A la figura del Señor de la Vanguardia llegó Farianny Farías Torres el día en que entre sus manitas iba un ramo de rosas rojas, que su madre le preparó para que fuera depositado en un río cercano a su escuela, ubicada en el Fe, comunidad perteneciente al municipio de Camajuaní.
«Aquel resultó uno de los instantes más lindos de mi vida. Recuerdo que esa noche pedí a mis padres que me hablaran más de Camilo, de su vida, del porqué siempre llevaba un sombrero puesto y otras interrogantes propias de un niño de seis años», recuerda la joven, quien cursa en estos momentos el onceno grado en la Escuela Militar Camilo Cienfuegos de esta provincia.
Yo creo que el Héroe de Yaguajay es una de las personas que más han marcado a la juventud cubana, dice Farianny, quien añade: «Es que Camilo se parece mucho a nosotros. Era jaranero, siempre con una sonrisa en los labios y a la vez profundo y valiente como pocos, lo cual demostró durante la invasión y la Campaña de Las Villas», expresa la joven.
Rafael Ramírez Bonachea, alumno del mismo grado de la referida escuela, considera que no ve al jefe de la Columna No. 2 Antonio Maceo, como un ser lejano e inalcanzable, más bien fue un hombre terrenal a quien se puede imitar, porque según él, Camilo es la típica expresión de la cubanía.
«Por algo Fidel lo hizo Comandante y lo puso al frente de una de las columnas que harían la invasión. Eso demuestra que se puede ser alegre, pero profundo», reflexiona el futuro oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Ser alumno de los Camilitos me motivó a leer muchos libros sobre ese gigante de la historia, entre ellos Camilo, señor de la vanguardia, de William Gálvez, donde aprendí a quererlo un poco más y a admirarlo por sus muchas virtudes, señala Rafael, quien destaca la especial lealtad hacia Fidel, de quien Camilo dijo que, contra él, ni en la pelota.
Sobre el tema, Amanda Burgos Hidalgo, alumna del duodécimo grado, refiere que muchas veces se ha puesto a pensar en la razón que le asistió a Fidel cuando dijo que en el pueblo había muchos Camilos. «Aquí mismo, en este centro, tenemos muchos jóvenes que son como él, porque llevan la nobleza en el alma, son honrados, buenos estudiantes y ponen a la Patria por encima de todos los demás intereses, comportándose entonces como mismo haría Camilo hoy día».
Danaisy Jurajuria Rodríguez dice que estudiar en una escuela que lleve el nombre del hombre que liberó a Zulueta, Carrillo, Iguará, Meneses y Yaguajay, entre otros sitios, constituye motivo de orgullo y compromiso. «Nunca pensé que aquella pequeñita que un día fue a un río a echarle flores a Camilo pudiera estudiar en un centro de esta calidad, que nos forma de manera integral en la disciplina y la forja del carácter para defender a la Patria».
Si volviera a nacer, estudiaría nuevamente en una institución de este tipo, expresa Leonardo Lázaro Feliciano, alumno del duodécimo grado, quien piensa continuar honrando al compañero del Che durante la invasión, siendo un buen oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Y cuando le pregunto si un día como hoy ese héroe legendario estaría orgulloso de su pueblo y de los jóvenes cubanos, Leonardo menciona una frase que demuestra la confianza que tenía Fidel en el Héroe de Yaguajay, aquella pronunciada el 8 de enero de 1959, cuando preguntó: «¿Voy bien, Camilo?», a lo que el joven contesta que sí, y con mucha fe en el futuro luminoso de la Patria.
Ser como Camilo
Lo que nunca pensó el hoy teniente coronel Orelvis Hernández Puerto es que aquel muchacho que un día fue Camilito, motivado por su afán de ser militar, en la actualidad llegara a ser director de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos (EMCC), de Villa Clara, prestigiosa institución formadora de los futuros cuadros de mando y especialistas de las FAR.
Entonces, el joven de apenas 16 años iba motivado por las muchas cosas buenas que se decían de ese tipo de centro, además de lo que significaba vestir aquel atractivo uniforme, todo lo cual era una razón para que él y su familia sintieran un sano orgullo.
Más de 30 años han transcurrido de aquel periodo, mas los recuerdos de lo que considera la mejor etapa de su vida permanecen intactos en su memoria, experiencias que ahora trata de transmitir a las nuevas generaciones de Camilitos de Villa Clara.
«De esta escuela han egresado miles de estudiantes, la mayoría de los cuales ingresaron luego en alguna de las instituciones militares con que cuenta el país, donde se forman técnicos y oficiales en las distintas especialidades», asegura el teniente coronel Orelvis Hernández.
En la actualidad, allí cursan estudios cientos de alumnos, de los cuales cerca del 50 % son mujeres, quienes se forman como bachilleres con sólidos conocimientos y elevadas cualidades físicas y político-ideológicas, características que los sitúan en condiciones para enfrentar estudios de nivel superior, explica el director de la emcc de este territorio.
«Aquí se realiza un trabajo patriótico y de formación de valores muy serio, en lo cual tiene mucho que ver la calidad del claustro que tenemos, muy experimentado y comprometido con la escuela», asegura el director, quien menciona el especial interés que se pone en el conocimiento de nuestra historia.
En ese sentido, menciona dos actividades en las cuales se involucra la mayor parte de la escuela, una el evento científico que tiene lugar en el Complejo Escultórico de Yaguajay en homenaje a Camilo, y la guardia de honor a los combatientes del Frente de Las Villas en el Mausoleo consagrado a su memoria en Santa Clara, cada mes de octubre.

Homenajes al Señor de la Vanguardia
Miles de estudiantes y trabajadores, sin distinción de edad, acudieron este 28 de octubre al malecón de Caibarién para rendir tributo al Comandante Camilo Cienfuegos, el hombre del sombrero alón y de la eterna sonrisa, en el aniversario 60 de su desaparición física. Las máximas autoridades del Partido y del Gobierno en la provincia, Yudí Rodríguez Hernández y Alberto López Díaz, respectivamente, estuvieron entre los presentes en la actividad.
Como parte del homenaje del pueblo villaclareño, el reparto Camilo Cienfuegos, de Santa Clara, exhibe para la fecha una nueva imagen, gracias a la labor de trabajadores de varias entidades de la provincia, que contribuyen al embellecimiento de ese entorno.
Hasta el monumento erigido a la memoria de Camilo en el aeropuerto internacional Ignacio Agramonte y Loynaz llegaron miles de camagüeyanos para dedicarle una flor, como símbolo del sentir de un pueblo que no se ha resignado a perder a uno de sus mejores hijos y lo mantiene vivo en el recuerdo y en el actuar cotidiano.
Escenas como estas se repitieron en todos los rincones del país, lo que demuestra que ese mismo Camilo que nos dejara con apenas 27 años de vida, continúa multiplicándose en millones de personas decididas a evocar su leyenda y espíritu rebelde.
















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