ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La Academia de las FAR General Máximo Gómez arriba a su aniversario 55 con una matrícula de más de 250 alumnos. Foto: Ariel Cecilio Lemus

Si le preguntan, Jorge afirma que el mural constituye uno de sus grandes orgullos; y el otro vivir en Cuba. Junto a un grupo de estudiantes, fue el encargado de restaurar el mural que da la bienvenida al visitante, en el vestíbulo de la Academia de las FAR General Máximo Gómez. La obra es una ofrenda a la historia de la Patria, que la resume, la glorifica. Gracias a su trabajo de restauración, Jorge Alfonso Pérez recibió recientemente la medalla Hazaña Laboral.

En Alamar, una vecina les brinda agua y café a unos muchachos que, como si fuera su propio barrio, ayudan a componer el desastre que dejó el huracán Irma. Es septiembre del 2017 y Elsa, la vecina, ya no mira con la misma tristeza de horas antes la forma que tomó su cuadra. Los hombres de verde olivo han comenzado a descomponer el «rompecabezas» de hojas y árboles, y dejar las cosas «casi» en el mismo lugar que antes.

Hace cuatro meses que la capitana Mayeline Rodríguez no ve a sus hijos. Todos los días les habla por teléfono y la voz se le quiebra cuando preguntan cuándo regresa junto a ellos, en Caimanera. Ella es jefa de Comunicación en una unidad del Ejército Oriental, pero gracias al apoyo de su madre, puede cursar una especialidad de posgrado.

Jorge, Elsa y Mayeline están unidos, en algún momento de sus vidas, por un sentimiento común, y es el haber sido «tocados» por la Academia de las FAR General Máximo Gómez, órdenes Antonio Maceo y Carlos J. Finlay que hoy arriba a su aniversario 55.

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El coronel José López Carmenate, jefe del Órgano de Instrucción, va «pasando lista» a los estudiantes egresados. En algunos hace una pausa enfática, y luego continúa. Dice nombres como Raúl, Juan Almeida Bosque, Guillermo García, Ramiro Valdés. Acto seguido, dice que en la Academia de las FAR se han preparado alumnos que hoy ocupan cargos importantes en el mando de las tropas y la jefatura de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

En palabras de sus trabajadores, los momentos más importantes para la institución coinciden: el día en que le entregaron a Fidel el título Honoris Causa en Ciencias Militares –que también ostenta el general de división de la reserva, José Ramón Fernández–; cuando el centro recibió la Orden Antonio Maceo, y cada una de las graduaciones de la escuela.

La Academia es la principal institución docente de nivel superior de las FAR autorizada para la superación académica de los oficiales, en especialidades de posgrado de tres niveles, maestrías, doctorados y diplomados.

Los programas de estudio –conducidos por la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo– se someten a un proceso de perfeccionamiento cada cinco años, y arrancaron en septiembre último con una nueva versión, enriquecida a partir de la incorporación de temas como la Guerra no Convencional y las nuevas tecnologías.

De igual forma, fue aprobado recientemente un programa de doctorado en Defensa Nacional, «que permitirá no solo formar doctores en Ciencias Militares, sino en Ciencias Pedagógicas, Políticas, Económicas e Históricas»; mientras la maestría, avalada de Excelencia por la Junta de Acreditación Nacional (JAN), gradúa oficiales en Ciencias Pedagógicas, comenta Carmenate.

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Desde la Sala de Historia, que recoge una réplica del aulita donde recibió clases el General de Ejército, y cientos de anécdotas asociadas al centro, hasta cada una de sus aulas y pasillos, en la Academia de las FAR General Máximo Gómez se respira un aire de solemnidad, disciplina, concentración, rigor académico y maestría pedagógica.

Aulas especializadas, puestos de mando con medios de comunicación, simuladores del terreno en 2D y 3D, pantallas digitales, permiten a los oficiales prepararse para la guerra en el ambiente que mejor la recrea, apoyado en las tecnologías, y con una base material de estudio actualizada.

