ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Frei Betto abogó por una escuela contextualizada en su momento histórico y su lugar geográfico. Foto: Endrys Correa Vaillant

Los ejemplos de Martí, Fidel y el Che debemos tenerlos presentes  en nuestras clases, corazones y mentes, y guardar el pesimismo para días mejores, sentenció el teólogo brasileño Frei Betto, antes de concluir la conferencia impartida en la tercera jornada del congreso Pedagogía 2019, que sesiona en el Palacio de Convenciones, con la asistencia de más de mil delegados e invitados de 43 países.

La situación actual de los pueblos, especialmente de América Latina y cuánto influye en ello el tipo de enseñanza que se imparte fueron el hilo conductor de su intervención, titulada Educación y conciencia crítica, en la cual se preguntó y respondió varias preguntas como la de cuál es la manera de transformar cada vez más la educación en un proceso de conciencia crítica y de protagonismo social.

Ante una sala plenaria desbordada, comenzó diciendo que dedicaba su plática al aniversario 60 de la Revolución cubana y por la liberación de su amigo y compañero Luis Inácio Lula Da Silva, lo cual fue apoyado con prolongados aplausos de los delegados puestos de pie.

O desarrollamos un proyecto pedagógico para incrementar la mano de obra en el mercado capitalista y que el sistema siga profundizando las desigualdades sociales, o formamos gente feliz, con protagonismo político y social, con un basamento en principios éticos, morales y solidarios, manifestó.

Reflexionó que de las universidades salen personas muy bien preparadas técnicamente pero también faltas de muchos valores, entre ellos la ética, lo que hace que los médicos brasileños no quieran prestar servicio en las zonas apartadas, adonde sí fueron los galenos cubanos con el programa Más médicos.

Y volvió al ejemplo de Cuba, lo cual hizo varias veces en su intervención, porque –apuntó-, su pueblo tiene el antídoto contra el neoliberalismo: conciencia revolucionaria y socialista, y no haberse separado nunca de su historia, del legado de sus próceres y del de  hombres como Fidel, Raúl y el Che.

Citó estadísticas recientes de la confederación internacional Oxfam, que integran 17 organizaciones no gubernamentales, como que, en 1978, la proporción del salario de un director de empresa y un trabajador era de 30 a uno; mientras el año pasado fue de 321 a uno. Agregó que los gobiernos en los países en vías de desarrollo cuentan con menos capacidad para invertir en proyectos de beneficio público.

Y qué tiene que ver la educación con la pirámide de muy pocos y muy ricos en la cima y una base plagada de pobreza. Pues que estamos en la disyuntiva de si la educación naturaliza la desigualdad o despierta el protagonismo para cambiar la situación, subrayó.

Abogó por una escuela contextualizada en su momento histórico y su lugar geográfico, para que los estudiantes se pregunten y tengan respuesta del mundo en que viven y el que quieren, en contraposición a la práctica que pulula en la sociedad capitalista de potenciar los falsos valores del consumismo, forjadores de frustraciones en los jóvenes y camino expedito hacia la  drogadicción.

Se declaró convencido de que la escuela tiene que constituir una unidad política, de formación de ciudadanos y ciudadanas. Para eso, refiriéndose al líder histórico de la Revolución cubana,  debemos conocer cada vez más al gran maestro que condujo este país a una sociedad libre, honesta, trabajadora y solidaria y por eso tiene a médicos y otros profesionales en más de un centenar de naciones y sobre todo muy pobres.

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