ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

EL profesor guantanamero de Geografía, Gilberto Osorio Hechavarría,asegura que si volviera a nacer sería maestro y repetiría toda la experiencia desarrollada por esa profesión, incluyendo el trabajo con jóvenes de otros países dentro y fuera de Cuba.

Estudió pedagogía después de concluir con su etapa de servicio militar activo y la eligió por el esmero y la pasión que observó en sus profesores para hacer comprender el contenido al alumnado, incluso rompiendo las barreras generacionales entre un adulto y un adolescente.

Por su empeño en educar, lo convocan a prestar servicios en el municipio de Jagüey Grande, en la central provincia cubana de Matanzas para preparar a jóvenes de otras nacionalidades en un curso intensivo para luego ingresar en las universidades de la Mayor de las Antillas.

Su tarea consistió en impartir la asignatura de geografía a estudiantes provenientes de Argentina, Paraguay, Venezuela, Bolivia y Pakistán  por espacio de 30 meses en el año 2007. Para ello, asume un régimen interno, con 45 días laborando en la institución docente y un receso de una semana para regresar al extremo oriente del país con su familia.

Por esa experiencia, matriculó en un curso de idioma portugués como parte de la preparación para prestar colaboración fuera de Cuba, ocasión en la cual recibió la metodología para impartir el programa de alfabetización cubano Yo si Puedo.

Viaja hacia Angola el 23 de junio del 2009 y lo asignan en la ciudad de Huambo para atender la segunda etapa del proceso de alfabetización.

Con anterioridad, otros cooperantes cubanos realizaron un trabajo de exploración en diversas comunidades de difícil acceso, con un censo de las personas analfabetas.

Para tales efectos se crearon aulas equipadas con televisores y reproductores de vídeo y se seleccionaron un grupo de facilitadores angolanos, quienes atendían directamente a los alumnos, asesorados por Gilberto Osorio Hechavarría. Estos facilitadores eran voluntarios egresados de escuelas de nivel medio o con algún conocimiento en pedagogía.

Lo más complicado en esta labor, según destacó el pedagogo cubano,resultó convencer a personas adultas y ancianas, quienes tenían como lengua primaria un dialecto, para llevarlos a las aulas para aprender a leer y escribir.

En ese esfuerzo se auxiliaron en varias ocasiones de los llamados los sovat, líderes comunitarios en las aldeas.

En muchas zonas rurales o montañosas reconocen a los sovat como reyes y generalmente son personas de avanzada edad.

De esa labor,  Osorio Hechavarría destaca: «En Cuba siempre impartí clases en el nivel de secundaria básica y el alumno domina la lectura y la escritura con facilidad. Nunca me había enfrentado a un analfabeto total. Aprendí que el ignorante vive en condiciones de pobreza y con escasos recursos para su supervivencia, pero cuando aprenden a leer y escribir, notas que reflexionan en la toma de decisiones y logran buscar alternativas para solucionar su cotidianidad. Al estar observando esta experiencia uno se crece como ser humano y quiere aportar más».

De izquierda a derecha, los pedagogos guantanameros Gilberto Osorio Hechavarría y Gertrudis Sugranyes Fuentes. Debajo Estrella Casañas Díaz (izquierda) y Xiomara Ravelo Gainza. Foto:

SER MAESTRA ENSEÑA A SER MEJOR PERSONA

La profesora guantanamera Gertrudis Sugranyes Fuentes manifiesta que ser maestra ha significado enriquecerse cada día como persona a partir de las experiencias de sus alumnos, a quienes transformará en mejores seres humanos.

Para ella no es importante el origen o la procedencia de sus educandos, de lo cual se convenció cuando impartió clases en el municipio matancero de Jagüey Grande a muchachos de otras nacionalidades en el aprendizaje del idioma español.

Trabajó varios meses con jóvenes de la isla de Santa Lucía en el centro Raudilio Fleitas, que luego se convirtió en la escuela de formación de enfermeros del Caribe.

«Ello mostraban gran interés en aprender y nosotros pusimos todo el amor del mundo», señala la pedagoga cubana y relata que en esa etapa les enseñó la dinámica de la sociedad, principalmente a comer los platos típicos, los  hábitos de higiene y a manejarse con el dinero, incluso los acompañó a la iglesia, sin haber profesado una religión con anterioridad. «Ellos nos consideran sus madres», asegura.

A cambio, la maestra aprendió de la cultura de sus alumnos, les enseñaron canciones en su idioma, los bailes y su música. Una gran sorpresa para Sugranyes resultó que en el primer mes de intercambio, sus alumnos formaron un coro y  cantaron la Guajira Guantanamera acompañada de los versos del Héroe Nacional cubano José Martí.

Esa experiencia le sirvió para trabajar en la República Bolivariana de Venezuela en el año 2012 y luego en el 2014. La primera vez desempeñó funciones de asesora metodológica de las misiones educativas: La Robinson, la Rivas, y la Sucre.  En la segunda oportunidad impartió un diplomado sobre el tema de didáctica de la lengua española y la literatura, también como parte de las misiones educativas universitarias.

«Compartí con maestros, que están en los planteles docentes.

