ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La campana que anunció el fin de la Invasión permaneció en silencio desde 1896. Foto: Lázaro Boza Boza

PINAR DEL RÍO.–Tras 122 años de silencio, la campana que anunciara el fin de la Invasión a Occidente, el 22 de enero de 1896, en el poblado pinareño de Mantua, vuelve a repicar.

Expertos de la Oficina del Historiador de La Habana llevaron a cabo la restauración de la pieza, fundida en Barcelona a finales del siglo XIX, a solicitud de los habitantes de la villa, y dañada severamente cuando las tropas españolas que reconquistaron el lugar derribaron el campanario.

Había transcurrido un mes de la llegada triunfal a Mantua del lugarteniente general Antonio Maceo, al mando de la columna invasora. Para evitar que cayera otra vez en manos colonialistas, los escuadrones mambises que permanecieron en el poblado decidieron reducirlo a cenizas.

El historiador Enrique Pertierra cuenta que un sargento español mandó a demoler lo que quedaba en pie de la iglesia. Para ello, amarraron varias yuntas de bueyes que tiraron de los horcones hasta que la torre se vino abajo.

Pertierra relata que, al respecto, surgieron especulaciones sobre que se trató de un acto de represalia, porque el cura había dado la bienvenida a los mambises, aunque otra versión sostiene que se debió a que la construcción quedó en muy mal estado a causa del fuego.

Lo cierto es que por una de esas ironías de la vida, el militar que dio la orden murió aplastado por la campana, que sufrió varias rajaduras en la violenta caída.

Aunque otra iglesia fue levantada en poco tiempo, no fue hasta la década de 1940 que se le incorporó una torre, donde se colocó nuevamente la vieja campana que recibió a los mambises.

No obstante, las grietas que se le abrieron durante la destrucción de la parroquia en 1896, impidieron que volviera a sonar hasta ahora. Un complejo proceso de restauración, que incluyó soldaduras con bronce y plata, le devolvió recientemente la lozanía a esta joya patrimonial, en la que se observa, a relieve, la imagen de la Virgen de las Nieves y motivos alegóricos a la leyenda fundacional de la villa por náufragos italianos.

Para Pertierra, se trata de una pieza con un importante valor histórico no solo para Mantua, sino para toda Cuba. «Con ella se señaló el fin de la que fuera considerada como la acción militar más audaz de la centuria», dice. «Es como escuchar el eco de la historia, de aquellos días gloriosos en que hasta aquí llegó la libertad».

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