ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La tea incendiaria fue una práctica común de los mambises a lo largo de la Isla. Foto: Archivo de Granma

Pinar del Río.–Cada 21 de febrero, al filo de la madrugada, las campanas de la iglesia de San Juan y Martínez comienzan a repicar llamando a los vecinos, y en la zona del Hoyo de Monterrey, una tropa de mambises con antorchas escenifica la quema del pueblo.
Es una de las muchas maneras en que los hijos de este territorio pinareño recuerdan un hecho que a más de 120 años los sigue llenando de orgullo: el incendio de la villa, para que no pudiera ser ocupada nuevamente por el ejército español.
Las fuerzas cubanas habían llegado al lugar hacía más de un mes, aprovechando la salida de los colonialistas rumbo a la ciudad de Pinar del Río para reforzar la urbe, ante un posible ataque de la columna invasora de Antonio Maceo.
El historiador Francisco Valdés Alonso señala que la noticia de que los españoles se preparaban para volver a tomar San Juan y Martínez, hizo que los patriotas del territorio optaran por reducirlo a cenizas.
A las seis de la tarde del día 20 de febrero de 1896, comenzó la evacuación del poblado, y a la una de la madrugada se inició el fuego que solo dejó en pie algunas paredes de la iglesia y su campanario, a pesar de que tiraron de él con 50 yuntas de bueyes.
Según Valdés Alonso, se trató de un acto de patriotismo, que demostró la voluntad de los cubanos de no escatimar sacrificios para conseguir la independencia.
Cuentan que hasta el cura del pueblo marchó a la manigua y que el Comandante mambí Leopoldo Pérez, al ver su terruño natal envuelto en llamas, lo bautizó con el sobrenombre por el que aún se le conoce: «el Bayamo de Occidente».
Sin embargo, no sería este el único sitio de Vueltabajo que los cubanos preferirían quemar antes que entregárselo a los españoles.
«Eso también sucedió en Guane, en Mantua, en Las Martinas, en Alonso de Rojas, en Paso Real de Guane (actual Isabel Rubio)», asegura el historiador Enrique Giniebra.
«En Pinar del Río se había escuchado por primera vez el himno invasor en aquellos días, y la bandera había ondeado libremente.
«Por ello, cuando se da la orden de ocupar los poblados en poder de los mambises, y Weyler moviliza una fuerza militar extraordinaria sobre el territorio, se toma la gran decisión de incendiarlos», explica el historiador Juan Carlos Rodríguez.
«Maceo ya no estaba en Pinar. Había salido el 12 de febrero. Fueron los regimientos mambises conformados esencialmente por vueltabajeros y por las tropas veteranas que el Lugarteniente General dejó aquí, los que promovieron la quema de los principales pueblos, para que los españoles no pudieran ocuparlos».
Para el historiadorw constituye una prueba del espíritu de resistencia de los habitantes de una provincia que en la gesta del 68 no había podido incorporarse a la lucha.
«Esto demuestra que existe una toma de conciencia desde el punto de vista patriótico y de un proyecto de nación», dice.
Aparte de los poblados incendiados, hay otros que los colonialistas logran salvar a duras penas.
«Las tropas que salen para San Juan y Martínez, cuando ven las columnas de humo, cambian el rumbo y se dirigen a San Luis, y obra en los diarios que ya los cubanos lo estaban cubriendo de brea, para quemarlo también», relata Juan Carlos.
Ante esta muestra de rebeldía, Weyler tomará medidas drásticas contra los pinareños.
De unos 9 000 habitantes que tenía la ciudad de Pinar del Río a principios de 1896, llegará a sobrepasar los 30 000, en las más crueles condiciones.
Vueltabajo, sin embargo, no se doblega. Ni siquiera cuando llega la triste noticia de la muerte de Maceo y los españoles hacen circular una proclama en la manigua llamando a la rendición, los patriotas que pelean en la provincia bajan las armas.
«Las fuerzas mambisas responden de manera tajante: ratificando la decisión de independencia o muerte», asegura el historiador Juan Carlos Rodríguez.
De ahí que a más de un siglo de distancia, los pinareños mantengan vivo el recuerdo de aquellas jornadas gloriosas, en que miles de sus hijos unieron su suerte a la del Ejército Libertador, y la tea incendiaria devorara poblados enteros que prefirieron desaparecer antes que someterse al enemigo.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Miguel Angel dijo:

1

7 de septiembre de 2018

05:39:32


Gloriosa y épica actitud de los lugareños de Pinar del Río que pone de manifiesto la firme decisión de los cubanos de amar y defender nuestra patria frente a los intentos de agresión y ocupación por parte del enemigo, ayer, hoy y siempre. Viva Cuba soberana e independiente !!!