ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Seguridad en el área de baño. Foto: Gutiérrez Gómez, Osvaldo

MAJAGUA, Ciego de Ávila.–Tanto azotó la sequía al río Majagua en los últimos tres años que comenzó a exhibir su espinazo pedregoso. El agua dejó de correr y el cauce se deshizo en pequeños charcos, en lagunillas donde la gente iba a rumiar la nostalgia de verano sin otro atractivo que alguna botella de ron o zambullida peligrosa por la poca profundidad y la contaminación reinante.

«Si el río no corre, no hay verano en Majagua, afirma Lubia, categórica, una nativa acostumbrada a visitarlo junto a su familia en las tardes de verano, el momento ideal para compartir con el nieto, quien a su corta edad aprende a dar las primeras brazadas.

Cuando los nativos pensaban que el cambio climático se había robado el río, regresó; primero con el huracán Irma; después, con la tormenta subtropical Alberto, en mayo último.

Cualquier majagüense lleva las cuentas y hasta es capaz de comentarte con precisión milimétrica que el cauce creció el 10 de diciembre pasado, y que volvió a hacerlo el 10 de enero último, y también en mayo. Y uno le cree porque para el forastero son cuentas sin importancia, «sin ton ni son», mas no para el lugareño tan acostumbrado a la corriente como a las fiestas de los bandos rojos y azules.

Lo cierto es que el río regresó con aguas límpidas, sin contaminación, pese a que todavía existen quienes lavan tractores y otros equipos aguas arriba, y ciertas unidades productoras que no han dejado de verter los residuales hacia el cauce, pero ese sería tema de otro trabajo cuando pase la alegría del verano.

Recurrente es el tema de la última crecida, tan grande que interrumpió el paso por el puente de la fábrica de conservas, en la carretera hacia Orlando González, y llegó hasta la terminal de ómnibus, pero las crecidas se transforman en fiestas para los majagüenses y pobladores de disímiles sitios, alejados o no, da igual.

«El agua está riquísima, fría, transparente. Las ofertas, las atenciones, el buen servicio gastronómico en divisas y en moneda nacional, la disciplina y tranquilidad. La presencia permanente de fuerzas del orden público… Todo ello invita al regreso», comenta la avileña Yoany Terry Rodríguez, sentada al inicio de la escalera que termina en el río.

De igual manera, Laura Hernández, también de la ciudad de Ciego de Ávila, tiene palabras de elogio para el lugar: «No todo el mundo tiene posibilidades de ir a los cayos del Norte de la provincia, porque están muy lejos y es muy difícil llegar a ellos si no tienes transporte propio. La Playita de Majagua es una opción muy barata, a poco más de 25 kilómetros de Ciego. Es un buen lugar para los jóvenes, para nosotros, los estudiantes».

Melanio Castro Caballero, el administrador, habla con la seguridad que le dan los casi seis pies de estatura y las más de 250 libras de peso. «La tranquilidad ciudadana es característica en este lugar. Aquí no puede haber problemas. Nada de broncas y discusiones. El que la forme tiene que marcharse. Las indisciplinas las combatimos para que el verano sea feliz», expresa mientas señala para el cartel estampado a mediación del tronco de una mata de Jagüey.

Y veo la advertencia escrita en letras rojas. No está solo en el Jagüey a la vera del río. En otros lugares hay carteles sui géneris, a la vista de todos. Leo: «riña tumultuaria, desorden público, alteración del orden. Será multado de 3 000 a 5 000 pesos».

Al parecer, el anuncio ha surtido efecto. Hasta ahora, ha reinado la tranquilidad ciudadana.

Desde el poblado de Jatibonico llegó Alexander Hernández Hernández, trabajador por cuenta propia, a ofrecer y ayudar en lo que estuviera a su alcance.

No olvida que cuando en el 2002 sonaron las alarmas: «Dicen que la Lebrije se va», la hermandad cruzó fronteras y fue precisamente en Majagua donde amigos le abrieron las puertas para salvarse si, en definitiva, la presa se iba, algo que no sucedió.

«Todos los días viajamos desde Jatibonico hasta aquí. Vendemos las mercancías al mismo precio del Estado.

Es una manera de ayudar. Ni tiempo de ir a los carnavales de Sancti Spíritus tuvimos».

El río Majagua regresó y la gente se saludan, se abrazan alegres, como si tres años se hubieran convertido en siglos de separación. Y es que allí confluyen cada temporada estival avileños, espirituanos, jatiboniquenses, camagüeyanos, floridanos, florencianos, moronenses, santaclareños…viejos conocidos, separados por la corriente durante mucho tiempo y, ahora, hermanados por ella.

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Ednago González Rodríguez dijo:

1

17 de agosto de 2018

22:50:17


Excelente noticia para los residentes de Majagua, la tierra del campeón olímpico Armando Martinez. Eso es crear. Agradecerle a las múltiples instituciones que trabajan a diario por rescatar instalaciones para el disfrute de todos, sobre todos los niños y jóvenes. Felicidades a todos los avileños, especialmente a Majagua, tierra de grandes mambises y deportistas. Otros municipios debían imitar esta gran idea para el verano 2019. Gracias y Cuba para ARRIBA.

Roly dijo:

2

18 de agosto de 2018

06:33:29


Un milagro de la naturaleza.. Una nostalgia para el ausente, un gozo para el cubano de a pie.

Mary dijo:

3

18 de agosto de 2018

21:53:57


Leer este reportaje es como estar en el río Majagua.