ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

¿Quién no opina del transporte público? Que si los ómnibus no paran en las paradas, que si pasan dos -y hasta tres- juntos, que la música a tan alto volumen en su interior molesta, o que deberían implementar un sistema de cobro del pasaje diferente al de la alcancía... Pero poco hablamos de su necesario cuidado, y mucho menos de cómo comportarnos como usuarios de ellos.

Estas son dos de las acepciones dadas por los diccionarios al vocablo público: perteneciente o relativo a todo el pueblo // Común del pueblo o ciudad. Si este tipo de transporte lo es, ¿por qué maltratar lo que es nuestro?

Dañamos los ómnibus cuando nos sentamos en un mismo asiento más de una persona, al recostarnos al "acordeón" (pieza ubicada en el centro de los articulados); si dejamos caer restos de alimentos, papeles o envases de cualquier tipo en el interior de la guagua; al subirnos llenos de arena, con paquetes voluminosos o sucios...

También maltratamos a otros pasajeros. ¿Acaso no ha hecho o escuchado comentarios en alta voz, a veces de una punta a la otra de la guagua? ¿No ha visto fumar en el interior del vehículo o a jóvenes -y a menos jóvenes- subirse con el torso descubierto?

Otras indisciplinas constituyen contravenciones personales de las regulaciones de las ramas del transporte terrestre, así estipuladas en el Decreto 261 del año 1999, por las cuales los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y los inspectores del Transporte y del Poder Popular, están facultados a imponer multas.

Por ejemplo: viajar sin abonar el pasaje establecido en un medio de transporte del servicio público (20 pesos de multa y pagar el pasaje); hacerlo portando sustancias peligrosas (50 pesos y la obligación de bajarse); y penetrar o salir por la ventanilla del ómnibus, colgarse de ellas, de las puertas o de cualquier lugar externo del mismo, 20 pesos y, además, deberá apearse.

RESPETO A LA AUTORIDAD

Dos hechos ocurridos recientemente a bordo de ómnibus de transporte público, traspasaron las barreras de la indisciplina y constituyeron delitos.

En la noche del 5 de julio del 2009, un joven transitaba acompañado de su esposa e hijo por el municipio San Miguel del Padrón en un P-7. Al observar que no le cedían el asiento señalado para los menores, comenzó a emitir palabras groseras. Una agente del orden público que se encontraba en el interior del ómnibus le llama la atención. La respuesta no se hizo esperar: más insultos, que luego se tornaron en agresión física contra la miembro de la PNR.

Días después, en la tarde del 2 de agosto, dos ciudadanos adultos que viajaban en un P-10, fueron requeridos por dos policías -ante la solicitud de ayuda del chofer-, para que se apearan del ómnibus, pues habían llegado a la última parada en el municipio de Playa, además de pedirles sus documentos de identificación. La negativa vino acompañada de insultos y agresión física contra los agentes de la PNR.

En ambos casos tales actuaciones constituyen delitos para los que el vigente Código Penal dispone sanciones de privación de libertad, y por los cuales esos ciudadanos están siendo procesados.

Por un lado, por un delito de Atentado, al emplear violencia o intimidación contra una autoridad, un funcionario público, o sus agentes o auxiliares, para impedirles realizar un acto propio de sus funciones, o para exigirles que lo ejecuten, o por venganza o represalia por el ejercicio de estas.

Por otro, por el de Desacato: "el que amenace, calumnie, difame, insulte, injurie o de cualquier modo ultraje u ofenda, de palabra o por escrito, en su dignidad o decoro a una autoridad, funcionario público, o a sus agentes o auxiliares, en ejercicio de sus funciones o en ocasión o con motivo de ellas".

Las medidas coercitivas para contrarrestar indisciplinas y delitos -cotidianamente ejecutados en el ámbito del transporte público- existen; aunque, en ocasiones, su aplicación es poco palpable.

Ni unas ni otros han de quedar impunes, en aras de cuidar los ómnibus y garantizar un viaje seguro y placentero a pasajeros y conductores.

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