ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Además de las distinciones José Martí y Rafael María de Mendive, Magalys Tanda fue premiada con La Giraldilla de La Habana por la Asamblea Provincial del Poder Popular. Foto: Ariel Cecilio Lemus

Hace casi 30 años que Magalys Tanda Prieto dirige el círculo infantil Mi alegre pelota, en la localidad de Lawton del municipio de Diez de Octubre. A su llegada lo encontró en pésimo estado constructivo y con deficiencias de personal. Hoy, encima del escritorio de la dirección está la estatuilla que lo distingue como el mejor centro de enseñanza preescolar de La Habana durante el curso pasado. Mientras habla, la maestra toma el premio entre sus manos y lo guarda en una gaveta, tratando de alejar de él la atención. A pesar de las numerosas distinciones de la educadora, entre las que figura La Giraldilla de La Habana, ella nunca ha buscado ser el vértice donde converjan todas las miradas.

La oficina de Magalys tiene lo justo para cumplir su función: un juego de muebles austero para las visitas, un librero y la gran ventana a través de la cual puede observar la calle. En la pared lateral están dispuestas las fotos de  las delegaciones internacionales que han visitado la institución educacional, con otras donde los pequeños juegan y cantan. Y de frente, tras un buró de madera negra, aguarda esta Giraldilla anónima, con el cabello blanco corto y la mirada perdida tras unos espejuelos de mucho aumento. Su figura y la de la escultura representativa de la ciudad, difieren en muchos aspectos, pero ambas transmiten una energía misteriosa.

En este punto es imposible separar a la pedagoga de la mujer. Su familia ha sabido comprender que una Magalys Tanda sin trabajar es inconcebible. Mi alegre pelota es su primer hogar, no el segundo. A esa suma la responsabilidad de ser madre y abuela.

Nació el 7 de octubre de 1947 en Puerto Padre, Las Tunas. Al rememorar su primera vez frente a un aula, dice:

«A la edad de 12 años alfabeticé en la escuela comunitaria Paquita Almaguer. Todavía recuerdo el lugar… Ese fue mi inicio en la pedagogía. Una vez graduada de licenciatura en Educación Prescolar, inicié la experiencia laboral en el círculo infantil Antonio Barreras. A los cinco meses ya era su directora. Vine para la capital en 1987, cuando me dieron la misión de adiestrar a quienes iban a ser dirigentes de los círculos infantiles habaneros. Tres años después asumí mi actual puesto en Diez de Octubre».

Todo el que la conoce sabe que Magalys asume los desafíos con creatividad. Así recuerda ella la etapa del periodo especial: «Había situaciones muy difíciles con el fluido eléctrico y con el agua. Les debo mucho a los vºecinos de esta zona y a mis trabajadoras. Mis seños y yo transportábamos las balitas de gas desde nuestras casas hasta el círculo para cocinarles a los niños, y del hogar traíamos también máquinas de moler para procesar los alimentos de la dieta infantil. Los vecinos nos ayudaban a cargar agua para las labores de aseo. Como resultado de este trabajo en equipo, Mi alegre pelota no cerró».

¿De qué manera logra ser querida a la vez que respetada? ¿Cómo sabe aplicar las medidas disciplinarias y los reconocimientos con la misma justeza? Son claves dadas por la experiencia. Su mayor orgullo es ver convertidos a muchos de sus educandos en maestros. El suyo es uno de los pocos centros de instrucción habaneros cuya cobertura de plazas está completa.

Para Magalys no existe más distracción que el trabajo. Son pocos los vecinos que la ven salir diariamente a las seis de la mañana, aunque el

establecimiento que dirige se encuentra solo a dos cuadras de su residencia. Sin embargo, todos la ven llegar en la tarde, a las seis o siete de la noche, con pasos que en lugar de revelar el cansancio de siete décadas de vida, son firmes aún.

Acaso pudiéramos hablar de algunas noches de sábado en las que saca los sillones de su casa, los coloca en la acera y pasa horas conversando con los amigos. En esos momentos su faceta hogareña, de cabeza de familia, sobrepasa a la de maestra. Su nieta viene y se sienta a su lado para contarle cómo le fue el día, su hija pasa y le pide un consejo... Entonces es cuando más completa se siente, y su bronce de Giraldilla centellea con sutil ternura.

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aimee dijo:

1

13 de marzo de 2019

20:05:48


Muy buen circulo mis nietas fueron educadas en el muy merecido homenaje a su directora

alejandrina dijo:

2

14 de marzo de 2019

14:45:42


Me a legrado mucho saber que una mujer tan valiosa alla logrado tantos meritosiem pre fue muy buena en nuestra ciudad como directora y trabajadora de Educasion mis mayores felicitaciones y saludos