SANTA CLARA.–Ante las limitaciones de recursos es necesario invertir e impulsar todos aquellos sectores e industrias que representen desarrollo y bienestar para el país, y que sustituyan importaciones, significó Salvador Valdés Mesa, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, quien constató en Villa Clara la marcha de varios programas vinculados a la Agricultura.
En la planta de Bioplaguicidas y Biopreparados, ubicada en las afueras de Santa Clara, el también miembro del Buró Político del Partido destacó la trascendencia de ese centro para la economía, en tanto permitirá autoabastecernos de esos productos y vender una parte de ellos, la mayoría de los cuales hoy debemos importar.
En diálogo con los inversionistas, el Primer Vicepresidente pudo conocer que cuando esté terminada la fábrica podrá producir seis millones de litros de bioproductos líquidos y mil toneladas de sólidos, con lo cual se beneficiarán los cultivos y disminuirá el empleo de fertilizantes químicos, con la consiguiente mejora en los suelos y en la salud de las personas.
En otro momento de su recorrido, el dirigente gubernamental visitó el principal mercado agropecuario de la capital provincial y un mercado regido bajo los principios de la oferta y la demanda. También sostuvo un encuentro con directivos de la rama agrícola y de Azcuba en el territorio, en el que indagó acerca del estado de la entrega y contratación de productos agropecuarios, así como la marcha del programa de autoabastecimiento municipal.
Al respecto, insistió en la necesidad de realizar una buena contratación, la que hasta ahora ha
adolecido de objetividad y seriedad, de lo cual da fe que en muchos lugares el destino fundamental de la producción no sea acopio, lo que afecta en primera instancia al pueblo, que se ve obligado a pagar altas sumas de dinero por determinados productos.
Otro problema muy debatido fue el de los cultivos sembrados, los que muchas veces no se corresponden con lo que necesita la población, entre los cuales mencionó la yuca, el boniato, la malanga, los frutales y otros, que se ven sustituidos por otros con precios de compra mucho más lucrativos como el frijol y el maíz.
















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