ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El hospital materno infantil de Diez de Octubre, Hijas de Galicia, es un centro de referencia del recién nacido de muy bajo peso, menor de 1 500 gramos. Foto: Ismael Batista Ramírez

«¡Elsi, los niños!», es la frase que aún escucha retumbar en sus oídos la enfermera neonatóloga Yaniset Castillo León; la frase que gritó varias veces y que ahora Elsi Leonor Ramos, otra enfermera de este servicio, nos repite, cuando narra a Granma los minutos más angustiosos que viviera en este hospital, en los 20 años que lleva trabajando aquí.
Nunca había pasado nada parecido, dice.
«La suerte que no había ningún niño ventilado, porque fue todo muy rápido. Al principio parecía que estaban cayendo granizos, y luego sentí los estruendos… y los niños, esa fue la gran preocupación», relata Yaniset.
Cuenta que corrió hacia la terapia, envolvió a los pequeños, los abrazó; habla del papá que las ayudó a abrir la puerta atascada. «Nos refugiamos en el cubículo de bajo peso, el menos afectado. Toda la cristalería colapsó, y por fortuna los niños estuvieron bien. Era el horario de comer de las doctoras y no estaban en la sala, las agarró en el comedor. Para cuando salieron todo era muy confuso», agrega Elsi.
En medio de la angustia intentó Yaniset llamar a su casa varias veces, a la policía, a los bomberos, procuró por su pequeño hijo mientras resguardaba otros hijos de otras madres, creyó que el desastre abarcaba a La Habana toda, temió. Los teléfonos completamente muertos. Elsi comunicó con su esposo por el celular, lo logró, se dio el aviso… Minutos después comenzaba a ser evacuado todo el hospital.

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Llegar al hospital materno infantil de Diez de Octubre, Hijas de Galicia, puede tomar el triple del tiempo habitual. La Calzada de Luyanó todavía ofrece numerosos obstáculos, aun cuando durante más de 48 horas se han recolectado metros y metros cúbicos de escombros. Es, en medio de la ciudad, uno de los pedazos de La Habana que no ha dormido.
Afuera, jóvenes, que creo del Servicio Militar por su uniforme, van colocando con cuidado sobre un camión pequeños cuneros, sus colchones, equipos… Adentro, se entremezclan con los trabajadores en una limpieza interminable. La vida que se intenta traer al mundo es ahora la de un centro vital para el bienestar de miles de familias y sus futuros hijos.
«Este es un hospital de subordinación provincial que atiende una población compleja y amplia, de los municipios de Diez de Octubre, San Miguel del Padrón, Cotorro… Pero somos además un centro de referencia del recién nacido de muy bajo peso, menor de 1 500 gramos, y afluyen acá pacientes de  La Habana Vieja, Centro Habana, Guanabacoa, incluso de otras provincias como Artemisa o Mayabeque», explicó su directora, la doctora Flora Vila Vaillant.
Con 26 camas, agrega, su servicio de Neonatología maneja niños de alta morbilidad. En condiciones normales, el centro tiene activas unas 311 camas, refiere. No obstante, apuntó, como quien necesita que se entienda con claridad la importancia de lo que sucede, «anualmente realizamos alrededor de  5 000 nacimientos, comparables con los nacimientos de seis provincias del país».
Entre niños, madres y acompañantes, 196 personas estaban en la institución este domingo al momento del paso del tornado. Ningún niño se lesionó, remarcó la entrevistada. «En ese momento teníamos dos críticos y cinco graves… El personal que laboraba en ese turno, alrededor de seis enfermeras y dos especialistas, a pesar de lo terrorífico del momento, en medio de una Neonatología cubierta por cristales, protegieron los equipos, las incubadoras y lo más importante, resguardaron en el mejor lugar donde podían estar, a los niños».

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Si hay algo que puede siempre aflorar de lo malo, es la bondad. Ya en la madrugada del lunes, las imágenes de lo que el amor inspira circulaban en las redes, en la instantánea del joven bombero que abrazaba al pequeño como al suyo, aislándolo de los peligros del mundo, esos que aún no debe conocer… en las del enfermero que guiaba a la madre y su hijo con presteza.
«El traslado fue una decisión oportuna, efectiva, que pudo llevarse a cabo en apenas cuatro o cinco horas. Hasta aquí llegaron el vicepresidente Roberto Morales Ojeda, el ministro de Salud, José Ángel Portal, el general de división Ramón Pardo Guerra, las principales autoridades del municipio y la provincia, y nos acompañaron en esa noche tan difícil. Sin embargo, la evacuación no hubiera sido posible sin el apoyo de otras instituciones como el Sistema Integrado de Urgencias Médicas, que aportó un número importante de su flota; los bomberos y la Cruz Roja, decisivos para bajar los casos de los pisos a oscuras, porque el hospital se quedó sin electricidad en todas sus áreas, y solo funcionó el grupo electrógeno más pequeño. Fue un traslado muy seguro con un profesionalismo increíble», comentó.
«Tuvimos seis trabajadores lesionados, que aun con cortaduras y golpes no vacilaron en seguir ayudando a la protección de los pacientes, incluso fuera de la institución, porque estos nenonatos se trasladaron con acompañamiento de los trabajadores de Salud», refirió la entrevistada.

