ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Anette Delgado y Dani Hernández en Cascanueces, gala del BNC por el Primero de Enero. Foto: Yander Zamora

Nuestra Isla no puede ser menos, y ahora acaba de conquistar nuevamente al exigente público habanero con la coreografía de Alicia Alonso, bailada por el Ballet Nacional de Cuba el primer día del 2014, durante la Gala del Primero de Enero que saludó otro aniversario del triunfo de la Revolución. En la sala Avellaneda del Teatro Nacional.
El alto instante de la tarde, no hay dudas, estuvo a cargo de los primeros bailarines Anette Delgado/Dani Hernández, en el Hada Garapiñada y su Caballero, respectivamente. Ellos, que fueron seleccionados por la prestigiosa revista británica Dance Europa para integrar la lista de los mejores bailarines del año 2013 junto a otras estrellas internacionales, demostraron una vez más que ha sido muy justa tal decisión. Anette provista de un variado arsenal técnico que conjuga en perfecta armonía con el lirismo, una madurez suprema, limpieza en cada movimiento y un decir escénico-estilo, de alto vuelo estético, que se refuerza con el partenaire; Dani, un bailarín noble que se ha destacado mucho en los últimos tiempos, por su inteligente manera de abordar los clásicos, y una destreza interpretativa que une a la técnica, en la que va entrando cada vez más con paso firme. Ofrecieron una clase magistral en esa primera tarde del 2014.
La bailarina principal Grettel Morejón volvió a convencer en una Clara juvenil, y plena de alegría con un baile fluido que merece todo nuestro elogio, amén que se entrega en cuerpo y alma en cada rol que se le encomienda, algo que recibe el espectador con mucho agrado. Mientras que Camilo Ramos, como Cascanueces, fue, sin dudas un excelente acompañante, y tuvo ciertos momentos de despliegue técnico pero creemos que puede dar mucho más en el personaje, y hacerse sentir más del lado interpretativo.
Fuertes ovaciones volvió a acaparar aquí, el ágil trío integrado por Maikel Hernández —quien como el hermano de Clara debe acercarse y matizar más el proceder de un niño malcriado, algo que deben trabajar también otros de los "infantes" amigos—, Dayron Darias y Raúl Morera en la Danza rusa despliegan mucho virtuosismo; mientras que Serafín Castro, aún sin el "extra" en el baile a que nos tiene acostumbrado puso de relieve, a un personaje que ha palidecido en este ballet: el Rey de los ratones.
Sin embargo, en Petruchka, él dio todo, así como la excelente bailarina Lissi Báez y Luis Valle, como La Muñeca y El Moro, por este orden. La danza árabe cautivó en el desempeño de Dayesi Torriente, Jorge Sánchez e Ignacio Galíndez; el Drosselmeyer de Leandro Pérez está muy bien "bordado", tiene estilo, y se integra con fuerza al decir del ballet, y en el vals de las flores destacaron por su buen quehacer: Lissi Báez/Ginett Moncho. Estheysis Menéndez/Alfredo Ibáñez, como la Reina y el Príncipe de las Nieves, respectivamente, a pesar de realizar un esfuerzo loable, no lograron el brillo acostumbrado de estas variaciones.
Y en este sentido hay que destacar que la Orquesta del GTH dirigida por el maestro Giovanni Duarte, tuvo desajustes en el primer acto, pero luego, en el segundo, nos acercó la hermosa música del compositor ruso, ideal para soñar y bailar, a pesar de que él mismo Chaikovski había dicho que "haría llorar a todo el mundo". Notas agradables aportó el Coro Solfa de la Schola Cantorum Coralina.
Aunque, en general el cuerpo de baile no alcanzó el nivel de otras puestas —quizá estos días de finales de año influyen, incluso en la capacidad de baile de algunos solistas que tampoco estuvieron en su mejor momento—, Cascanuces volvió a demostrar que es una carta de triunfo de la compañía cubana. La obra seguirá en la cartelera de la institución los días: 4, 5, 10, 11 y 12 de enero.

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