ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las instituciones escolares desempeñan un papel primordial en el restablecimiento de las rutinas de vida de niños y adolescentes. Foto: Ismael Batista Ramírez

Los efectos que dejó el paso del tornado por la capital cubana el pasado 27 de enero van más allá de lesiones físicas, el lamentable saldo de seis víctimas mortales y las cuantiosas pérdidas materiales. Hay secuelas emocionales de gran envergadura que quedarán aún por un tiempo, y que urge atender con la misma entereza con que se levantan casas y postes… Y así se ha hecho, desde el día primero, con el pronto acompañamiento a los damnificados por la más alta dirección del país y el pueblo.

Recuperar el bienestar sicológico y la salud de las personas que vivieron este inusual evento meteorológico es, a juicio del profesor de la Facultad de Sicología de la Universidad de La Habana, Doctor en Ciencias Sicológicas, Dionisio Zaldívar Pérez, un asunto medular.

«Estamos ante una situación que provoca estrés; es decir, una respuesta de adaptación del organismo ante situaciones que irrumpen de pronto y trastocan la rutina diaria del individuo; y en las cuales la demandas que se le imponen a esa persona están por encima de su capacidad de respuesta.

Como resultado de ese tipo de experiencia, el ser humano puede manifestar distintas reacciones sicológicas en el plano emocional, físico y conductual, las cuales se consideran normales», explicó el profesor.

Al respecto, mencionó que se puede sentir ansiedad, depresión, ira, frustración, nerviosismo, temor; estar desconcentrado, pesimista, perplejo; reaccionar con sobresalto ante cualquier ruido de moderada intensidad; llorar con facilidad; presentar alteraciones del sueño, pesadillas, trastornos digestivos, retraimiento; revivir con escenas mentales el hecho o incluso no recordar fragmentos de la experiencia vivida. «Todo esto es un intento de adaptarse a la nueva situación», dijo el entrevistado.

De acuerdo con el doctor Zaldívar, el estrés tiene que ver mucho con la propia percepción que el sujeto tiene de la situación: la ve como algo amenazante tanto para su vida, como en relación a sus bienes, a sus cosas más queridas y que puede perder. En ello desempeña un papel decisivo los recursos de afrontamiento con los que cuenta para hacerle frente a esta situación.

Explicó el profesor que a las 72 horas de un evento de esta naturaleza y días después, pueden aparecer síntomas como los mencionados, los cuales se pueden alargar en el tiempo, si bien la mayoría de las personas se recuperan de modo natural y con el paso de los días. Si no mejoran, entonces podríamos estar ante trastornos por estrés agudo –que puede tener sintomatología diversa con una duración de hasta un mes– y si persisten, se trataría entonces de trastornos de estrés postraumático.

De ahí la importancia –refirió– de atender tempranamente estos síntomas para evitar que el estrés se convierta en algo crónico. Si bien existen grupos poblacionales más vulnerables, como los niños, ancianos y las personas con algún tipo de padecimiento sicológico o siquiátrico, cualquiera, ya sea hombre o mujer, puede presentar estos trastornos.

«El blanco tiene que ser la población en general: la golpeada directamente por el evento y las personas que prestan apoyo. A veces se cree que estos últimos no tienen afectaciones, cuando el estar cerca del sufrimiento ajeno también puede tener repercusiones emocionales, por lo que hay que prestar atención», insistió el sicólogo.

Al respecto, la profesora Roxanne Castellanos socializó en la página del Centro de Orientación y Atención Sicológica Alfonso Bernal del Riesgo algunos consejos. Entre estos, mencionó el tomar conciencia de que se necesita un tiempo para recuperarse, tratar de ser positivo y tener pensamientos optimistas.

De igual modo, refirió, es muy importante el desahogo emocional, expresar todo lo que se siente, llorar si se tienen deseos de hacerlo, hablar con otros e intercambiar vivencias, de ser posible en grupos de personas que hayan pasado por la misma situación. Contar con apoyo de familiares y amigos, sentirse acompañado, no sentir pena de solicitar la ayuda, en tanto toda una nación está en función de la solidaridad humana en este momento, es igual de imprescindible.

