ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Marilyn Solaya, directora del film Vestido de Novia, durante una conferencia en el 36 Festival Internacional de Cine. Foto: Yander Zamora

«Sueño con estas mujeres cada día. Me sorprendo buscando las flores que les hubiesen gustado, me pregunto: ¿habrán pasado por esta calle?», dice en ráfagas la cineasta Marilyn Solaya, y en sus palabras, ellas casi pueden verse.

El motivo de su desvelo lleva como nombre Todas, un proyecto que impulsa la directora de Vestido de Novia (2014), que contempla la producción de un largometraje de ficción homónimo y un documental llamado100 años de divorcio, que «beberán uno del otro».

Sobre este último, Solaya comentó que su propósito es dar vida a las historias de sufragistas y feministas, que exigieron varios derechos civiles en Cuba durante las primeras tres décadas del siglo XX, al tiempo que apuntó que no se trata de una película del pasado, sino de un reflejo del presente.

I Congreso Nacional de Mujeres celebrado en abril de 1923 en el Gran Teatro de La Habana, que en aquella época se llamaba Gran Teatro Nacional. Cortesía : Julio César González Pagés.

«Han existido muchas historias de mujeres, la mayoría donde a ellas se les politiza. Pero ahora se trata de rescatar el legado feminista de Cuba, ponerles voz a mujeres poco conocidas justamente por este hecho», dijo.

«Regularmente la historia de Cuba ha rescatado las que habían sido las hijas, esposas, las madres de algún héroe. Esta es la película de las otras, de esas mujeres cubanas que no han tenido ese protagonismo… por eso se llamará Todas», agregó por su parte el historiador e investigador Julio César González Pagés, quien será el narrador y asesor del audiovisual, una obra que tiene como referente fundamental su libro En busca de un espacio. Historias de mujeres en Cuba (Editorial ciencias sociales, 2003).

Para Solaya—quien es una de las ocho directoras de cine cubanas que han logrado hacer un único largometraje en el país—, esta es una película esencialmente de mujeres, donde descubrir a «nuestras abuelas o bisabuelas», en esas que lucharon puede que nos resulte familiar.

Pero, «no es una historia bonita; no es tampoco la historia de las vencedoras o las derrotadas, sino de las iniciadoras, las que dolorosamente después se tuvieron que retirar. Es la realidad de mujeres que, lamentablemente, después de sacrificar sus vidas personales, tuvieron que volver de vuelta a casa para que los hombres gobernaran, mandaran, decidieran sobre ellas», apuntó González Pagés.

Entre esas cubanas, algunas anónimas, hubo intelectuales, pintoras, periodistas, pedagogas, tabaqueras y obreras de las más diversas procedencias; quienes el 3 de julio de 1918 crearon el Club Femenino de Cuba, el cual desempeñaría un importante rol en la organización del movimiento feminista en la nación caribeña, sostuvieron los entrevistados.

Saltan en este relato, nombres como Pilar Morlón de Menéndez, Pilar Jorge Tella, Mariblanca Sabas Alomá, Ofelia Domínguez y Hortensia Lamar, Dulce María Borrero, María Luisa Dolz, Lola Borrero, Inocencia Valdés y Dulce María Saínz de la Peña, «y su voz se amplifica en un presente, donde vuelve a demostrarse la importancia de esa sororidad, del estar unidas, del ser mejor unas con otras y trabajar juntas y en equipo», comenta Solaya, una cineasta coherente que ha dedicado su obra a los derechos de las mujeres.

«El desconocimiento es terrible, porque es cuando se invisibiliza desde la ignorancia. Veremos cómo estos nombres desconocidos se convierten en personas que nadie nunca ha visto, increíbles», sostiene Solaya.

«Aún en el mundo las mujeres luchan por derechos como la ciudadanía que sigue siendo un tema muy debatido. Si bien muchas han logrado llegar a espacios donde era impensable, aún no están representadas, por ejemplo, en espacios políticos importantes», señaló por otra parte el historiador González Pagés.

Justo ahí está, para el investigador, el valor de esta película, que refleja, «la mitad invisible de la historia de Cuba, la que tejieron esas mujeres, denigradas en su tiempo, humilladas, y en la actualidad apenas nombradas en los audiovisuales contemporáneos o las investigaciones».

I Congreso Nacional de Mujeres celebrado en abril de 1923 en el Gran Teatro de La Habana, que en aquella época se llamaba Gran Teatro Nacional. Cotesía : Julio César González Pagés.

«Creo que desde ya va a generar muchas polémicas, porque no estamos acostumbrados a ese cine donde las mujeres desafían el espacio público; donde no se trata solo de mujeres de discursos sino de acciones. Auguro que este proyecto documental ayudará también en las políticas de igualdad y equidad en el país, en aquellas que no se han logrado, y las que tenemos que construir, o solo redefinir, porque ya están; y que constituyen una buena parte en este camino, ya recorrido», dijo González Pagés.

Solaya destacó además que el proyecto ha demandado una rigurosa investigación en aras de crear una obra que esté a la altura de las feministas y sufragistas cubanas, y les haga justicia. Las mujeres a las que rinde homenaje el documental—precisó la directora de cine— lograron importantes reivindicaciones, entre ellas la ley que les permitía administrar sus bienes de manera independiente (1917) y la ley del divorcio vincular (1918) a través de la cual podían tener un nuevo matrimonio.

