El mensaje del Che a los villareños tras la rendición de Santa Clara, y antes de partir hacia la nueva misión encomendada por Fidel de tomar la fortaleza de La Cabaña, testimonia el apoyo decisivo brindado por la población de esta urbe y otros poblados cercanos a la causa redentora.
«…En ocasión de retirarme de esta capital, con destino al nuevo cargo que la Comandancia General de nuestro Ejército me ordenara asumir, expreso mi agradecimiento más sentido a este magnífico pueblo que tanto colaboró con la causa de la Revolución y en cuyo suelo se han dado muchas de las más importantes batallas finales contra la tiranía».
Santa Clara, por su ubicación estratégica en el centro del país, era una de las ciudades más blindadas por la tiranía en su afán de detener el avance indetenible de las fuerzas rebeldes hacia occidente, de ahí la importancia que tenía el apoyo popular para poder alcanzar el triunfo en el periodo más breve posible.
Decenas de anécdotas narran la manera en que las personas abrían las puertas de sus casas para proteger a los rebeldes y alimentarlos, y cuando fue necesario romper una pared para avanzar en una cuadra hacia el objetivo enemigo, nunca faltaron quienes estuvieran dispuestos a tal sacrificio, según recuerda Silvio Martínez, un octogenario que lleva en su memoria aquellos días de gloria.
Fueron decenas los choferes y dueños de autos, ómnibus y camiones que se brindaron para atravesar esos vehículos en las calles e impedir el paso a las tanquetas y medios de la tiranía, recuerda Silvio, quien no tuvo pereza en colocar su Pontiac en medio de la calle Colón, sin importarle el precio de aquella osadía.
Como dijo el Che en la propia misiva del 2 de enero de 1959, al retirarse de Santa Clara la columna invasora iba enormemente aumentada por el aporte de los hijos de este pueblo, lo cual da fe del impacto que tuvo para los santaclareños la presencia en su tierra del guerrillero argentino.
«Che era un maestro de la guerra»
Cuando el Comandante Ernesto Guevara llegó a Santa Clara, venía imbuido de las ideas de Fidel de extender la guerra al resto de la Isla, sin dar respiro al enemigo, para lo cual había sido organizada la invasión de las columnas Antonio Maceo y Ciro Redondo, las cuales partieron en agosto de 1958 hacia el occidente y centro del país, adonde llegaron en octubre de ese año, luego de una fatigosa y extenuante marcha.
Ya en Las Villas, los grupos liderados por Camilo y Che lograron liberar de soldados enemigos el territorio montañoso y sus accesos en poco más de un mes, a lo cual siguió la rendición de decenas de poblados situados a lo largo de la carretera central y otras arterias.
Mientras Camilo en el norte vencía uno tras otro los reductos enemigos, las fuerzas de la Columna 8 y del Directorio Revolucionario comenzaron también a sitiar y a rendir los cuarteles de la tiranía en pueblos y ciudades de importancia en la antigua provincia de Las Villas.
A partir del 16 de diciembre, en que se comenzó el ataque a Fomento, y en el breve plazo de 16 días, fueron asaltadas, tomadas u ocupadas alrededor de 12 plazas importantes de la provincia.
Durante esas acciones, las fuerzas rebeldes cortaron las vías de comunicación que enlazaban al oriente y al occidente del país, logrando el objetivo estratégico de paralizar cualquier intento de trasladar tropas por tierra hacia la zona en la cual operaban Fidel, Raúl y Almeida.
Contrario a lo que algunos calculaban, que el Che esperaría a que Camilo tomara Yaguajay para juntos atacar la importante ciudad de Santa Clara, el líder rebelde decidió no darle tiempo al enemigo y acometer él y sus soldados la acción lo antes posible, para lo cual contaba con apenas 300 hombres, fuerzas muy inferiores a las del régimen, que disponía de miles de soldados, tanques, artillería, así como de un tren blindado.
Una vez ocupada Placetas, el jefe guerrillero decide marchar sobre Santa Clara, para lo cual estableció su campamento militar en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, el 28 de diciembre de 1958, donde además radicaría un hospital de sangre.