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La misión de reordenamiento fue tan ardua como la de evacuar la institución, subrayó la directora del centro.
«Trasladar un número tan grande de pacientes requiere reorganizar las fuerzas, porque no hay ningún hospital que pueda admitir el volumen de pacientes que nosotros trabajamos diariamente», precisó.
Al respecto, mencionó que se decidió reorganizar el hospital Enrique Cabrera como un materno. Este es un centro de especialidades, todas se derivaron a otros centros. «Los pacientes en su mayoría fueron hacia allá y nuestra fuerza médica y de enfermería también hemos tenido que reordenarla en ese sentido, pero también nuestros equipos: ventiladores, incubadoras, equipos de parto, instrumental, ultrasonido», dijo.
Asimismo, explicó que se trasladaron pacientes a otros centros como el hospital de Guanabacoa, el América Arias, González Coro, Eusebio Hernández, Ángel Arturo Aballí y el propio Enrique Cabrera.

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La prioridad ahora es ir recuperando los servicios vitales como la electricidad y el agua, teniendo en cuenta que las redes hidrosanitarias fueron totalmente afectadas. Ya están funcionando todos los grupos electrógenos, lo cual permite avanzar en la recuperación, dijo a Granma el ingeniero Jorge Omar Pordieguez Rodríguez, director de Inversiones, Mantenimiento y Sistemas Ingenieros del Ministerio de Salud Pública.
Del mismo modo, señaló, se trabaja en el tema de la carpintería y en la reposición de la cristalería. Por la magnitud y extensión de los daños, esta instalación resultó la más afectada en el sistema de Salud, precisó.

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Velar de cerca por cómo va la recuperación es divisa imprescindible para el general de división Ramón Pardo Guerra, jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil. Su visita nos sorprendió en el Materno de Diez de Octubre, y así se lo confirmó a este diario.
Antes recorrió de nuevo el hospital, miró desde el piso superior los alrededores, preguntó detalles de lo ocurrido –una de las acciones es poder describir con exactitud el cono de trayectoria y la magnitud de los daños, para sobre la experiencia orientar medidas futuras de protección–, habló con las enfermeras en la sala de Neonatología, la misma del comienzo de esta historia.
Les mostró sonriente una foto de sus nietos, que viene a ser el fondo de pantalla de su celular: Dariel y David, creo haber escuchado. «Entre los dos no llegaban a seis libras, y las enfermeras neonatólogas me decían con tranquilidad que vería cómo crecerían sanos y fuertes», les contó a ellas, que sabe tienen desvelos similares cada día en ese cubículo hospitalario.
A Granma explicó que el recorrido de este martes comenzó en Cubana de Acero. «Consideramos que por ahí fue que se formó el tornado… la primera noche también comenzamos por ese punto, pero no pudimos ver nada porque era intransitable. En esa zona batió muy fuerte. Las personas que estaban de guardia tuvieron que hacer heroicidades, los riesgos que corrieron fueron tremendos».
Pardo Guerra destacó la respuesta del Gobierno y del Presidente Díaz-Canel, al tanto cada momento, pero sobre todo de las familias y la población en general, así como de los estudiantes.
«Este centro donde estamos es muy sensible para la población y hay una voluntad política de restablecer lo más rápido posible la actividad asistencial. Lleva tiempo, pero la respuesta que están dando todos los organismos y la población es muy positiva».
«La mayoría de las áreas –afirmó la doctora Vila– ya están recogidas, y los trabajadores se mantienen acá apoyando, con la esperanza de tener un hospital mucho más lindo del que teníamos antes».

Foto: Ismael Batista Ramírez
Foto: Ismael Batista Ramírez
Foto: Ismael Batista Ramírez
Foto: Ismael Batista Ramírez
Foto: Ismael Batista Ramírez
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zailys dijo:

1

30 de enero de 2019

03:09:02


CUBANOS...VALIENTISIMOS QUE SOMOS !!!!! y si en algùn momento sentimos temor, este se recicla CONVIRTIENDOSE EN CORAJE. Y NUESTROS MEDICOS Y ENFERMERAS SIEMPRE EJMPLOS !!!!! SALUDOS Y AFECTO A TODOS.

zailys dijo:

2

30 de enero de 2019

03:13:51


me viene a la mente la canciòn de Silvio Rodríguez: SOLO EL AMOR

MARIANA dijo:

3

30 de enero de 2019

03:28:26


ESE ES MI VALEROSOS PUEBLO, ANTE TODO EN PRIMER LUGAR EL SER HUMANO Y EN PRIMERISIMO LUGAR NUESTROS NIÑOS. ORGULLOSA DE ELLOS LES MANDO A TODAS LAS ENFERMERAS, DOCTORES, A TODOS. UN ABRAZO GRANDE DE GRATITUD DE UNA MADRE .

Aeviecel dijo:

4

30 de enero de 2019

06:51:14


Buenos días gracias a DIOS que con la colaboración de todo el personal que se encontraba laborando y junto a acompañantes no ocurrió la desgracia de ninguna pérdida de ningún inocente que estaba empezando a vivir la vida .

Edel Nuñez dijo:

5

30 de enero de 2019

07:32:16


Gracias a todos los compañeros por su solidaridad y entrega!