Otros consejos apuntan a evitar el consumo de bebidas alcohólicas, ya que disminuyen la posibilidad de afrontamiento efectivo, e intentar tener momentos de relajación y distensión. Si con el paso de las semanas y a pesar de haber intentado una mejoría, no se notan resultados, será necesario acudir a los servicios de salud mental, explicó la sicóloga.

Contar con apoyo de familiares y amigos, sentirse acompañado, no sentir pena de solicitar la ayuda, en tanto toda una nación está en función de la solidaridad humana en este momento, es igual de imprescindible. Foto: Ricardo López Hevia

TRES PILARES PARA EL BIENESTAR

Para el profesor Zaldívar, hay tres tipos de apoyo social determinantes luego de la ocurrencia de un desastre de esta índole. El primero de todos, comentó, es el apoyo material, que se ha venido brindando desde el primer momento, muchos de los bienes que han perdido las personas se van a restablecer.

Este elemento va unido a la preocupación manifiesta por la alimentación, la salud, y el apoyo emocional que –si bien debe brindarse por un especialista de mantenerse en el tiempo manifestaciones de estrés– en primera instancia puede ser ofrecerse por otras personas, como los amigos, la familia, y la comunidad. Brindar seguridad es vital.

«Es importante que las personas que ayuden lo hagan tomando en consideración las circunstancias, que esos individuos pueden estar irritables por lo que han perdido, y tener incluso una reacción violenta debido a la propia situación y las afectaciones emocionales que el hecho ha provocado. Es un momento donde las pérdidas son duelos, todas, ya sea una fotografía de familia, el uniforme de los niños, sus libretas, hasta la casa…», ejemplificó.

El sujeto necesita sentirse acompañado, mantener el contacto con las personas cercanas a él, evitar el retraimiento; debe dársele posibilidad de hacer actividades grupales e individuales que le ayuden a enrumbar su vida, a encontrar vías de salida de acuerdo al contexto particular; crear condiciones para dar continuidad a las rutinas diarias, ya sea la escuela, el trabajo, u otras ocupaciones, dijo.

No menos importante, sostuvo el profesor Zaldívar, es la información que se le debe ofrecer a la población. «Qué pasó, en que situación nos encontramos y cómo va a ser el futuro, que es uno de los elementos que más preocupa a la gente. Es vital la orientación precisa», explicó.

«Hay personas que están ahí en los lugares de los hechos, en una rememoración constante. Con ellos hay que tener más atención, sobre todo en información, el apoyo, y la búsqueda de alternativas, en tanto se mantiene en la propia escena del evento traumático», sostuvo el doctor Zaldívar.

LOS NIÑOS, ESPECIALMENTE VULNERABLES
Ante una situación de emergencia, de cualquier índole, los niños son especialmente vulnerables, explicó a Granma la Doctora en Ciencias Sicológicas, Aurora García Morey, profesora de la Facultad de Sicología.

En medio de un suceso como este, dijo la sicóloga, los niños buscan, en primer lugar, la mirada de sus padres, de los adultos que les son cercanos porque son su fuente de seguridad y confianza.

Sobre ello, la profesora Castellanos alertaba en su publicación, que «aunque los cubanos estamos acostumbrados a lidiar con ciclones, el tornado tiene características muy singulares. El ruido que genera, desconocido para nosotros, generó una desorientación que produjo miedo, llegando a crisis de pánico en muchas personas.

«Los niños comprenden el mundo a través de sus adultos significativos. Cualquier cosa que suceda es asimilada por ellos según las reacciones de sus padres y otros familiares cercanos. Si los adultos están calmados, se sentirán tranquilos. Pero si las personas de las que ellos dependen, los que les trasmiten confianza y seguridad, están nerviosos, preocupados y alterados, los niños, como un eco, comenzarán a experimentar emociones negativas.

Así pudo pasar con el tornado; las reacciones de los adultos fueron respuestas naturales a la intensa experiencia vivida. Pero cuando la recuperación lo permita –y ese tiempo depende del nivel de afectación material de cada familia– puede ser necesario revisar cómo se sienten todos sicológicamente y en especial los niños», destacó.

