ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Programa Materno Infantil en Cuba Foto: Periódico Escambray

El Programa de Atención Materno Infantil no comienza ni termina únicamente en los pequeños menores de un año o en las gestantes, sino que es cobija también para los niños y adolescentes hasta los 18 años de edad, las mujeres en edad fértil, las parejas infértiles…

El pasado año la mortalidad infantil en la provincia cerró en 2.9 por cada 1 000 nacidos vivos, la cuarta más baja del país. Ha sido una tendencia en Sancti Spíritus, pues, por lo general, desde hace años se ubica entre las de mejores resultados, aunque cada año decrecen los nacimientos. En 2018, por ejemplo, nacieron 4 436 niños, 175 menos que en igual período anterior.

Tales certezas las comparte el doctor Frank García González, especialista de primer grado en Medicina General Integral y en Ginecobstetricia y jefe del PAMI en la Dirección Provincial de Salud.

«La disminución de los nacimientos resulta una tendencia en los últimos 10 años, sobre todo se afianza en el municipio de Trinidad, donde nacieron 158 niños menos que en el 2017. Aunque se trabaja con el riesgo preconcepcional, todavía no se llega a todas las mujeres en edad fértil».

Especial relevancia en la atención de los menores de un año en la provincia adquieren los servicios de Neonatología, del Hospital Materno, y de Terapia Intensiva, del Hospital Pediátrico, toda vez que logra salvar a más del 90 por ciento de los pequeños que ingresan en esos lugares.
No obstante, entre las problemáticas del programa hoy reconoce el doctor García González que se halla la mortalidad materna seis pacientes fallecieron el pasado año, un asunto de extrema prioridad para todos.

«A diferencia del resto del país, las causas de las muertes no se debieron a enfermedades obstétricas, sino a otras patologías no asociadas al embarazo. A partir de ahí se ha trazado un plan de medidas que permita reducir la morbilidad tanto en la Atención Primaria de Salud como en la Atención Secundaria», apunta García González.

Según el jefe del PAMI en la Dirección Provincial de Salud de Sancti Spíritus, «Las principales patologías de ingreso en los hogares son los riesgos de prematuridad, la anemia, el riesgo de enfermedad hipertensiva gestacional, ingresos geográficos en el caso de embarazadas a término que vivan en zonas intrincadas y el embarazo en la adolescencia. A veces se colapsa la Maternidad provincial por la avalancha de casos y en otras oportunidades sucede que las gestantes se niegan a ingresar, pese a la indicación médica».

Que el Programa Materno Infantil no puede ser una batalla en solitario de médicos y enfermeras es una certeza compartida por muchos. Que para que la calidad sea norma no se puede violentar ninguno de los procesos es otra verdad. Entre los males que aquejan hoy al PAMI en la provincia, se halla el déficit de obstetras en municipios como Cabaiguán o Trinidad y el incremento de las remisiones al Hospital Provincial, además de otras dificultades.

El bajo número de especialistas en Ginecobstetricia en algunos territorios, según trascendía en el análisis anual del Programa, acarrea no solo una sobrecarga para quienes se hallan trabajando; además se traduce, en algunos casos, en dificultades para completar los Grupos Básicos de Trabajo que deben asistir a las embarazadas entre otros pacientes y en fallas en el estricto seguimiento al que están sometidas las gestantes. 

El PAMI, surgido en la década del 60, ha sido resguardo seguro para la madre y el niño. Garantizar una atención esmerada es uno de los propósitos.

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