ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
María Cristina fue fundadora del Poder Popular. Foto: Ventura de Jesús García

En fecha cercana, y de un modo repentino, se despidió de este mundo María Cristina Sotomayor, una matancera común y corriente que vivió para ayudar a los demás en su condición de maestra, que es como mejor se puede arrimar el hombro al prójimo.

Aquella negra de corazón generoso consiguió, además, un palmarés propio del más ilustre de los campeones, algo así como un récord insólito que denotó su tenacidad y suscitó elogios de quienes la conocieron.

María Cristina fue fundadora del Poder Popular, nuevo sistema de gobierno constituido a manera de experiencia en Matanzas, en 1974, y desde entonces y hasta su último aliento, fungió de forma ininterrumpida como delegada de circunscripción en su natal Jovellanos.   

Es decir, asumió tan exigente tarea por más de 44 años. La única persona en Cuba con tal prerrogativa, en parte por su tesón y en parte por el respeto y la admiración de los electores. Como bien conocen los delegados, se trata de una compleja responsabilidad que deja sus cosas reconfortantes y también no pocos sinsabores e ingratitudes.

Licenciada en Filosofía y estudiosa de la obra martiana, se comportaba con naturalidad y en muy pocas ocasiones perdía la compostura, recuerdan amigos entrañables, quienes destacan en ella, además, su honestidad y rigor consigo misma.

Dicen que como delegada adquirió la costumbre de escuchar a todo el mundo y ofrecer las respuestas con objetividad, y que cuando reprochaba lo hacía con delicadeza. Por medio de la persuasión y el ejemplo personal encontró la forma de que la mayoría de los pobladores se sensibilizara con los problemas del barrio.

Alguna vez le preguntaron sobre su perseverancia, de cómo se las arregló durante tanto tiempo en el ejercicio como delegada. Se limitó a decir: «Es una tarea difícil, pero ser útil a mi gente, a la Revolución, me hace muy feliz».

Humana al fin y al cabo a veces se deprimía ante los apremios cotidianos, pero cuando algunos la conminaban a cesar, se defendía con firmeza: «Si ellos todavía confían en mí, no puedo abandonarlos».   

Su casa siempre estaba llena de vecinos, alumnos y amistades, que buscaban su proximidad con cualquier pretexto. No dejó ninguna posesión material de importancia. Se fue tan humilde como cuando la eligieron por primera vez como delegada.

En Jovellanos la conocían hasta en el último rincón del pueblo. Las autoridades del territorio la tomaban en cuenta a la hora de hacer o concebir algo importante. Logró despertar un gran cariño en la población; todos la apreciaban.

De eso vivía.

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Vilma Patricia Alvarado Godoy dijo:

1

6 de diciembre de 2018

09:45:03


Mis respetos para tan querida compañera. Gracias, Jesús Ventura de Jesús, por tan sentido tributo.

Reynaldo dijo:

2

6 de diciembre de 2018

10:28:42


Conoci a Maria Cristina sotomayor cuando ambos eramos delegado a la Asamblea Provincial y le tome mucho cariño y aprecio por su contancia y perseverancia en el cumplimiento de su mision como delegada de base, de la provincia y como diputada realmente fue un ser humano extraordinario y el pueblo de jovellanos ha perdido ha una luchadora incansable valla para ella nuestro mas sincero reconocimiento y seguro que seguira viviendo eternamente en el corazon de cada matancero

Reynaldo dijo:

3

6 de diciembre de 2018

10:32:59


Ejemplo a seguir portodos los que amamos a este pueblo, descansa en paz Cristina.

OLGA PEREZ GUERRA dijo:

4

6 de diciembre de 2018

13:06:54


LOS BUENOS NUNCA MUEREN

ileana dijo:

5

6 de diciembre de 2018

14:47:56


Gracias Ventura de Jesús por tus plabaras de recordación a tan entrañable mujer , La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida,.Mariana de nuestros tiempos, Martiana de corazón.Descansa en Paz.Siempre te recordaremos