ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Enfermedad profesional - según la Ley de Protección e Higiene del Trabajo- es la alteración de la salud, patológicamente definida, generada por razón de la actividad laboral, en trabajadores que de forma habitual se exponen a factores que producen enfermedades y están presentes en el medio laboral o en determinadas profesiones y ocupaciones.

A los efectos de la protección que ofrece la legislación de Seguridad Social, la Resolución Conjunta No. 2 de 1996, emitida por los ministerios de Salud Pública y de Trabajo y Seguridad Social, considera más de 30 tipos de enfermedad profesional.

Entre ellos menciona el saturnismo, causado por el plomo; hidrargirismo (por el mercurio); asbestosis (alteraciones pulmonares inducidas por la exposición al polvo de asbesto o amianto); leptospirosis (originada por el contacto de la piel, especialmente si está escariada, con agua, orina o tejido de animales infestados con leptospiras); el SIDA y la hepatitis B, adquiridas en las labores de toma, manipulación o empleo de la sangre humana o sus derivados, y aquellas otras que entrañan contacto directo con los enfermos.

"Las más diagnosticadas en el país -destaca la doctora María Elena Reyes García, jefa del Programa Nacional de Salud Ocupacional- son las intoxicaciones químicas, la laringitis nodular crónica en los maestros, las dermatosis (enfermedades de la piel producidas por agentes físicos, químicos y biológicos) y la hipoacusia profesional, afección auditiva causada por el ruido.

"El trabajo en sí no enferma, lo que lo hace son las condiciones inadecuadas en que se labora", afirma la especialista de II Grado en Medicina del Trabajo. Lo importante, subraya, es prevenir estas enfermedades de origen profesional, diagnosticarlas en fases tempranas y tomar las medidas para evitar que ocurran otros casos.

Mas, ¿cómo se identifican?, ¿qué hacer cuando se sospecha su padecimiento?

IDENTIFICARLAS Y DIAGNOSTICARLAS

En opinión de la doctora María Elena las enfermedades profesionales en ocasiones son difíciles de identificar, pues el trabajador se expone a riesgos que no solo están en el trabajo; existen también en la casa, en la calle. "Es imprescindible demostrar que en el medio laboral estaban presentes los factores de riesgo que pudieron ocasionar ese daño a la salud, y que este último fue motivado, específicamente, por esos factores", apunta.

En Cuba el diagnóstico lo hacen solamente las consultas de enfermedades profesionales realizadas por el especialista a cargo de la salud ocupacional, según el nivel que corresponda.

Establece la Resolución que en el caso de la laringitis nodular en los trabajadores que desarrollan actividades docentes, por las dificultades específicas para su diagnóstico etiológico, serán las comisiones provinciales de peritaje médico laboral, debidamente asesoradas por los especialistas de foniatría y con el correspondiente análisis epidemiológico del riesgo o exposición, las que determinen la conducta a seguir sobre la invalidez que ello pueda presuponer.

Explica la doctora que en el país existen 39 consultas ubicadas en hospitales y en algunos policlínicos con condiciones para ello. Estas, con el concurso de otras especialidades, arriban a un diagnóstico presuntivo que es luego confirmado con la inspección higiénico-sanitaria del local de trabajo y certificado con un modelo de declaración obligatoria.

Puntualiza que a estas consultas acude el trabajador remitido por cualquier médico; aunque también lo puede hacer a solicitud del sindicato o de la administración, cuando se sospeche que el problema de salud que presenta guarda relación con el trabajo.

Diagnosticar las enfermedades profesionales -apunta- requiere de buscar si hay otras en el centro laboral, analizar las causas que motivaron su aparición y tomar las medidas para evitar que se repitan en otras personas.

Al respecto, la mencionada Resolución dispone que los directores de los centros provinciales y municipales de Higiene y Epidemiología están en la obligación de exigir que se haga el estudio epidemiológico correspondiente a su nivel, cada vez que se dictamine invalidez por una enfermedad profesional. El objetivo es proponer y aplicar, según corresponda, las medidas sanitarias pertinentes para la prevención y eliminación de los factores de riesgo que conducen a su aparición.

La Ley 105, de la Seguridad Social, regula el pago del subsidio por enfermedad profesional que durante el periodo de incapacidad se concede al trabajador.

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