ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Decenas de televisores para los damnificados se han recepcionado en el almacén de Ciudad Libertad. Foto: Ariel Cecilio Lemus

Dos jóvenes llegaron a Ciudad Libertad, en la capital, con sacos sobre sus hombros, dos días después de que un tornado de grandes dimensiones dejara a su paso por La Habana un saldo de seis muertos, miles de viviendas afectadas y otras cuantiosas pérdidas materiales, principalmente en las comunidades de Diez de Octubre, Regla y Guanabacoa. Ellos venían desde Cojímar, municipio situado al otro extremo de la ciudad, en guagua.

En los sacos traían decenas de juguetes, ropas, calzados, alimentos enlatados, que pudieron reunir el 28 de enero, la mañana siguiente al paso del tornado, entre niños y adultos de su comunidad. Supieron por la prensa que, en un almacén de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Ciudad Escolar Libertad, se estarían recepcionando donaciones para las familias afectadas por el inusual fenómeno meteorológico.
Allí recibieron a los jóvenes Ulises León, funcionario de la Asamblea Provincial, y Reinaldo Remigio, administrador del espacio que sirvió también de almacén para donaciones a afectados por el huracán Irma, en el año 2017.

«Se dio la orientación de habilitar nuevamente este almacén –antigua escuela Pinos Nuevos, ubicada frente al Rectorado de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, en Ciudad Libertad–. Desde entonces, las donaciones, como las de estos dos jóvenes, no han cesado», explicó a Granma Ulises León.
«Ha sido muy conmovedor el modo en que ha reaccionado nuestro pueblo ante un desastre como este, en su mayoría, los jóvenes. Desde el pasado lunes hemos recepcionado donaciones de todos los rincones del país», añadió.
El local abre sus puertas a las 9:00 a.m., y aunque el horario de cierre debería ser a las 4:00 p.m., «en más de una ocasión hemos estado aquí hasta las 12 de la noche. Los donantes –tanto personas naturales como jurídicas–, llegan a cualquier hora del día», aseguró León.

Entre las mercancías que se han almacenado en Ciudad Libertad están más de 500 cajas de arroz vitaminado, un contenedor de confituras y comida enlatada, decenas de televisores, colchones, cientos de prendas de vestir…, enumeró el administrador del local, Reinado Remigio.

«Estos productos, luego de organizarlos, los trasladamos a los gobiernos municipales de los territorios más afectados. Ellos saben quiénes necesitan más de ciertos insumos. Es importante que las autoridades locales sean quienes canalicen la distribución, porque son los que conocen exhaustivamente los problemas de cada núcleo familiar».

¿Por qué es importante organizar el proceso de donaciones?

Ninguna familia está preparada para el paso de un tornado. Es un evento climatológico difícil de predecir, con consecuencias devastadoras. Aunque sus vientos pueden alcanzar largas distancias, su mayor impacto es localizado, según sea su trayectoria.

Lo inusual de este evento y la concentración de los daños –que han sido muchos, con más 3 000 viviendas afectadas y, de ellas, 308 derrumbes totales–, han complejizado el proceso de recepción, organización y distribución de las donaciones, aseguró Tatiana Viera, vicepresidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular de La Habana.

Aunque donar es una respuesta común del pueblo cubano ante situaciones de desastre, no hemos tenido una experiencia similar a esta. En el 2017, cuando Irma azotó el país, los daños estaban dispersos por toda la Isla. Las donaciones se recepcionaban y enviaban a los sitios dañados con más facilidad, comentó.

En esta ocasión, en la capital no alcanzan los lugares donde almacenar las donaciones que provienen de todas las provincias, sectores, personas naturales y jurídicas. «El proceso de organización y distribución –dijo–, se ha vuelto mucho más complejo».

Donar es un acto humano, que no se puede rechazar. Sin embargo, «en estos casos, en los que hay miles de personas afectadas –4 100, para ser exactos–, si no hay un orden, se puede correr el riesgo de ser injustos y que los insumos no lleguen a las manos de las personas que realmente los necesitan», explicó Viera.

