ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Por más de 20 días brigadas especializadas trabajaron en el restablecimiento del ramal. Foto: Vicente Brito

TRINIDAD, Sancti Spíritus.– Una de las obras ingenieras más complejas de todas cuantas se hayan acometido en esta región, el ramal ferroviario Casilda-Trinidad-Méyer, restableció sus servicios luego del azote de las intensas lluvias de finales de mayo pasado, que en algunos tramos dejaron en el esqueleto las paralelas y en otros socavaron las alcantarillas e inutilizaron la línea que atraviesa buena parte de la serranía del Escambray.

Construido inicialmente a una distancia de 90,2 kilómetros entre el puerto de Casilda, en el sur espirituano, y la localidad de Placetas, en la provincia de Villa Clara, el camino de hierro quedó dividido en dos desde que otro temporal, ocurrido hace 30 años –junio de 1988–, derribara el imponente puente sobre el río Agabama, en el corazón de la cordillera y limitara la utilidad de la vía, cuyo primer tramo data de 1856.

A pesar de ello, la obra presta vitales servicios a varias comunidades del macizo montañoso como Maguas, Manaca Iznaga, Guachinango, Los Coquitos, Condado, Algaba, Mayaguara y Méyer, entre otras, por la banda de Trinidad y Corina, Sierra Alta, Torres, Mancal de Línea, Sopimpa y Alfonso, en dirección a Placetas.

Fuentes de la Unión de Ferrocarriles en Sancti Spíritus confirmaron que en el segmento Trinidad-Méyer, que
habitualmente resulta el más golpeado por las crecidas del río Agabama y otros afluentes, laboraron brigadas de reparadores de la zona y otras fuerzas auxiliares de Placetas, que de conjunto asumieron la colocación de medio centenar de tubos en alcantarillas averiadas y otras acciones para recuperar la vía.

Leonardo Milián Quintanilla, director adjunto del Ferrocarril en Sancti Spíritus, confirmó a la prensa que especialistas de la Empresa Nacional de Ingeniería y Arquitectura de la provincia tienen a su cargo la realización de un proyecto con vistas a eliminar de manera definitiva los deslaves provocados por el río a la vía férrea en la zona más crítica, entre Condado y Méyer.

La reapertura del ramal resulta doblemente importante para los lugareños, dado el mal estado en que quedó el camino de montaña hasta Méyer, lo que ha obligado, incluso, a trasladar por vía férrea buena parte de las mercancías y los insumos que se necesitan en esta zona del lomerío.

Único ferrocarril intramontano de servicios públicos en el país, la obra es apreciada por especialistas en la materia como una reliquia de la ingeniería para su tiempo, que acortó distancias entre comunidades olvidadas, favoreció el comercio y legó además la posibilidad de disfrutar un derrotero excepcional por sus valores paisajísticos y naturales, que hoy es apreciado por los miles de turistas que también llegan en tren hasta el llamado Valle de los Ingenios.

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