ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El total derribo de un techo fuertemente ensamblado sobre vigas metálicas, como el de esta vivienda, revela el carácter destructor del tornado que azotó a Ramón 7. Foto: Cortesía del autor

HOLGUÍN.–Dos veces el sorpresivo tornado succionó a Leonardo Ricardo García y lo trasladó por el aire. Cuando lo encontraron minutos después, estaba a más de 40 metros del lugar donde fue embestido por el fenómeno meteorológico. Está vivo por puro milagro, dice, al tiempo que agradece el rápido traslado hasta el policlínico de Cueto y las atenciones recibidas en este, igual que sucedió con todos los que resultaron lesionados. Es lógico que no olvide lo vivido en Ramón 7 al final de la tarde del pasado 5 de mayo.

A Martha Gámez Montero le sucede igual. Freía pescado en el momento en que su hijo Uvernel le dijo que una amenazante tromba se echaba sobre el caserío. Entonces apenas les alcanzó el tiempo para correr al cuarto y agacharse entre una cama y un pequeño armario. Enseguida quedaron bajo violentos vientos acompañados de ruidos de maderos zafándose de los clavos y planchas de zinc convertidas en objetos voladores. Al levantar las cabezas, comprobaron que la cubierta de la casa no existía y que las paredes estaban esparcidas por el patio y áreas más allá.

Sobre el aciago suceso los vecinos del poblado rural cercano a Cueto poseen muchas historias de espanto. La brutal tempestad derrumbó totalmente cinco viviendas y dejó a similar cantidad sin una teja en el techo, además de causar otros daños.

Pero también su gente habla de la inmediata ayuda de las autoridades políticas y del Gobierno del municipio. Ileana Díaz, quien en los instantes de mayor peligro optó por protegerse en un armario, confiesa su alegría porque dos días después de los azotes del tornado su casa ya tenía la cubierta nueva.

Su tía Martha aprovecha todo momento disponible para reconocer la laboriosidad del personal que apoya en las tareas de recuperación. Y Uvernel, así como los hermanos Nelson y Alberto Ricardo, quienes colaboran activamente con carpinteros y albañiles, dirigen sinceros elogios a los integrantes de las brigadas de Empresa Constructora del Poder Popular y de la Vivienda del municipio que reconstruyen las casas.

¿QUÉ ES UN TORNADO?

Los tornados están considerados como un tipo de Tormenta Local Severa (TLS), muy destructivos por sus efectos, define el máster en Ciencias Jorge Proenza Velázquez, especialista del Centro Meteorológico de la provincia de Holguín, quien ha investigado profundamente el tema.
«Se forman por regla general en las líneas de tormentas eléctricas. Para su clasificación se emplea la escala Fujita. Según los vientos asociados y los daños, ascienden desde F0 hasta F6. Los más débiles son los F0, que poseen vientos entre 60 y 117 km/h, así como los F1, con vientos de 117 a 181 km/h. Los que poseen esas características constituyen los más frecuentes en Cuba.

«En Estados Unidos han reportado tornados F5, con vientos superiores a 500 km/h. Han sido verdaderas catástrofes».

Los otros fenómenos meteorológicos clasificados como TLS son los vientos lineales con rachas de 90 km/h o más, no asociados a los tornados y conocidos también como aeroavalanchas; las granizadas; las trombas en la altura, denominadas popularmente como Rabos de Nube y las trombas marinas.

«Los meteorólogos prestamos mucho interés a las TLS, que empezaron a estudiarse rigurosamente en Cuba desde 1980 con la participación de prestigiosos científicos del Instituto de Meteorología. Estos fenómenos merecen seguimiento. Si bien la probabilidad de ocurrencia es muy diferente de unas a otras zonas del país, no hay punto de nuestro archipiélago que pueda considerarse fuera de impacto».

Un trabajo científico publicado en el 2010 con las firmas de Proenza y otros autores, especifica que eso ocurre fundamentalmente por la conformación del territorio cubano, largo y estrecho, y  con desigual distribución entre las zonas Occidental y Oriental, sobre lo cual repercute en mayor o menor grado el factor geográfico denominado «efecto de continentalidad» (lejanía de las costas) y los rasgos geomorfológicos distintivos de las dos regiones.

Los investigadores acotan que dentro de la parte oriental todos los territorios no tienen la misma altitud, ni su misma exposición al océano y a los efectos de «Patrones Sinópticos» que favorecen las condiciones que propician las TLS.

Proenza insiste en los cuantiosos daños que originan cada año al país. Los registros revelan estragos en cultivos e instalaciones agrícolas, así como en
viviendas en general. En muchos lugares, entre otros desastres, han inutilizado postes y cables eléctricos.