El día que le siguió al tornado, cientos de personas fueron a los lugares afectados y repartieron insumos entre la gente de manera espontánea. Fue una reacción muy humana, pero ahí no hubo manera de saber si quienes recibían las donaciones habían sufrido afectaciones en realidad. «Situaciones como esas no son justas. Organizar este proceso es imprescindible para lograr la equidad», añadió.

Por eso, desde el segundo día luego del paso del tornado, las autoridades del país dispusieron que los Gobiernos municipales fueran los que recepcionen cada donación voluntaria, ya sea de empresas, escuelas, cuentapropistas, cooperativas o personas naturales.

«Son ellos los que están más cerca de los damnificados. Saben quiénes perdieron todo, o quiénes solo necesitan ciertos productos», resaltó.

Quienes tengan las mejores intenciones de ayudar a los damnificados, y no estén solo buscando reconocimiento público por ello, sabrán entender esta decisión. La mayoría del pueblo se ha sumado a la organización, reconoció la funcionaria.
 
Gobiernos municipales, más cerca de los damnificados

El municipio de Regla, del otro lado de la bahía de La Habana, fue uno de los más afectados por la furia del tornado. Dos de sus consejos populares quedaron devastados y, a una semana del paso del fenómeno meteorológico, aún reciben donaciones provenientes de todas partes de la Isla para los afectados de ese territorio.

Juan Carlos Naranjo, vicepresidente de la Asamblea Municipal de la localidad, aseguró que «hasta el momento, en esta sede se han atendido más de 150 donaciones».

El gobierno municipal dispone de una Oficina de Registro de Donaciones, donde se atiende a las personas naturales y jurídicas, interesadas en saber qué familias fueron las más afectadas del territorio, para hacerles llegar prendas de vestir o alimentos, compartir lo que pudieron reunir entre un grupo de amigos, trabajadores, vecinos…, contó Naranjo.

«En la Oficina, que radica en la sede del Gobierno, tomamos todos los datos del donante –dijo–, junto a su firma, tipo de producto que desea obsequiar y qué cantidad. Luego, los trasladamos a los puestos de dirección, creados en cada consejo popular afectado, donde funcionarios del Gobierno y organizaciones de masa tienen el listado nominal de las familias afectadas».

Posteriormente, uno de ellos acompaña al donante a entregar los insumos a esas familias necesitadas. «Para nosotros es importante que las personas sepan el destino de sus donaciones y que participen en su distribución. Hasta el momento, no se han detectado casos de corrupción en el proceso, ni los insumos han tomado un camino equivocado», significó Naranjo.

«Hay mucho esfuerzo de los Gobiernos por lograr que este sea un trámite organizado y justo, que tarde solo unos minutos. Y lo hemos logrado», aseguró el funcionario.

Cada pequeño aporte es un apoyo que las familias afectadas agradecen, que les hace saber que no están solas, concluyó.
 
Principales insumos donados por el pueblo hasta el momento

Alimentos como arroz, galletas, condimentos, café, refresco, agua, aceite, atún, espaguetis, puré, salchichas, productos congelados, sopas instantáneas…
Miles de piezas de ropa.
Cientos de pares de zapatos.
Papel sanitario, detergente, jabones, toallas, sábanas, colchones, televisores.
Desde este lunes, se comenzaron a recibir cargamentos desde el exterior.

También se han recibido donaciones financieras

Luego de que se dispusieran las cuentas bancarias en cup (No. 0598770002953216) y en otras monedas reconocidas por el Banco Central de Cuba (No. 0300000005093523), para apoyar la recuperación de las familias y localidades afectadas, se ha recaudado:
11 202 en cuc
183 en cup

Direcciones de los gobiernos municipales, a los que el pueblo puede acudir para entregar sus donaciones o recibir información

Diez de Octubre: Calle Santa Catalina entre Cortina y Figueroa.
Regla: Calle Calixto García entre Aranguren y Céspedes. Frente al parque Guaicanamar.
Guanabacoa: Calle Pepe Antonio, entre Jesús María y Dr. Mora. Frente al parque de Guanabacoa.

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