Las líneas de investigación del centro, explica Carmenate, son los fundamentos de la preparación de la Defensa Nacional; la preparación del personal en las Fuerzas Armadas; la historia del arte militar cubano, que incluye no solo lo relacionado con los combates, batallas y operaciones, sino con el pensamiento militar de nuestros principales líderes; y una cuarta línea dedicada a la ideología de la Revolución Cubana.

No obstante, en una escuela que resalta por su belleza y pulcritud, quizá lo más importante sea lo que es capaz de hacer puertas afuera, cuando la sociedad la necesita.

«Nuestros oficiales participan en todas las tareas de apoyo que nos pide la Revolución. Fuimos abanderados en la recuperación del huracán Irma. La Academia recibió la honrosa misión de trabajar en el municipio de Plaza de la Revolución y, por los resultados que tuvimos, nos pidieron seguir para Habana del Este, Cojímar, Bahía y Alamar. Fueron jornadas intensas».

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Milito en el bando de los apurados, de los que nunca se cansan, dice la coronel Maité Sablón Quintana. Con certeza, a esta mujer cubana no le cabe mejor descripción que la frase del Comandante en Jefe. En 1997, con solo 28 años, llegó a la Academia de las FAR la hoy jefa de la Cátedra de Logística, y no hay especialidad de posgrado o programa académico que no conozca a la perfección, pues todos los ha cursado.

Entre los mayores retos de la institución, a su juicio, se encuentran mantener su claustro de excelencia y la superación constante, «y que los oficiales, cuando pasen por aquí, ­sientan el orgullo de haber pasado por la Academia, y que cuando concluyan piensen que esta es su casa».

La del coronel Antonio Ramón Barreiro Vázquez, jefe de la Cátedra de Ciencias Sociales, también es una historia de larga data con este centro. El sentido de pertenencia con que habla de su especialidad, de cuánto «aporta el componente de las humanidades a la superación posgraduada, como parte fundamental de la formación técnico militar», dice del amor a su profesión y entrega sin límite.

«Un alto jefe militar y un buen jefe militar que se reconozca por sus subordinados, debe ser jefe, amigo, guía. El propio líder de la Revolución decía que el político es el principal amigo de la tropa», insiste sobre una de las tantas lecciones que imparte.

Carmenate comenta que el 100 % de los docentes de la institución son graduados de especialidades de posgrado. «El 50 % del claustro ostenta las categorías principales de profesor titular y auxiliar, y existe un número importante de doctores», asegura, al tiempo que el capitán Yosleany Fernández, alumno del centro, perteneciente a una unidad de lucha radioelectrónica, atestigua que tiene un «claustro excelente», quienes garantizan el «futuro de los especialistas y jefes» y le han inculcado el deseo de seguir preparándose.

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Mayeline espera con ansias el día que vuelva a ver a sus hijos, pero a la vez agradece la oportunidad de pasar por esta escuela. «La historia ha demostrado con demasiada elocuencia la importancia de prestar atención al tema de la defensa».

Para Yosleany, de igual forma, la Academia ha sido expresión de crecimiento profesional. «Del curso nos vamos con un grupo de herramientas y materiales que permiten llevar a la práctica el aseguramiento de la especialidad. Por eso siempre que podemos, como ahora en su aniversario, nos involucramos en el embellecimiento de la propia instalación».

Si se quiere, el recorrido por la Academia de las FAR General Máximo Gómez comienza y termina en el mismo lugar: el mural gigante en el vestíbulo, que sintetiza la historia de la Patria. La historia de este centro puede contarse por las misiones que han cumplido sus docentes y estudiantes, esos héroes callados que ayudan a salvaguardar, con el cumplimiento del deber diario, el alma de un país.


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Manuel Betancourt Barbiel dijo:

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4 de julio de 2018

16:59:04


No tuve la oportunidad de realizar mis estudios militares superiores en este prestigioso centro, pues lo hice en el extranjero; pero guardo celosamente y con sano orgullo revolucionario, el recuerdo de haber tenido el honroso privilegio de haber contribuido modestamente- como dirigente docente durante 22 años- a la preparación de rias promociones de alumnos