Los venezolanos son personas inolvidables por su esencia, su afecto y por lo que me aportaron en el orden pedagógico», afirma la profesora consultante de la Universidad de Guantánamo, quien tuvo la experiencia también de impartir clases a una comunidad de indígenas, o sea, a personas que asumían el español como segunda lengua.

La entrevistada asegura que tuvo la aspiración de ser arquitecta, pero le da gracias a la vida, a la Revolución y a la Unión de Jóvenes Comunistas, que la incorporó al destacamento pedagógico Manuel Ascunce Domenech.

«Ser maestra ha sido multiplicarme, enriquecerme y ser cada día una mejor persona», puntualiza.

PEDAGOGÍA CUBANA, APLICABLE EN CUALQUIER PAÍS

La doctora en ciencias de la sicología Estrella Casañas Díaz trabaja como asesora del vicerrectorado de la Universidad de Guantánamo y explica que prestar colaboración en Brasil (1998) y Guinea Ecuatorial (2014-2016) resultó provechoso en lo personal como para sus alumnos.

En Brasil trabajó en el Instituto Pedagógico Latinoamericano, dentro del programa de la maestría en Ciencias de la Educación. Impartió la asignatura Teorías actuales del aprendizaje, en la Universidad Estatal de Marañao. Mientras que en Guinea Ecuatorial, la designaron a la facultad de Ciencias de la Educación, en la capital Malao. Allí sus alumnos cursaban la licenciatura en pedagogía en diferentes especialidades.

«Ese tipo de labor te enseña, porque te desempeñas bajo condiciones diversas en el ámbito económico, político y social. Por ello se emplean tratamientos individualizado por cada alumno. Vale mucho el conocimiento que pueda alcanzar el maestro sobre el entorno social y familiar de sus estudiantes para desarrollar un buen proceso docente-educativo. Ello nos encamina en poderlos orientar de acuerdo a sus capacidades particulares», acota la también profesora Titular.

Para Casañas Díaz, la pedagogía cubana acumula una gran experiencia en métodos novedosos de aprendizaje, basada en un carácter humanista para tratar de solucionar las carencias afectivas en entornos sociales complejos, de lo cual resulta una formación de calidad.

«Ideamos variados métodos para impartir las clases, que influyen en alcanzar valores humanos dentro del alumnado. Me percaté de que los estudiantes africanos demoran en vencer los objetivos docentes, lo cual se debe a carencias por parte de la familia y la sociedad. Partiendo de ese análisis, buscamos nuevas maneras de construir el conocimiento»,subraya la pedagoga guantanamera.

Para ella ser educadora, profesora y maestra ha sido su realización personal. «Escogí mi carrera sin ser la prioridad de mi juventud, pero gracias a esta profesión he alcanzado los títulos académicos que me he propuesto. He laborado en todos los niveles de enseñanza, incluidos los niños muy pequeños que no asisten a la escuela y siempre siento el mismo placer».

EL INTERNACIONALISMO: UNA EXPERIENCIA ENRIQUECEDORA

Como parte del convenio bilateral Cuba-Venezuela, la profesora Titular de la  Universidad de Guantánamo, Xiomara Ravelo Gainza, impartió clases en la Misión Sucre del 2014 al 2016, en el estado de Yaracuy, asesorando pedagógicamente a las sedes universitarias creadas para posibilitar mayor acceso de los venezolanos a la educación superior.

Entre sus labores estuvo fomentar la maestría en ciencias de la educación y el doctorado en esos mismos temas para los profesores cubanos que laboraban en la Patria de Bolívar, la formación de pregrado y postgrado a los maestros venezolanos, que participaban en la misión Sucre y el proceso de superación profesional, capacitación y  asesoría técnica para los claustros en los 14 municipios del estado.

«Esta labor me enseñó a reconocer el talento humano y nivel profesional alcanzado en Cuba gracias a la Revolución. Representó un reto, porque debimos enfrentarnos a condiciones disímiles desde el punto de vista político y social. Nos incorporamos a estas colaboraciones y deseamos hacerlo con dignidad. A su vez debemos asumir una constante superación para contextualizar las clases que impartimos», señala la Jefa de la carrera de sicopedagogía en la provincia guantanamera.

Relata haber vivido el dolor dejado por el fallecimiento del Comandante Hugo Chávez Frías. A su llegada, los venezolanos aún lloraban la desaparición física de su líder y vivió la tristeza generalizada del pueblo, por tanto esa impronta también le planteó un desafío para la labor de los cubanos allá.

En 1995 trabajó en Ecuador, donde impartió el módulo de una maestría en Educación del adolescente, y aunque fue llamada para estar por espacio de una semana, debió quedarse tres a petición de las autoridades universitarias ecuatorianas y asumir otros cursos en educación sexual y de temáticas a fines. De los ecuatorianos sintió un gran agradecimiento hacia los profesionales cubanos.

La pedagoga afirma que la experiencia vivida en Venezuela y Ecuador la enriqueció en su acervo cultural y los conocimientos adquiridos le sirven para ejemplificar en sus clases actuales: «La pedagogía te ayuda a crecer, te abre el horizonte para solucionar los problemas de la cotidianidad.

«Pienso que el hombre se ha formado como hombre a partir del conocimiento», concluye Ravelo Gainza.

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