ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Yander Zamora

«No conozco yo, General Maceo, soldado más bravo ni cubano más tenaz que Vd. –Ni comprendería yo que se tratase de hacer, –como ahora trato y tratan tantos otros–, obra alguna seria en las cosas de Cuba, en que no figurase Vd. de la especial y prominente manera a que le dan derecho sus merecimientos». (…)

«Yo sé que no está Vd. cansado de hacer cosas difíciles. Y que su juicio claro no se ofusca como el de la gente vulgar, y abarca toda la magnitud de nuestra tarea y de nuestra responsabilidad». (…)

«…Siento en Vd. un alma hermana. No me diga lisonjero, ni que le digo esto por necesitar ahora de Vd. para llevar adelante como gloria mía esto que he desenvuelto de manera que sea la obra de todos y no pueda ser sin todos. Dígame que lo he conocido, –que vemos el porvenir con los mismos ojos y hágame sentir desde allá el calor de sus brazos». (…)

«…Sin compararme con Vd. en el valor, me siento uno con Vd. en la capacidad de morir con  el país, y de servirle con sinceridad, y mejorarlo desde las raíces y de suprimirme y de sufrirlo todo por su servicio, –siento en Vd. un alma hermana». (…)

«Vd. es imprescindible a Cuba.  Vd. es para mí… uno de los hombres más enteros y pujantes, más lúcidos y útiles de Cuba… Vd. es demasiado grande, Maceo. Y yo, que en hora necesaria dije a Vd. mismo la verdad que sentía, y a nuestra patria le era entonces útil, yo le digo que siento por Vd. cariño entrañable, íntimo; como si hubiera… nacido en su misma cuna; que lo defendería y mantendría, en caso necesario, con más brío que a mí mismo; que aborrezco, persigo y ahogo toda injusticia e intriga; que tendré acaso mi día más feliz, cuando en Oriente, único suelo digno de nosotros, cuando en suelo cubano, pueda Vd. decir, entre los hombres que no se han de desmontar: “Un hermano este”».

***
«Maceo tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo. No hallaría el entusiasmo pueril asidero en su sagaz experiencia. Firme es su pensamiento y armonioso, como las líneas de su cráneo. Su palabra es sedosa, como la de la energía constante, y de una elegancia artística que le viene de su esmerado ajuste con la idea cauta y sobria. No se vende por cierto su palabra, que es notable de veras, y rodea cuidadosa el asunto, mientras no esté en razón, o insinúa, como quien vuelve de largo viaje, todos los escollos o entradas de él. No deja frase rota, ni usa voz impura, ni vacila cuando lo parece, sino que tantea su tema o su hombre. Ni hincha la palabra nunca ni la deja de la rienda. Pero se pone un día el sol, y amanece al otro, y el primer fulgor da, por la ventana que mira al campo de Marte, sobre el guerrero que no durmió en toda la noche buscándole caminos a la patria. Su columna será él, jamás puñal suyo. Con el pensamiento la servirá, más aún que con el valor. Le son naturales el vigor y la grandeza».

Fragmentos de cartas enviadas por el Apóstol a Maceo, y del artículo Antonio Maceo, publicado en Patria el 6 de octubre de 1893.

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Moraima dijo:

1

14 de junio de 2018

12:39:08


Qué emocionante leer del propio Apóstol reseñar las cualidades de un hombre inmenso como fue Maceo, valorarlo física, moral y espiritualmente con una gran humildad, viniendo también de un hombre inmenso.