ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En el asentamiento costero de Puerto Piloto se ejecuta un proyecto para involucrar a sus pobladores de manera activa en un mejor manejo de los recursos pesqueros. Foto: Cortesía del autor

Al evaluar, hace ocho meses, el impacto ambiental del huracán Irma sobre la provincia más extensa del país, especialistas e investigadores corroboraron entonces la existencia de daños de consideración en la infraestructura socio-económica, en especial el fondo habitacional, además del patrimonio forestal y los cultivos.

El encontronazo fue demoledor: más de 50 asentamientos agrícolas y costeros quedaron prácticamente arrasados por la fuerza de los vientos, las penetraciones del mar y las inundaciones, cuyo efecto destructivo se ensañó también con el paisaje y la vegetación de algunos de sus principales ecosistemas.

En aquel complejo momento, Andrea Armas Rodríguez, delegada provincial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), afirmó que el huracán Irma se encargó de validar lo que la ciencia había plasmado ya en el Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, conocido como Tarea Vida.

«A partir de prioridades y de un enfoque integrador de toda la sociedad, expresó, se pueden reducir las vulnerabilidades y encarar en mejor situación los peligros a los que estamos y estaremos sometidos, cuando de año en año se incrementa de manera notable la actividad de los organismos tropicales y su intensidad».

 ***

«Lo que se vivió fue un verdadero desastre», aseguró Nereida Junco Garzón, directora del Centro de Investigaciones de Medio Ambiente de Camagüey (Cimac), al referirse, a modo de ejemplo, a las pérdidas materiales y al deterioro de las condiciones higiénico-sanitarias provocadas por Irma en las comunidades costeras.

Según relataron habitantes de Playa Florida, al sur de la provincia, el mar penetró a alturas nunca antes vistas en el lugar. Ellos mismos, como consecuencia de la amarga experiencia vivida, se percataron de que el retroceso de la primera línea de costa en esa zona es hoy una realidad.

«Los hechos se encargaron de demostrar, comentó la directiva, la necesidad de relocalizar gradualmente esas comunidades, sobre la base de la persuasión, la sensibilización y la educación ambiental, sin abandonar, por supuesto, el sustento económico tradicional, relacionado con la actividad pesquera».

Una primera experiencia se puso en práctica en Playa Florida, con la reubicación de 38 familias damnificadas en un pequeño asentamiento varios kilómetros tierra adentro, surgido a partir de la adaptación como viviendas de locales en desuso y la apertura de los servicios básicos imprescindibles.

En otros ecosistemas frágiles, como Puerto Piloto y La Gloria, en Sierra de Cubitas, la ciencia se hizo presente también a través de proyectos que tributan al manejo sostenible de tierras y al uso alternativo de los recursos naturales, siempre con los pobladores como protagonistas del cambio en la cultura ambiental.


  ***
Con más de dos décadas de experiencia en la ejecución de programas, proyectos y servicios de perfil ambiental, la institución que dirige Nereida Junco Garzón tuvo en el 2017 un año sumamente activo por el alcance de las acciones en que se vieron involucrados sus especialistas e investigadores.

«Nuestros principales escenarios de trabajo, explicó, han estado dirigidos hacia los ecosistemas de las zonas costeras y de los cayos, tanto del norte (Sabana-Camagüey) como del sur (Jardines de la Reina), y a sectores vitales de la economía, entre los que sobresalen el turismo y la producción agropecuaria».

El conocimiento científico acumulado sobre la biodiversidad, basado en un permanente monitoreo, permitió lograr avances en asuntos prioritarios como el ordenamiento ambiental, el manejo integrado, uso racional y conservación de los recursos naturales, y la gestión de reducción de riesgos de desastres.

«De ello dan fe, argumentó Nereida, los 25 servicios científico-técnicos prestados, una manera de introducir en el sector empresarial y en la sociedad esos conocimientos y resultados que contribuyen a la educación y la cultura ambiental, y a la formación de profesionales en disciplinas afines a ese perfil».

Decisiva ha sido igualmente la participación del Cimac en la realización de los estudios sobre peligros, vulnerabilidades y riesgos ante fenómenos hidrometeorológicos, por intensa sequía o desastres tecnológicos y sanitarios, una valiosa herramienta en manos de las autoridades para los procesos de toma de decisiones.   

                                                                 
 ***
Los golpes devastadores de los huracanes Ike, Paloma e Irma y otras adversidades climáticas (persistentes sequías) no han impedido a Camagüey hacer progresos tangibles en direcciones estratégicas que contribuyen a proteger el hábitat humano en un entorno más próspero, limpio y saludable.

Según información ofrecida por Lisbet Font Vila, jefa de la Unidad de Medio Ambiente de la delegación provincial del Citma, el territorio consolida resultados en la lucha contra la contaminación, el uso racional de los recursos naturales, el enfrentamiento al cambio climático y la aplicación de la política y la gestión ambiental.

Ello se traduce en acciones concretas dirigidas, entre otros frentes, a preservar los suelos de la degradación, ampliar la cobertura de agua potable, incrementar el patrimonio forestal, rehabilitar las playas, perfeccionar el manejo de las áreas protegidas y mejorar las condiciones ambientales en los asentamientos humanos.     

Tales realizaciones han estado acompañadas, además, de una labor mucho más efectiva de vigilancia y regulación de los recursos naturales por los cuerpos de inspección, así como en la erradicación de focos contaminantes, el manejo de desechos peligrosos y la reducción de sustancias agotadoras del Ozono.

Detrás de cada uno de estos empeños ha estado y estará la comunidad científica camagüeyana, a través de una amplia red de centros de investigación para, en estrecho vínculo con el resto de las instituciones del territorio, alcanzar la sostenibilidad ambiental y, con ello, elevar la calidad de vida del pueblo.    

La rápida movilización de recursos materiales y humanos ha permitido la recuperación integral de decenas de comunidades agrícolas y costeras. Foto: Del autor.

                       

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.