ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Tenerlas en cuenta no implica una pérdida de tiempo como opinan muchos, ni constituye un simple trámite burocrático como suponen otros. El uso de las Regulaciones Urbanas significa un paso a favor del orden, la disciplina y hacia el establecimiento de ciudades más be­llas, funcionales y ordenadas.

Justo por ello Ibis María Menéndez-Cues­ta González, subdirectora de Urbanismo del Ins­tituto de Planificación Física (IPF), consideró que, en medio del contexto de reordenamiento que vive el país, el cumplimiento de ta­les dis­posiciones resulta “imprescindible e im­po­ster­gable”.

Llamadas Ordenanzas y emitidas por fa­raones, reyes… las Regulaciones Urbanas son tan antiguas como la propia convivencia del hombre en comunidad, incluso la Biblia, en algunos de sus acápites, hace alusión a determinadas normas relacionadas con el ordenamiento.

En esencia, aseguró la especialista, “constituyen un conjunto de disposiciones técnicas, jurídicas y administrativas de carácter terri­torial, urbano y arquitectónico, cuyo fin fundamental es orientar las acciones constructivas estatales o particulares y preservar los va­lores históricos, arquitectónicos, urbanísticos, paisajísticos y ambientales, así como la ima­gen que caracteriza a nuestros pueblos y ciu­dades”.

Explicó que tienen como base los planes de ordenamiento a todas las escalas: general (co­rresponde a todo el municipio o asentamiento), parcial (involucra solo una parte de ese te­rritorio) y especial (ordena aspectos es­pecíficos como por ejemplo el turismo, los espacios pú­blicos, entre otros).

“Tales disposiciones juegan un importantísimo papel en las localidades al ser las encargadas de lograr la estructura, dígase: infraestructuras de abasto de agua, saneamiento, elec­tricidad, comunicaciones, viales…, así como el funcionamiento interrelacionado de estas y la imagen de la ciudad deseada”.

Figuran además, entre sus propósitos bá­si­cos, eliminar las infracciones constructivas, ga­rantizar un estricto control del uso del suelo, incrementar la disciplina ciudadana respecto a estos asuntos y sobre todo, fomentar y promocionar la cultura urbana.

En correspondencia con eso, comentó Me­néndez-Cuesta, las Regulaciones dictaminan desde la preservación del medioambiente y el patrimonio cultural hasta la dimensión y for­ma de las manzanas; desde la determinación de las franjas de jardín y portal, hasta la presencia y características del mobiliario ur­bano; desde las acciones constructivas hasta las demoli­ciones.

Respecto a los requisitos exigidos para la solicitud, la subdirectora de Urbanismo del IPF aclaró que “cualquier persona, ya sea na­tural o jurídica, puede pedirlas ante el funcionario de la Dirección Municipal de Plani­fi­cación Física en las Oficinas de Trámites de la Vivienda de cada localidad. Solo debe presentar un sello de timbre de 5,00 pesos y una car­ta donde quede clara su pretensión y el lugar de donde las ne­cesita.

En caso de violaciones, advirtió, se aplica el De­creto 272 del 2001, Contravenciones en ma­teria de Ordenamiento Territorial y Urba­nis­mo, emitido por el Comité Ejecutivo del Conse­jo de Ministros. “Las medidas se corresponden con la gravedad de las infracciones y van desde la imposición de multas hasta la orden de demolición. Todo ello en pos de evitar el desorden y el mal funcionamiento de las urbanizaciones”.

Y si bien es cierto que aún continúan violándose las Regulaciones, a juicio de Ibis María “ya se ponen de manifiesto algunas señales positivas gracias al incremento de las acciones de divulgación, así como a la intensificación del control en los territorios, a par­tir de la puesta en vigor del Decreto 299, Atribuciones y Funciones del Instituto de Planificación Física para la Inspección Es­tatal”.

A modo de ejemplo, señaló el ordenamiento de las playas, “donde de forma lenta, pero sis­temática, se están eliminando las trans­gresiones, comenzando por las del sector estatal”. También se ha extendido el control al resto de las comunidades a través de los Pla­nes Inte­gra­les de Enfrentamiento a las Ile­ga­lidades.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Juan René dijo:

1

16 de septiembre de 2015

09:01:44


Estoy consciente de la importancia del ordenamiento urbano, pero un grupo de acciones de demolición realizadas en la Ciudad de Las Tunas, sobre todo en el Reparto Santos, más que ayudar al embellecimiento de la zona ha dado el efecto contrario. Soy del criterio que para “ordenar” los patios de los residentes en los edificios que residen en las plantas bajas, hubiera sido más sano dictar indicaciones de cómo delimitar y realizar las acciones constructivas y de conservación que el simple hecho de demoler. Lo que antes no era bonito, ahora está peor.

hector dijo:

2

16 de septiembre de 2015

09:29:33


Cierto que la divulgacion y la educacion es buena PERO debe estar acompanada de rigurosas medidas de imposicion de multas oportunas y digo esto porque veo la indolencia de funcionarios ,administradores e inspectores.

FASV dijo:

3

16 de septiembre de 2015

10:25:04


SUENA MUY BONITO, PERO CON LA SITUACION DE LA VIVIENDA EN CUBA LA GENTE TIENE QUE HACER COSAS ILEGALES PARA NO TENER QUE VIVIR EN LA CALLE

Raymond Muller dijo:

4

16 de septiembre de 2015

10:44:42


Persistir en difundir las reglas básicas de un ordenamiento urbano de calidad es básico para la vida de todos los ciudadanos. Pero el IPF existe desde hace decenios, y al leer este artículo uno tiene la impresión que es ahora que se esta descubriendo el agua tibia.

Francisco dijo:

5

16 de septiembre de 2015

10:55:47


Me gustaréa ver mas contenedores de basura (propiamente localizados y mantenidos). Menos perros ambulantes caminando por las Avenidas en bandas de 5 ó 6. Baños públicos?, aceras, alumbrado publico, y cortesía en los servicios al cliente. Las pesas que etsen en el mostrador de cara al publico no lejos de él. Si, se necesita remover al incapacitado y entrenar con nuevas reglas los nuevos candidatos para que no se repita eternamente lo mismo.