Conocedor de la intención del jefe de la Columna 8, el ejército de Batista decidió defender la ciudad por posiciones, tomando los principales edificios, entre ellos, el cuartel 31, la estación de policía; la audiencia; la cárcel, el Gran Hotel y el Gobierno provincial, además de contar con el convoy blindado, donde viajaban unos 350 soldados y armamento para cerca de 500 hombres.
En esas condiciones comenzó la Batalla de Santa Clara el 28 de diciembre de 1958. Durante cinco días las fuerzas revolucionarias, con el apoyo del pueblo santaclareño, combatieron a un enemigo varias veces superior.
Al amanecer de ese día, después de las orientaciones dadas por el Che a sus jefes de pelotones, partieron hacia la ciudad por ambos lados de la carretera a Camajuaní. Cuando se encontraban cercanos al retransmisor de la estación de radio cmq, fueron sorprendidos por un vehículo militar. En ese encuentro con las tropas de la tiranía se producen los primeros mártires de la batalla: Israel Santos Santos, Anibal Arceo Fonseca y Miguel Diosdado Pérez Pimentel.
En horas de la mañana del mismo día 28 comienza el combate para desalojar a los soldados de la tiranía de la Loma del Capiro. Esta posición había sido ocupada por efectivos del Tren Blindado; estaban ventajosamente ubicados con respecto a los rebeldes porque se encontraban en la parte superior de la Loma y desde allí observaban todos los movimientos de las tropas rebeldes en su avance por la carretera a Camajuaní.
Esa noche, el Che recorrió con una escolta la vía férrea intentando encontrar el punto vulnerable del tren, y logró ubicar un lugar donde obstruir la vía férrea, lo cual se lleva a cabo más tarde con un buldócer manejado por el capitán Roberto Ruiz.
El 29 de diciembre, con el concurso de la población, las vías amanecieron llenas de barricadas. En esa jornada, obligado por el avance de las fuerzas rebeldes hacia el interior de la ciudad, el Comandante Guevara decidió acercar la comandancia. El lugar escogido fue el edificio donde se encontraban las oficinas del Distrito 3 de Obras Públicas, actual sede del Comité Provincial del Partido.
Ante el avance de los invasores, los ataques aéreos se concentraron sobre la ciudad, los cuales no pudieron impedir el descarrilamiento, ataque y rendición del tren blindado por fuerzas al mando del entonces capitán Ramón Pardo Guerra.
También ese día resultó ocupado, aproximadamente a las 6 y 30 de la tarde, el cuartel del servicio de vigilancia de carretera (los Caballitos), por los hombres al mando del comandante Gustavo Machín.
Un día después se combatía en toda Santa Clara, y cayó en manos rebeldes el Gobierno provincial, tomado por la fuerza que comandaba el teniente Alberto Fernández Montes de Oca. Ese mismo día el pelotón al mando del capitán Rogelio Acevedo logró la rendición de la cárcel provincial y el Palacio de Justicia.
Aquel 30 de diciembre el Che tuvo que lamentar la pérdida de uno de los hombres más temerarios y valientes de las huestes rebeldes, el jefe del Pelotón Suicida, Roberto Rodríguez, a quien todos llamaban El Vaquerito, caído durante la toma de la estación de policía.
A pesar de la terrible pérdida, la suerte de la tiranía estaba echada y el 1ro. de enero de 1959, a las 12:00 horas, los soldados entregaron el Regimiento Leoncio Vidal, con ese desenlace Santa Clara estaba en manos del Ejército Rebelde. En las acciones brilló la capacidad organizativa del Che, quien apenas durmió en esos días mientras impartía órdenes precisas a sus subordinados o inspeccionaba personalmente las diferentes posiciones.
Al valorar esta hazaña el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó: «Che era un maestro de la guerra, Che era un artista de la lucha guerrillera (...) lo demostró en su fulminante campaña en Las Villas; y lo demostró, sobre todo, en su audaz ataque a la ciudad de Santa Clara, penetrando con una columna de apenas 300 hombres en una ciudad defendida por tanques, artillería y miles de soldados de infantería».
Fuentes: Guerra de Guerrillas, de Ernesto Guevara; Ernesto Guevara, también conocido como el Che, de Paco Ignacio Taibo ii; Historia Provincial de Villa Clara; periódico Vanguardia.
















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Francisco Mazo dijo:
1
2 de enero de 2019
15:36:35
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