Agregó la profesora García Morey que los menores pueden esconderse ante la sensación de miedo, incluso días después de ocurrido el evento, como una forma de buscar protección. Asimismo, insistió, es necesario oír lo que ellos tengan la necesidad de expresar. La única forma en que los niños pueden comenzar a sanar esas heridas es narrando, jugando, elaborando, cantando, inventando, fantaseando con palabras o símbolos sobre lo ocurrido.

«Los niños no tienen idea de cómo se ve, cuál es el cuerpo de un huracán, de un tornado, los sonidos no los conocen. Hay que ofrecerles toda la explicación acerca del tornado a partir de sus características y las propias vivencias y sensaciones que los niños experimentaron. Es importante que entiendan que se trata de fenómenos naturales, y que en particular este en nuestro país casi nunca sucede y, por lo tanto,  lo más seguro es que no volverá a ocurrir próximamente. Se necesita transmitir seguridad, confianza y tranquilidad», comentó la entrevistada.

Según Castellanos, «será muy útil en estos casos que los pequeños tengan espacios para jugar con otros niños, es la forma natural de distensión y relajación en estas edades. También que cuenten con medios de expresión emocional como lápices de colores y hojas, porque así podrán “sacar afuera” emociones perturbadoras. Conversar con otros niños que hayan tenido la misma experiencia, con adultos mediando que los ayuden a entender, también servirá como marco de apoyo social. La sensación de problema compartido genera alivio».

En este sentido, las instituciones escolares desempeñan un papel primordial en el restablecimiento de las rutinas de vida, en especial la reincorporación a los círculos infantiles y escuelas, como elemento favorable en la recuperación de la salud mental.

«Todos los niños que están volviendo a círculos o escuelas que son nuevas para ellos, están transitando por una adaptación compleja dada la vulnerabilidad sicológica adicional que tienen en la actualidad. Esas adaptaciones deben ser vigiladas de cerca y tenerles mucha paciencia y amor. Un factor de protección es reubicarlos con niños que ya ellos conocían de antes. El ambiente de juego y socialización –esa necesidad tan importante para la infancia– es un imperativo ahora y debe asegurarse en las escuelas primarias y secundarias», subrayó el texto publicado en la página del Centro Alfonso Bernal del Riesgo.

Según la sicóloga Castellanos, hay que recordar que los niños y adolescentes impactados pueden estar más irritables en estos momentos. No se trata de perder el rigor en la disciplina, que también tiende a debilitarse en estas situaciones y no es para nada conveniente. Pero, sin dudas, hay que entenderlos y desde esa comprensión ayudarlos a manejar la realidad. Se debe estar atentos a los cambios de conducta, variaciones en el rendimiento docente, comportamientos llamativos en general, cualquier cosa que indique afectación para brindarles la atención requerida. «La alerta de un maestro hoy puede ser crucial, dado que hay padres y madres abocados a tareas de primer orden, como puede ser la vivienda y todo el sustento material de la vida, que, por tanto, pueden no haber reparado en la afectación del niño».

«Al igual que los padres, las educadoras y maestras deben velar por su propia recuperación mental. No se puede cuidar bien de otros si no nos preocupamos antes de nuestro autocuidado», dijo.

Para la profesora García Morey, otros elementos que no pueden perderse de vista son el reconocimiento y estímulo a todas las personas que están ayudando a la recuperación. «La resiliencia hay que construirla, nadie nace con ella. Estar vivos nos da la posibilidad no solo de sanar sino de volver a reconstruir», concluyó.

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Fermin dijo:

1

8 de febrero de 2019

07:48:36


Junto con comentar que, no me cabe ninguna duda acerca del importante rol de contención y reparación de l@s psicologos ante estas catástrofes naturales, consulto¿cual es, en términos generales, la función que cumplen psicologos, asistentes sociales hoy en cuba. Fermin Montes Trabajador Social Chile. Si fuera poder dialogar con ell@s, seria una importante experiencia para mi y otr@s profesionales aca en Chile. (montegarciaf@gmail.com).