primer disco: “Ernán López Nussa vuelve a sorprendernos con ejercicios de estilo tan creativo como grande. Ha tomado clásicos como Beethoven o Bach, White o Cervantes, y los devuelve como arte de la variación, añadiendo ciertos guiños de la cultura extramusical  para completar —con humor— estas versiones realmente ejemplares”. Y en el segundo: “Nunca hemos compartido un irreverente pecado tan lleno de gracia y que nos acerque a los clásicos con absoluto respeto de ambos mundos sonoros: clásicos y jazz”.

Las palabras del músico cubano vivo más universal son un cheque al portador y una invitación a escuchar, entender y gozar la más reciente entrega fonográfica del pianista y compositor Ernán López Nussa, Sacrilegio, álbum doble de Producciones Colibrí que se completa con un tercer disco que contiene un registro audiovisual, realizado por el cineasta Rolando Almirante, de las sesiones de grabación en los estudios Abdala.

Sorprendente, sí, pero esperado. En Ernán, desde muy temprano, el trato riguroso con la academia corrió en paralelo con la asimilación de las músicas populares de su país y del entorno jazzístico cercano y propio. Al talento y la sensibilidad se unió también una noción cultural de amplísimos horizontes cultivada en un hogar donde la poesía, la pintura, la enseñanza de idiomas y la crítica de arte nunca fueron asumidas como parcelas exclusivas —yo mismo conservo entre mis mejores recuerdos de mis años de formación los encuentros con su padre Leonel López Nussa y su madre Wanda— sino más bien como territorios para el libre y completo crecimiento espiritual.

Sacrilegio fue concebido como un trabajo de largo aliento y precisa elaboración. En el primer disco, Rondó, ya se anuncian los fundamentos: trío de jazz (pero no cualquiera: la maestría de Enrique Pla en la batería y en el contrabajo un joven que resume lo mejor de la tradición instrumental cubana, Gastón Joya), y ocho versiones en la que la estructura de temas y variaciones se dinamita y enriquece sucesivamente entre giros y vericuetos insospechados. El percusionista Ruy Adrián López Nussa sazona las apropiaciones barrocas, que parten de Bach, puesto que Ernán tiene muy claro que el demiurgo alemán es quizás el antecedente jazzístico más antiguo del occidente cristiano.

Molto vivo, el segundo, amplía la experiencia y el propio Brouwer, el del Boceto no. 1, es revisitado, junto a Lecuona, Schumann, Cervantes, Chopin, Domenico Scarlatti con un presunto final tomado de uno de los estudios de Czerny de obligatoria estancia en los planes académicos. Pero ahí no acaba. Como el jazz es improvisación y cada interpretación se nos presenta única e irrepetible, Ernán incluye segundas (y muy diferentes) versiones del material anterior.

La lista de invitados aumenta y da cabida a los percusionistas Ramsés Rodríguez, Changuito Quintana, Pancho Terry, Dreiser Durruthy y Adel González, al flautista Orlando Valle (Maraca), el trovador Kelvis Ochoa y la soprano María Felicia Pérez.

¿Invenciones sobresalientes? Todas, pero en especial Afroscarlatti, con salidas y entradas, yuxtaposiciones y confluencias entre los tambores batá y las invocaciones litúrgicas de origen yoruba y el cruce improvisado del canto y el teclado, experiencia que solo puede compararse al proyecto Lambarena, en el cual los corales de Bach convivieron con el folclor camerunés. O el ingenio de Kelvis, hacedor de letras sobre líneas melódicas ajenas, para sabrosear uno de los más conocidos valses de Chopin.

Colibrí cuidó la obra de Ernán, asistida en la producción por Rolando Montes de Oca, con su proverbial cultura del detalle, elocuente en la grabación de Alfonso Peña y la concepción gráfica de Idania del Río y Gilliam de la Torre.

A las puertas de Cubadisco 2014 —mayo está a la vuelta de la esquina; las nominaciones se darán a conocer el próximo martes 29 de abril y ya se comenta que Sacrilegio no debe bajar de cuatro clasificaciones—, Ernán se prefigura como uno de los candidatos a batallar por los lauros más importantes. Aunque sabemos que este creador no persigue otra recompensa que la de legar una opción estética exigente y agradecida.

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MARCOS dijo:

1

25 de abril de 2014

07:56:59


!ALABADOS Y A SALVO PARA SIEMPRE SEAN ESTOS SACRILEGIOS! ALTA MÚSICA, ALTO MÚSICO. MARCOS

jacinto descalzo dijo:

2

25 de abril de 2014

11:49:07


De donde saca Pedro de la Hoz que Bach es un "demiurgo"? Esa manera ridicula de "hacerse el culto" en cada comentario lo lleva a expresiones ridiculas (disculpen la falta de acentos)