ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El capital humano es la principal garantía del centro para acometer cualquier proyecto. Foto: Germán Veloz Placencia

CACOCUM, Holguín.–El propósito de fabricar cien motores de 5,5 KW y 800 revoluciones por minuto no parece un hecho notorio en el entorno nacional, pero cobra relevancia para el sector industrial y la economía si se explica que supone un paso importante en el camino emprendido por la unidad empresarial de base Motores Eléctricos Tauba para recuperar su razón de ser.

En octubre debe completarse el encargo destinado al programa de Producción Local de Materiales de la Construcción; las unidades motrices serán instaladas en máquinas trituradoras de piedra (molinos de quijada) de mediano tamaño que fabricarán diversas entidades.

José Arias General, director del establecimiento, puntualiza que en breve entregarán una decena al Centro de Desarrollo de la Maquinaria Agrícola (Cedema), de Holguín. La sustitución de importaciones constituye el principal argumento para la actual arrancada.

INICIATIVAS…

Sonriente, pero sin dejar de ser reflexivo, el directivo recuerda que al plantear la idea de retomar el objeto social con que la fábrica arrancó en 1995, y que lamentablemente malogró el periodo especial, no poca gente pensó que era una exageración, pero cada paso estaba bien pensado.

Para fabricar los motores no se ha requerido de la importación de recursos especiales. El acero al silicio y el aluminio con pureza de 99,7 % los encontraron en transformadores eléctricos no aptos para la explotación, adquiridos en establecimientos de la Empresa de Recuperación de Materias Primas.

Con las láminas de acero extraídas conforman los paquetes de los estatores y rotores. Y con el aluminio, fundido e inyectado a presión, fabrican las llamadas jaulas de ardilla.

Tampoco ha sido necesario comprar en el exterior el alambre, porque lo suministra la Empresa Acinox, mientras que el barniz proviene de los inventarios de la empresa mecánica Héroes del 26 de Julio, de la que la UEB forma parte desde el 2015, tras una acertada fusión.

«Aquí fabricamos las partes que transforman la energía eléctrica en mecánica (rotores, estatores y jaula de ardilla). En los talleres de otras UEB de la empresa funden y maquinan la carcasa (cuerpo) y las tapas de los motores, así como las aspas de los ventiladores. La cooperación con otras empresas del territorio nos garantiza las guarderas de los ventiladores y los elementos del sistema de balanceo dinámico de los rotores».

La reanudación de la fabricación ocurrió en noviembre del pasado año. Partieron del proyecto de un motor de 7,5 MW de potencia y 1 700 revoluciones por minuto, de ese tipo se obtuvieron tres unidades. Una la enviaron a la Universidad de Camagüey, a los Laboratorios Especializados para la Energética. Allí fue sometida a pruebas por un equipo de especialistas, quienes validaron los parámetros del equipo y dejaron clara la factibilidad de la alternativa usada. La investigación la dirigió el ingeniero Elías de la Rosa Masdueño, máster en Ciencias y profesor titular de la universidad.

Con la intención de comprobar la aptitud para trabajar bajo severas condiciones, otro de aquellos motores fue instalado en una trituradora de piedras de un establecimiento perteneciente a la Empresa Provincial Constructora del Poder Popular, y desde finales del pasado año funciona sin contratiempos.

Alberto Fernández Rodríguez, jefe de Producción de la UEB, relata que las vicisitudes del periodo especial los obligaron a concentrarse en la reparación de motores, pero nunca renunciaron al propósito de fabricarlos.

Esa idea, añade, tampoco desapareció en momentos más duros, que impusieron producciones alternativas para sobrevivir, entre ellas tejas y persianas metálicas. Lo que entonces fue evaluado como vía de escape, asegura, devino expresión de la capacidad para ofrecer nuevos productos, de ahí que hoy continúen fabricando estructuras para quioscos, literas y estantes de uso en almacenes. Además, están en condiciones de producir camillas para centros de la salud pública.

Con creciente entusiasmo narra que la proposición de reiniciar la fabricación de motores tuvo en cuenta la existencia de fuerza de trabajo calificada, debido a que muchos fundadores, entre ellos él, no abandonaron los talleres.

El otro paso sabio fue conservar el utillaje bajo estrictas medidas de seguridad y normas técnicas. En el pañol principal, aptos para el proceso productivo, permanecieron punzones y estampas de corte y varios tipos de herramientas básicas indispensables para conformar los rotores y estatores.

«Se estableció el principio de no utilizarlos en las producciones con las que estábamos sobreviviendo y no escuché proposiciones contrarias», refiere José Manuel Pérez, jefe de brigada de Corte y conformado, a quien acompaña Ernesto Martínez Segura, fundidor.

