ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Casa Museo el Jíbaro Foto: Archivo de Granma

Por segunda vez en diez días, la historia rebelde acontecida 60 años atrás en la cadena más alta y famosa del país, recibió la reverencia y el testimonio de continuidad de la juventud cubana, que ayer conmemoró en este sitio otro aniversario de la partida hacia Las Villas de la Columna 8 Ciro Redondo, al mando de Ernesto Che Guevara.

Medio centenar de bisoños granmenses, entre estudiantes, trabajadores y campesinos, recordaron en el lugar exacto del suceso – a unos 20 kilómetros de la cabecera municipal de Bartolomé Masó- las circunstancias en que el Guerrillero Heroico, por orden de Fidel, organizó la tropa de 140 hombres excepcionales, y salió en una travesía compleja rumbo al centro de la Isla, para extender una guerra que ya el Ejército Rebelde había ganado en el macizo del Primer Frente y consolidaba en otras zonas de la región oriental.

El espíritu de sacrificio, así como la profunda fe en la victoria de aquellos combatientes, fueron exaltados por los presentes, quienes, en palabras de Yunelkis Barbán Ortiz, miembro del buró municipal de la Unión de Jóvenes Comunistas, ratificaron su voluntad de ser dignos seguidores de aquella estirpe.

Destacaron el ejemplo inspirador y convocante que representa para las nuevas generaciones la actitud temeraria del legendario Che, que al arengar a sus compañeros previo a la marcha, les habló sin ambajes de los peligros incomparables del itinerario, las desventajas de los terrenos llanos, del hambre, la sed y otras penurias posibles, del asedio constante de la tiranía, sin esperanzas de refuerzos, de la posibilidad de que murieran la mitad de los hombres, y que no obstante a eso, la misión debía ser cumplida aun si llegara a Las Villas un solo hombre.

Los jóvenes subrayaron que esta lección de coraje y convicción debe preceder la actitud de cada cual en el cumplimiento del deber revolucionario ante el estudio, el trabajo y la sociedad en general; guiados por la vanguardia ejemplar de la organización juvenil comunista, que en el acto concedió el carné a nuevos militantes.

La Columna 8 Ciro Redondo, que partió de la Sierra Maestra el 31 de agosto de 1958, lo hizo diez días después de la salida de una tropa similar, la Columna 2 Antonio Maceo, que al mando del Comandante Camilo Cienfuegos enrumbó hacia Pinar del Río; aunque el triunfo del primero de enero le permitió llegar solo hasta el centro de Cuba.

Ambas formaciones debieron vencer obstáculos colosales que varias veces amenazaron con liquidarlas, pero la pericia de sus líderes y la resistencia de los combatientes hicieron que finalmente resultaran claves en el adelantamiento de la caída del régimen despótico de Batista y la consecuente victoria definitiva de la Revolución.

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