ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Entrada de la Caravana de la Libertad a Pinar del Río, en 1959. Foto: Archivo de Granma

PINAR DEL RÍO.–A Arnaldo Graupera nunca le pasó por la mente que aquel 17 de enero de 1959 sería el día más importante de su carrera profesional.

Simplemente quería ver a Fidel, y por eso se había acercado desde muy temprano a la rastra de la fábrica de refrescos Jupiña que haría la función de tribuna, y había permanecido allí durante casi medio día sin comer ni ir al baño.

«Había un control muy estricto para garantizar la seguridad del Comandante. Sabía que si me movía no podría regresar. Todavía no sé cómo me mantuve en pie tanto tiempo», dice.

Arnaldo trabajaba por aquel entonces como operador en una planta de radio, y escribía durante sus ratos libres para la revista Sol, una publicación que se editaba en Pinar del Río una vez al mes.

Cuando Fidel entró por fin a la ciudad aquella noche, Arnaldo se le acercó, le mostró un ejemplar de la publicación y le pidió un mensaje para el pueblo de Vueltabajo.

«Creo que fue la emoción la que me llevó a hacer aquello, porque yo nunca fui muy impetuoso», confiesa 60 años después.

Cuenta que antes de iniciar su memorable discurso, el Comandante en Jefe tomó la revista, comenzó a leer con atención un material sobre la captura por aquellos días de uno de los esbirros más sanguinarios de la dictadura, y luego lo complació, dedicándole, de su puño y letra, un saludo al pueblo pinareño a través de la revista Sol.

Aunque después trabajaría en la emisora de radio provincial y en el periódico Guerrillero, Arnaldo considera aquel encuentro con Fidel como la experiencia más valiosa en su trayectoria como reportero.

«Muchos de los que estábamos aquella noche, pensábamos que ya habíamos hecho la Revolución, pero él nos aclaró que la lucha recién comenzaba, y así fue, porque enseguida vinieron los sabotajes y las agresiones.

«Pero también la Revolución le dio de inmediato la tierra a los campesinos, y comenzó el desarrollo de la educación, la salud pública y las demás conquistas que fuimos alcanzando».

A sus 88 años, dice estar orgulloso de la obra que los cubanos han edificado luego de aquel enero jubiloso de 1959. «Por eso sigo en pie, luchando todavía porque todas esas cosas se mantengan».

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Jose D Monge dijo:

1

17 de enero de 2019

23:12:37


Una envidia inmensa y saludable compañero el haber podido ver a tan extraordinario ser humano !!!