Ambos invitan a aproximarse a dos hornos eléctricos que forman parte de los equipos existentes en la fábrica desde los días en que fue inaugurada. Uno tiene el crisol libre de la escoria de la reciente colada de aluminio. El otro lleva largo tiempo inactivo. Su tapa aparece fuertemente fijada y envuelta en nailon adherido al metal por una capa de grasa oscura.

La posición coherente mantenida por la UEB a favor de la conservación de los equipos es, sin lugar a titubeos, una lección a tener en cuenta por todas las entidades industriales en situaciones de prolongada contracción productiva.

Operario en el momento en que se prepara para abrir uno de los transformadores eléctricos adquiridos en establecimientos de recuperación de materias primas. Foto: Germán Veloz Placencia

RECICLAJE

En cuanto a la reparación de motores, el ingeniero Orlando Bidopia Fuentes, jefe del Grupo Técnico, puntualiza que comprende los de la gama de 0,55 hasta 210 KW, de los cuales pueden recibir y restablecer totalmente unos 2 000 al año. Por esa razón, la UEB está abierta para todas las entidades que la necesiten, lo cual, lamentablemente, no siempre se tiene en consideración.

Asimismo, el centro asume el reciclaje de motores, vía que el pasado año propició reincorporar a la vida útil más de 200 unidades. También las encontraron en varios establecimientos de recuperación de materias primas, luego de que las entidades de donde provenían los declararon inútiles por varias causas, entre ellas, cambios de tecnología.

«Después de comprarlos les realizamos un profundo diagnóstico. La práctica demuestra que la mayoría requiere de un mantenimiento integral para restablecer sus características mecánicas y eléctricas. Pero hay casos que solo necesitan leves intervenciones. Luego los comercializamos, lo que nos deja buenos ingresos», comenta e inmediatamente coloca a las empresas agrícolas y de la construcción entre los principales clientes.

¿A qué se debe que motores eléctricos con posibilidades de recuperar parámetros de explotación tengan por destino el desarme total? En la respuesta a esta interrogante intervinieron José Área, Alberto Fernández y Orlando Bidopia. Según ellos, a nivel de país se carece de una política dirigida al uso de los motores eléctricos y la determinación de los plazos de vida útil, la cual debe especificar procedimientos para declararlos de baja.

De acuerdo con la experiencia del colectivo, hoy solo se reciclan los motores que encuentran en empresas que visitan de vez en vez o en los establecimientos de recuperación de materias primas a los que pueden llegar.

Una propuesta en la que cree el director de la UEB es considerar a esta como una entidad evaluadora del estado real de los motores tras recibirlos desde diferentes sitios. No se trata, dice, de buscarse contenido de trabajo e ingresos adicionales. Aquí tienen equipamiento adecuado y personal con conocimientos para la tarea en discusión.

Para confirmar lo dicho sin el más mínimo vestigio de alarde, basta mirar hacia el área donde permanecen alineados, en espera de la operación de venta, diez motores reciclados tras comprarlos en una empresa de Moa. La gama  va desde tres hasta 300 KW.  No será necesario importar un lote con esas características, confirma José Arias.

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Kamilo dijo:

1

19 de junio de 2018

02:36:56


Para mi una de las cosas que mas admiro,es la conservación de las herramientas y medios de trabajo,si en todo el país se hubiera seguido ese camino,hoy tuviéramos un potencial de maquinas y herramientas listos para su uso y explotación, pero desgraciadamente,muchas cosas costosas y mecesarias en vez de conservarlas fueron a parar a la chatarra,a los basureros,a manos privadas y a las fundiciones,muchos pensaron que con la crisis económica,se acabaría el mundo

Pla dijo:

2

19 de junio de 2018

08:49:39


Espectacular, muy bien la utilización de productos del reciclaje. Pienso que falta un sitio WEB en el país donde debe aparecer información de las producciones, reparaciones, etc que se hacen en las diferentes empresas del país, proyectos que se van a realizar y sabe que mas se pueda poner, de forma que las empresas se retroalimenten de esa información y se incremente el intercambio comercial entre las empresas, de desechos reutilizables por otras, etc, etc. Excelente el articulo y el trabajo de Tauba.

Moises dijo:

3

19 de junio de 2018

09:44:30


Felicitaciones, si todas las entidades hicieran lo que hace esta fábrica de seguro que nuestra producción industrial mejoraría enormemente. Por lo que se expresa en este artículo se hace necesario pedir cuentas a quienes desechan motores que pueden ser reparados y a los que planifican importaciones sin considerar las posibilidades de adquirirse en Cuba estos medios. Se requiere mayor divulgación de la existencia d eestos productos en el mercado nacional.

Juan Jorge Arvizu Acosta dijo:

4

19 de junio de 2018

14:49:07


Pienso que si la aduana Cubana permitiera introducir a Cuba algunas herramientas incluyendo motores no sería tan crítico el problema, pero son muy altos los aranceles. Cuba necesita muchas cosas pero es difícil llevarle a los hermanos Cubanos herramientas.