En cuanto a la formación, asegura que la mayor frecuencia se reporta de marzo a septiembre. Asimismo, estudios más recientes aclaran que las más poderosas y destructoras se presentan en el cuatrimestre de marzo a junio.

Al citar a otros investigadores y apelar a observaciones propias, puntualiza que la mayoría de las TLS se forman en horas de la tarde, entre las 15:00 y las 18:00 horas, con el máximo de ocurrencias alrededor de las 16:00 horas, y son más frecuentes en las zonas llanas y alejadas de las costas.

¿ES POSIBLE PRONOSTICAR LAS TLS?

Tienen la característica de evolucionar rápidamente, lo que unido a la poca duración, dificulta determinar cuándo ocurrirán, precisa el experto.
«Es posible evaluar las condiciones a escala sinóptica (escala regional) que favorecen su desarrollo, pero no podemos pronosticar con exactitud si es un tornado o cualquier otro tipo de fenómeno (aeroavalanchas, granizadas y trombas marinas o en las alturas).

«En Cuba, con el uso de radares Doopler, se pueden determinar las zonas donde podrían ocurrir, pero el pronóstico es inmediato, es decir, el tiempo que transcurre entre el aviso del personal de los radares y la aparición del fenómeno meteorológico es inferior a dos horas».

Una herramienta útil para los Consejos de Defensa y los órganos de la Defensa Civil a nivel municipal es la caracterización de las zonas con mayores posibilidades del desarrollo de TLS. Al respecto, el meteorólogo recuerda la existencia de investigaciones realizadas en el occidente del país, así como en Camagüey, Guantánamo y Holguín.

«En nuestra provincia de Holguín las mayores probabilidades de desarrollo de TLS, entre ellas, los tornados, se presentan en los municipios del centro-sur de la provincia, es decir, Calixto García, Holguín, Cacocum, Urbano Noris, Cueto y Báguano. Igualmente, se incluye la meseta de Pinares de Mayarí por sus características orográficas y locales.

«Desde 1980 hasta hoy, se han reportado en la provincia 541 TLS, de ellas nueve tornados. Por las evidencias, la mayoría de estos últimos se corresponde con la categoría F0».

Estima el especialista que el ocurrido en Ramón 7, el  5 de mayo pasado, fue un F1. Tiene en cuenta los testimonios orales de los residentes en el caserío y los videos tomados por ellos con teléfonos celulares cuando el fenómeno se acercaba, a lo cual une el análisis de las secuelas.

En su opinión, las observaciones de las personas afectadas son muy importantes para enriquecer los estudios. De acuerdo con las narraciones de quienes sufrieron la arremetida de la naturaleza, las primeras nubes oscuras se formaron sobre Alto Cedro, a varios kilómetros de distancia, área que los más viejos en la comarca identifican como históricamente propicia para el desarrollo de tornados.

También recuerdan que 38 años atrás un tornado pasó a unos 200 o 300 metros del poblado. Destruyó totalmente un almacén de fertilizantes. Dicen que nunca se supo de las decenas de sacos que contenían el valioso producto químico.

Esos elementos, unidos al hecho de que el día 3 de mayo ocurrió en las cercanías una TLS, manifiestan patrones que las autoridades del municipio de Cueto deben tener presentes en esta época del año, plantea Proenza.

¿QUÉ HACER ANTE UNA TLS?

Cuando usted observe nubes oscuras, con actividad eléctrica, y note que el viento comienza a incrementarse, lo primero es buscar una instalación resistente, que ofrezca seguridad, aconseja Proenza.

«Si irremediablemente está a la intemperie, no le queda otra alternativa que intentar buscar el sitio más bajo que encuentre, y si esto no es posible, de todos formas debe colocarse en posición fetal y esperar que el evento meteorológico se extinga.

«Más del 90 % de las TLS están asociadas a tormentas eléctricas, y es por ello que, entre otras cosas, se debe evitar el uso del teléfono fijo o permanecer al aire libre, realizando actividades productivas, deportivas y recreativas. Mantenerse a la intemperie puede ser fatal».

En correspondencia con los estudios citados, en Cuba, a partir de mediados de la década de los 60, las descargas eléctricas constituyen la principal causa de muerte por fenómenos meteorológicos. Recopilaciones que datan desde 1992 refieren un promedio de 66 víctimas fatales al año por impactos de rayos. Los mismos registros ubican el 97,5 % de los decesos en la época lluviosa del año (mayo-octubre), o sea, el periodo en que son más numerosas las tormentas eléctricas.

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