ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El Maestro Cesar Augusto Martí, principal artífice del ron Cubay, uno de los más reconocidos en Cuba. Foto: del autor

Santo Domingo, Villa Clara.–A su padre, el profesor de historia Juan Martí, debe su nombre César Augusto Martí Marcelo, quien a sus 41 años es el más joven de los maestros roneros cubanos, que nada tiene que ver con los emperadores romanos, y sí mucho, en cambio, con una profesión que aquí es sinónimo de cultura e identidad.

Su pasión por este oficio nació tal vez allá en su natal Rodrigo, intrincado sitio de la geografía villaclareña, rodeado de cañaverales, donde también residía su abuelo, quien desde pequeño lo llevaba al ingenio en que laboraba como jefe de maquinaria; lo cual contribuyó a desarrollar el interés de César por esa industria, al punto de que cuando fue mayor, decidió formarse como ingeniero químico en la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas.

«Mientras estudiaba, tuve la suerte de realizar todas las prácticas de producción en la Ronera Central Agustín Rodríguez Mena, ubicada en áreas cercanas al central George Washington, lugar donde me familiaricé con procesos tan complejos como la destilación y la fermentación, lo cual facilitó que una vez graduado en el año 2000 fuera ubicado allí, único centro de trabajo que he tenido», explica Martí Marcelo.

Fue así como de manera paulatina comenzó a forjarse el largo y complejo camino que llevó a este joven carismático y buen comunicador a convertirse en Maestro del Ron Cubano, una condición que solo ostentan ocho personas en la Isla, a la cual se llega luego de muchos años de bregar en esa profesión.

Cuando le preguntamos a César qué se necesita para llegar a esa categoría, no titubea un segundo en señalar: «la cualidad más importante que debes tener es haber nacido en Cuba, además de ser un patriota entero que ame mucho a esta tierra, a la cual no se puede traicionar ni en un sueño».

«Para nosotros el ron es mucho más que una simple bebida; es cultura, tradición y un patrimonio defendido durante más de 150 años por quienes hemos tenido el orgullo de preservar ese legado», asegura y refiere que la principal misión de los Maestros es resguardar ese tesoro.

Con la modestia que lo caracteriza, César explica que quien posea esa calificación tiene la obligación de reconocer la presencia de las generaciones pasadas y todos sus aportes, además de entregar a las siguientes todo cuanto sabe, incluso los nuevos rones depositados en las bodegas, que serán usados por ellos en la fabricación del mejor ron del mundo.

Según Martí Marcelo, la manera de hacer ron en Cuba es única e irrepetible, al estar basada en un proceso de mezclar y añejar diversos aguardientes provenientes de la caña de azúcar, hasta obtener el producto deseado, en lo cual también tienen mucho que ver las condiciones climáticas de la Isla, con tierras fecundas y abundante agua y sol.

Un buen ron es como una sinfonía de olores y sabores, recalca quien recuerda que para lograrlo ha sido necesario preservar una herencia trasladada de generación en generación, cual título nobiliario, para lo cual los Maestros del Ron tienen la responsabilidad de ser custodios, depositarios de algo que ya es un patrimonio nacional, que es preciso conservar y a su vez transmitir a los más noveles.

El más joven de los maestros roneros de la nación ha trabajado en el desarrollo de nuevos productos y formulaciones de rones, orientados a ampliar los surtidos de las marcas Havana Club y Cubay, entre los que se encuentran el Cubay Añejo Suave, Cubay Añejo Superior 10 Años, Cubay Carta Dorada y Havana Club Selección de Maestros. Sus últimas creaciones han sido el Cubay Extra Añejo 1870 y el Remedios 500, esta última una producción dedicada a homenajear la fundación de la octava villa.

Al definir lo que distingue al ron Cubay, del cual es su principal artífice, César Augusto expresa que lo caracteriza una sobriedad típica de los rones cubanos, un ligero dulzor que está muy bien armonizado con otros congéneres que conforman el aroma, el sabor y la textura del producto, lo cual lo convierte en una de las marcas más completas que tiene el país en estos momentos.

De igual manera, señala que el Cubay, al igual que el Havana Club, el ron Santiago y la mayoría de los buenos rones que produce esta Isla, son como los cubanos: hospitalarios, alegres y multicolores; pero cuando se trata de defender la historia y cultura de nuestro país, también suelen ser fuertes y ardientes en la garganta.

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Llovetg dijo:

1

18 de agosto de 2018

08:02:20


Bravo por los rones cubanos. ..excelente labor la d los Maestros Roneros...