ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El socialismo cubano hinca su raíz en una decisión popular, de esencia democrática. Foto: Jose M. Correa

Las constituciones también podrían contar la historia de un país. Una historia que toma en cuenta cada derecho conquistado y hasta la pugna para lograrlo. Es la letra ­(y el espíritu) de toda Carta Magna reflejo preclaro de la sociedad que rige, tanto por lo dispuesto en sus artículos como por lo eludido.

El devenir constitucional cubano forma parte inseparable de nuestra tradición libertaria, de ese legado de luchas emancipadoras que nos ha traído hasta aquí, y que un enero, hace ya casi 60 años, abrió el concurso para emprender luego el rumbo socialista de la mano de una Revolución «con todos y para el bien de todos», profundamente martiana y fidelista.

Como dijera el General de Ejército Raúl Castro Ruz durante la proclamación de nuestra Ley suprema en 1976, «el carácter y el contenido de la Constitución son un reflejo del orden social existente, de la posición que ocupan unas y otras clases sociales (…)».

En un país socialista, decía entonces, «la Constitución habrá de refrendar jurídicamente el dominio político de la clase obrera en alianza con el resto de las masas trabajadoras del pueblo.

«Consolidará el sistema económico-social basado en la propiedad social sobre los medios de producción, en la eliminación de la explotación y en la gradual desaparición de las diferencias de clase. Deberá asegurar las conquistas y derechos de los trabajadores, la libertad de los individuos y ofrecerá las garantías reales para su realización práctica».

(…) «La Constitución que hoy ponemos en vigor consolida jurídicamente lo ya logrado por la Revolución y norma (…) los objetivos planteados en la construcción del socialismo y del comunismo. (…) Cada derecho que proclama es un derecho garantizado por la realidad económica, política y social del país».

Y esa Carta Magna, la de 1976, totalmente socialista y que reverenció la doctrina martiana sobre «el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre», fue aprobada en referendo por el 97,7 % de los electores que concurrieron a votar, es decir, cinco millones y medio de hombres y mujeres.

Pero más allá de reflejar el orden político y social existente en cualquier nación, como es menester de la Ley de Leyes, ¿por qué en Cuba, constitucionalmente, el socialismo es irrevocable?

El socialismo cubano no es una imposición arbitraria, aceptada por un pueblo dócil, despojado de su voz y voto, como proclaman unos cuantos, mal informados o malintencionados. Hinca su raíz en una decisión popular, de esencia democrática, como la Revolución misma, y se afianza en el actuar consecuente de las generaciones que encarnan la continuidad.

LO SAGRADO Y LO INTOCABLE: LA VOLUNTAD DEL PUEBLO

Fue el 20 de mayo del 2002 cuando el entonces presidente norteamericano George W. Bush, durante una reunión en Miami, exigió a Cuba, «con  insolencia», una nueva Constitución en la que se renunciara al carácter socialista de la Revolución.

Los discursos provocadores eran su fuerte, acaso reflejo de una postura históricamente injerencista, que desconoce la libre determinación de los pueblos a elegir cómo edificar su futuro.

Ante la exigencia y el irrespeto, la respuesta cubana también fue histórica: un proceso plebiscitario que se extendió del 10 al 17 de junio del 2002.

En apoyo al sistema socialista se sucedieron disímiles marchas populares, y más de nueve millones de personas respaldaron, con sus firmas, la modificación de la Carta Magna por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), la cual aprobó la Ley de Reforma Constitucional, el 26 de junio del 2002, «que dejó expresamente consignado el carácter irrevocable del socialismo y del sistema político, social y económico en ella establecido; así como la prohibición de negociar bajo agresión, amenaza o coacción de una potencia extranjera».

SIN MELLAS DE ESENCIA

Desde la última reforma constitucional ya han pasado 16 años, y en ese periodo, sobre todo en la última etapa, el escenario socioeconómico y político cubano se ha modificado considerablemente, en especial con la implementación de los Lineamientos aprobados en el Sexto y Séptimo Congresos del Partido.

Se ha hecho evidente, por tanto, la necesidad de atemperar la Ley de Leyes a las nuevas circunstancias y de adecuar algunos de sus artículos en función de experiencias propias en la construcción del proyecto de país que, desde dentro, hemos diseñado.

Pero reformar no implica renunciar a la historia, a todo lo hecho, siempre perfectible.

Una vez más, al decir del General de Ejército, en la clausura de la Sesión Constitutiva de la IX Legislatura de la ANPP, «no pretendemos modificar el carácter irrevocable del socialismo en nuestro sistema político y social, ni el papel dirigente del Partido Comunista de Cuba, como vanguardia organizada y fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, como establece el artículo número 5 de la actual Constitución, y que en la próxima defenderemos».

El proyecto constitucional que finalmente trascienda será el resultado de un amplio proceso de consulta popular y deberá ser aprobado en referendo por el pueblo, cual ejercicio genuino de participación ciudadana, siempre más efectivo mientras más consciente.

Como ya se ha hecho práctica común, las decisiones trascendentales han de contar con el «consenso de las mayorías», pero no desde la formalidad que implica estar, sino desde el protagonismo que abre espacio a participar, a opinar, a ser parte; no desde la frialdad de los por cientos que hablan de anuencia colectiva, sino desde el aporte individual.

Se trata, en palabras del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de «lograr una norma constitucional que refleje la perdurabilidad de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible, a la vez, más inclusiva, donde se fortalezca la institucionalidad del Estado revolucionario y prevalezca la prédica martiana».

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pbruzon dijo:

1

23 de julio de 2018

11:02:07


la nueva constitucion cubana tiene alguna concideracion sobre los 2 millones de cubanos que vivimos fuera de cuba,nos concidera cubanos o cual es el calificativo para nosotros

Luis Alberto Rodríguez dijo:

2

23 de julio de 2018

16:23:52


Perfecto, si tan seguros están : Referendo yaaaaaaaaaaaaaaa!

Noel Perez dijo:

3

25 de julio de 2018

18:20:59


La historia ha demostrado el valor de una frase que se hizo popular en España durante la colonia ; "Mientras los ingratos pueblos de America se zafan de nustras costumbres ; siempre contaremos con la fiel isla de Cuba " La cobardia de un pueblo sumiso es lo que mantenido a ese regimen maldito en el poder por 60 años y sigan contando !!