ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las labores de recuperación en los viales del plan Turquino-Bamburanao no se detienen. Foto: Ortelio González Martínez

LOWREY, Florencia.–«Yo vi Tsunami, más allá de la tragedia, la película, pero jamás pensé vivir una escena parecida, filmada por la naturaleza y sin otros protagonistas que la gente de un pueblito donde el agua trepó por las lomas y las casas comenzaron a zambullirse.

«Si no hubo una tragedia, como en la película, fue porque la Zona de Defensa nos avisó, por la radio; porque los vecinos del Lowrey nos dimos las manos y porque todo ocurrió en el horario de la mañana, cuando estábamos levantados, con los ojos puestos en el cielo y en el río Jatibonico del Norte, que jamás había sido traicionero, pero como él es de Sancti Spíritus, nos jugó una mala broma», escucho decir a Antolín Nistal Díaz, un vecino que vive a la vera de la corriente de agua que ahora quisiera desterrar.

Pero los ríos no tienen dueños y hacen lo que quieren en tiempos de crecidas. Antolín, lector empedernido, me sorprende con una frase traída quién sabe de dónde: «quien a orillas del río mora, mucho bebe y mucho llora».

Y este guajiro de buen decir no puede quedarse callado y retoma la palabra, como si todavía tuviera el susto metido en el cuerpo, aunque asegura que ha pasado otros temporales difíciles, pero ninguno como el dejado por «ese Alberto que ya se fue. Mire los tendidos eléctricos. Hasta allí llegó el agua».

Y si hasta allí llegó el agua qué puede decir Alejandro Martínez García, quien vive en la parte de abajo de la comunidad Abras Grandes, cercana a Lowrey. Hace apenas unos meses maldecía la sequía que por más de tres años azotó a Florencia. «La sequía fue de tiempo y uno se acostumbró a vivir sin agua y sin sustos, pero la creciente de la historia no avisó y llegó de “ramplán’’. Lo nunca visto en 61 años».

Vamos loma arriba y el general de cuerpo de Ejército Joaquín Quintas Solá, jefe del Grupo Temporal de Trabajo de la Región Central del país, se detiene, y pregunta por lugares estratégicos. «Él es buen conocedor de la zona, se las sabe todas», comenta alguien a la espalda de quienes suben. Entonces uno se da cuenta de que no es la primera vez que Quintas Solá anda por estas lomas del plan Turquino-Bamburanao.

Abras Grandes, el Lowrey y Limpios Grandes no creen en lágrimas. Uno pasa y la gente se ríe, y comenta lo del temporal, la tormenta, el diluvio, sin ponerse de acuerdo en definiciones exactas. Así son los cubanos en tiempos difíciles. Si en algo coinciden es en que el agua subió a la altura de los «tendidos eléctricos y de las lomas», y uno se ve obligado a preguntar y preguntar, y entrecomillar la frase para que sea creíble.

–¡Ah!, ¿no lo creen?, pregunta con sorna una mujer con los ojos bien abiertos. Se llama Fidela Ulloa Rodríguez. «Llegó al tanque del agua de la segunda planta. Nosotros loma arriba y el agua detrás. Jamás había sucedido algo igual».

En el Lowrey, donde nació Omar Carrero, el mejor lanzador en la historia del béisbol avileño y uno de los más prominentes de Cuba en su momento, fue terrible la creciente. En lugares hablan de 40 metros sobre el nivel del río. Y eso significa que el agua sepultó las vegas, las casas de tabaco, las viviendas y llegó a los tendidos eléctricos.

Algo que confirmó Osvaldo Ondarza Vergara, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Florencia, quien dijo que ante esa realidad empezaron labores para asegurar puentes, cultivos y las cabezas de ganado para minimizar las pérdidas, además de abrir una Oficina de Trámites destinada a atender a los damnificados, y las autoridades del territorio han hecho acto de presencia en lugares de peligro para proteger a la población de posibles accidentes.

Otro elemento significativo fue la protección de los hidrogeneradores de la pequeña central hidroeléctrica Alzamiento de Jagüeycito, aguas abajo del complejo hidráulico Liberación de Florencia, planta que ya entró en servicios, según precisiones de Maribel Herrera, una de sus especialistas principales.

En el municipio, las afectaciones en viviendas se desglosan en dos derrumbes totales y tres parciales, un derrumbe parcial de techo y cinco totales de techo, en tanto en la rama agrícola se estiman en 542 toneladas de cultivos varios, 214 canteros dañados en los organopónicos y 17,3 hectáreas de tabaco.

Si bien Florencia fue el municipio más afectado de Cuba en la pasada sequía, hoy presenta una situación compleja por el llenado de sus embalses, los cuales están aliviando. Al cierre del mes de mayo, para que se tenga una idea, se registraron precipitaciones sobre el territorio equivalentes al 330 % de la media histórica, o sea, aconteció el mayo más lluvioso en los últimos 30 años.

Un mayo que nadie quiere volver a sufrir y un junio que Fidela, Alejandro, Antolín y otros vecinos prefieren alejar cuando oyen las noticias de que las actuales condiciones del tiempo y los modelos pronostican que en los próximos días debe generarse un sistema de bajas presiones en el noroeste del Mar Caribe que, incluso, pudiera convertirse en tormenta tropical. «¿Traerá lluvias?», se preguntan por aquellos lares.

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massiel dijo:

1

13 de junio de 2018

13:44:08


Mis amigos allí en esta zona, Misneya y Marcelino,quien es hijo de Fidela, cuando me lo contaron, al otro dia del suceso de la crecida,me quedé asustada de solo pensar en lo que pudo haber pasado,Leoni al pie de boqueron que solo vio venir la crecida y no le dio tiempo a sacar nada de la casa,mis buenos amigos, por suerte todos se ayudaron y hoy pueden contar la historia.