Asimismo, Solaya destacó otros hitos como la ley de la nacionalidad de la mujer casada (1929), mediante la cual no perdían su ciudadanía después del matrimonio; y la eliminación del adulterio como delito en 1930; así como la obtención del derecho a votar en 1934, si bien este se hizo efectivo en 1936.

Esta puede ser una película hermosa y potente, afirmó la entrevistada, para quien hechos como que Cuba fue el primer país en Hispanoamérica en promulgar la ley de divorcio, conquista que en este año cumple 100 años, nos recuerdan que esta es una nación de mujeres a las que no se les dieron los derechos, desde las sillas o sesiones de un congreso, sino que los lucharon.

En ese sentido, consideró que el cine tiene un compromiso con estos cambios, con la apuesta de alcanzar iguales derechos para hombres y mujeres. «Estas mujeres deben ser paradigmas para las niñas de hoy y del futuro, y el cine es una de las mejores vías para llevar el debate a la familia cubana. Es una película para la política presente, para un país donde aspiramos a que cada vez haya mayor protagonismo, y presencia en los espacios de la mujer», apuntó.

«A pesar de los años de revolución, las mujeres seguimos en un espacio menor por esa terrible enfermedad que se llama machismo. Hay que transformar esa herencia», opinó Solaya.

Para González Pagés, este nuevo proyecto es una apuesta generacional de acompañar al país en ese empeño. Cuba ha sido una nación que ha hecho mucho por la equidad de género, desde la Federación de Mujeres Cubanas, por ejemplo. Pero este es el aporte de artistas, investigadores, juristas, de un grupo de personas comprometidas, del arte, que tiene una función esencial en el cambio.

La presidenta de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana, la profesora Norma Vasallo, consideró que esta obra puede aportar en formación de conciencia de género en las mujeres y del papel que pueden tener ellas en esta lucha. Tanto el documental como la película son una necesidad y un aporte importante para lograr esos necesarios cambios en la subjetividad, porque el cine nos hace reflexionar, dijo.

Con 24 años, Andrea Doimeadiós será junto a Isabel Santos y otras actrices cubanas, una de las protagonistas de esta obra.

«Tengo una gran responsabilidad y compromiso con esta investigación profunda, que me coloca ante el reto de darle vida a tantas voces de mujeres, a esas que pueden ser nuestras madres, abuelas, tías, amigas… encarnar esas vidas, limitadas, ese destino predeterminado con el que debían cumplir y ser consecuentes. Pienso en ello y me parece terrible, porque estamos en el 2018, y muchas de esas trabas e inequidades, aunque a veces no nos percatemos, siguen estando ahí, recordándonos cada día, obligándonos a analizar y entender lo que significa ser una mujer», refirió la joven que protagonizará el papel de Ana, que tiene un guiño evidente a la patriota Ana Betancourt (1832-1901), una de las precursoras de las luchas feministas en Cuba.

Pero para la artífice de este proyecto, se trata de dar voz a más de un personaje. Ana son muchas mujeres en una, todas transgresoras. A Ana no le fue fácil, como a ninguna nos ha sido, pero lo asumió con dignidad, adelantó Solaya sobre el argumento de la película.

Agregó además que estaremos frente a mujeres protagonistas de su propia historia, una donde aparecerán los hombres, pero por su vínculo con ellas.

El proyecto Todas— que está dedicado a la destacada periodista e investigadora Isabel Moya Richard—  se encuentra ahora en preparación del documental 100 años de divorcio, que cuenta con la contribución del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC) y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, Cosude, el apoyo de la Plataforma por la Equidad de Género con Incidencia Nacional, que agrupa a varias entidades y organizaciones, como la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM); el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), la Unión Nacional de Juristas de Cuba, la Editorial de la Mujer y el proyecto Palomas.

Se estará filmando del día 11 al 18 de julio, y su estreno será en octubre en el marco del Festival de Cine Invisible de Bilbao, donde está conformada la coproducción de la película y se distingue por ser un espacio que legitima las obras de mujeres, fundamentalmente de países del Sur.

Como un elemento esencial, los entrevistados destacaron que en el mismo aparecerán también voces de feministas cubanas actuales, lo cual ayudará a conectar los puntos en común en esta narrativa, y a dejar plasmada además la obra de muchas de estas otras mujeres de hoy.

Por estos días, locaciones como el Gran Teatro de La Habana, la Sede de la Academia de Ciencias de Cuba, el Teatro Martí o la calle O'reilly, donde tuvieron lugar muchas de estas luchas, volverán a revivirlas.

Todas promete ser una parte imprescindible del debate de las mujeres cubanas en la Cuba de hoy y del futuro, que bebe de las experiencias anteriores, «y nos entrega un retrato de nuestras abuelas, sino que les dice hoy a las nietas, las hijas, que la lucha de estas mujeres no fue por gusto. Acá están tus derechos, tómalos y conviértelos en derechos de hoy día, en un país donde el machismo todavía goza de buena salud», concluyó Solaya.

 

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Una cubana dijo:

1

5 de julio de 2018

19:39:59


A las mujeres cubanas le estaba faltando una historia como esta, espero ansiosa a Todas, gracias a la directora por esa entrega salu2