
Disfrutar de Coppelia es una visita obligada de verano, sobre todo para la familia menuda, más ahora con este calor que invita a refrescar y a pasar un rato agradable, que por estos días puede complementarse con darse un saltico hasta el cine Yara para presenciar la oferta del Circo Nacional.
Sábado 24 de agosto, 1:30 p.m. y, aunque parecía un espejismo, solo permanecimos una media hora en la cola para acceder al área A, en los bajos de la heladería. Atentas las dependientas sirvieron el agua fría y tomaron el pedido a un grupo de mesas aledañas a la nuestra. Rápido igualmente llegó el servicio de las ensaladas servidas en agradables canoas plásticas, pero…
Entre las bolas contenidas en el recipiente, precisamente la de chocolate, uno de los sabores predilectos de la población, venía derretida y «aplastada» por el resto, a lo que una señora que ocupaba una mesa contigua llamó a la compañera que nos atendía y le rechazó el producto, exigiendo que le sirvieran, por el módico precio de 7,50 CUP, lo que ella y sus familiares habían pedido: un helado, helado, no derretido.
Igual suerte corrió la mesa de este escribidor que, antes de indagar por las causas del desaguisado, visitó otras del lugar para comprobar si era un problema solo de esa área A. Así constató, mediante un breve recorrido por la instalación, que en otras estaciones no existía esa dificultad con el chocolate.
Tras escuchar varias explicaciones de las dependientas, ninguna convincente, como que el helado pierde consistencia tan pronto lo sirven, o que la carpa sintética que cubre el sitio irradia calor hacia las mesas, o que el producto salió con baja congelación del almacén, terminamos en el local de «atención al cliente». Allí su responsable llamó a la jefa del área a y le criticó por haber dispensado un helado bajo de calidad, según aseguraron, porque en esa estación la nevera tiene dificultades para mantener el producto con la consistencia adecuada.
Pregunté: ¿Por qué los otros sabores sí llegaron a la mesa en buenas condiciones? Porque si la nevera tiene problemas, el resto de los sabores también debe verse afectado, sin embargo, el naranja-piña llegó «como una roca» a los clientes. En su conclusión, la responsable de atención al cliente le exigió a la jefa del área a no permitir la distribución de un helado como el criticado.
Coppelia es un símbolo de disfrute y bienestar. Mucho esfuerzo costó devolverle su esplendor, ahora con variedad de sabores, amén del tiempo que es preciso dedicarle a una cola en la que los niños suelen intranquilizarse. Por eso aplaudo la actitud de la señora que llamó a la dependiente y exigió la calidad debida por el helado pagado, para que este verano concluya al mismo nivel de satisfacción de la población que se ha expresado hasta el día de hoy.
















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juan dijo:
6
29 de agosto de 2019
08:23:38
aleka dijo:
7
29 de agosto de 2019
08:42:58
Eduardo Torne dijo:
8
29 de agosto de 2019
09:05:07
Oscar dijo:
9
29 de agosto de 2019
10:09:49
ana dijo:
10
29 de agosto de 2019
11:20:56
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