ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Barrio Adentro, la Medicina subió a los cerros. FOTO: TOMADA DE LA PLATAFORMA ARQUITECTURA 

CARACAS.–«Vimos como una luz; yo vi una luz, una esperanza hacia nosotros los pobres, pues. Empezaron a llegar los cubanos; los primeros, a Loma Alta. Empezamos a residenciarlos acá y daban las consultas en unas casitas de cartón piedra». Mercedes Quintero Bravo parece emocionada. Esta venezolana es recepcionista del Centro de Diagnóstico Integral (CDI) Rafael Urdaneta, en Catia, parroquia Sucre del Distrito Capital, y cuenta al reportero su historia en los 15 años de Barrio Adentro.

«Me enteré de que los comandantes Fidel y Chávez decidieron esa contratación, por la carencia que había aquí a nivel de medicina, de atención a nuestro pueblo, a nuestra comunidad. Los humildes, los “patas en el suelo”, como nos dicen, no podíamos contar con una clínica, y a nivel hospitalario nos faltaba mucha atención», afirma.

La luz de Mercedes tuvo rostros humanos: «A la primera cubana que vi fue a la doctora Lania, junto con el doctor Lázaro y la esposa de este. Llegó el doctor Benedicto, llegó un cardiólogo, un enfermero… pusimos los equipos en las casas; el laboratorio en el Liceo Julio Carcaño, acomodamos cardiología, odontología y la refracción… todo eso como juntico, así empezó», recuerda.

Al momento, la humildad de los cubanos conquistó a esta mujer: «No era una relación de médicos y no médicos; éramos como hermanos, amigos, muy amigos en todos los sentidos. Nunca habíamos vivido esa relación médico-población; eran igualitos, más bien estaban pendientes: “vamos a buscar esto, vamos a la casa de este…”, siempre así».

Fueron meses tensos: «Al principio nos cerraron la entrada, tanto a ellos como a nosotros, y fuimos metiéndonos poquito a poco, tocando puertas, llevando medicamentos… hasta que abrieron, los fuimos conquistando. Todos vieron que había una alternativa», señala satisfecha.

–Usted alojó a Lania. ¿Qué tal la experiencia de tener en casa a una persona desconocida?

–Yo no veo a los cubanos como extranjeros. A uno le digo hijo, el otro me dice hermana, otro, mamá… son amigables, muy bellos en su trato, sus maneras. Me gusta mucho su disciplina, son muy buena gente los cubanos. Son así: Cuba me operó a mi sobrino, mi cuñado y a mi nietecito. Me ayudan a mí y a toda la población; eso es lo que veo en Barrio Adentro. ¡Ay, no!, eso no fue tener a una desconocida en mi casa, no no no… nunca.

–La doctora Lania, como una hija, creció, y se fue de su casa. También ha crecido este programa de salud. ¿Para qué han servido 15 años de Barrio Adentro en Venezuela?

–Su palabra lo dice: ha llegado a corazón adentro, es con nosotros, con el pueblo, con los humildes. Barrio Adentro nos ha brindado salud, conocimientos y experiencia. Yo veo que hasta nuestros médicos formados en Cuba adoran su especialidad. Barrio Adentro nos ha dado mucho y todavía tiene que darnos más.

APRENDER A CREER

Por aquellos días fundacionales del 2003, Mara Cárdenas Reinoso recibió en su casa de entonces, solo por tres noches, a unos médicos de la Isla: Alejandro, Inés y Blanca, «tres cubanitos bellos», según revela.

El tiempo pasó y el Gobierno Bolivariano le entregó un nuevo apartamento a la camarera del CDI Urdaneta, quien no olvida las impresiones de aquel encuentro. «No, no les gustaban las arepas. Ahora sí; se las hacemos, pero con azúcar. Y ya comen pastas, que al principio no lo hacían. Ellos querían congrí, congrí, congrí…», cuenta sonriendo.

De aquel contacto se le pegaron nuevas palabras, algunas «que no se pueden decir», señala pícara, pero en pose más seria afirma que ve a sus compañeros de CDI como otros venezolanos. «Son muy correctos, muy disciplinados. Traen un comportamiento distinto; yo misma soy muy desordenada y me han ayudado. Hice el curso de auxiliar de enfermera y ayudo a inyectar, hago mis cositas, me lo llevo bien con los pacientes porque me gusta ayudar. La doctora Dolores, que ya se fue para Cuba, me enseñó mucho, aunque todavía hago el papel de camarera».

Barrio Adentro sacó a flote la vocación hasta entonces imposible de esta mujer pobre que, «después de vieja», quiere avanzar. «Siempre tomo nota. Me pongo a hacer algo, a buscar la gasa… me ayudan a hacer un punto. Hago rayos X y lo que consideren. Hasta cuando limpio me tratan con cariño. Si necesitan de mí, estoy a la orden, si los necesito, me dan cualquier cosa».

La solidaridad rebasa el uniforme: un hermano de Mara sufrió un accidente cerebrovascular y los cubanos han compartido incluso «harinitas» de su cena para aliviarles tensiones.

Mirando lejos, el reportero pregunta: ¿Qué ha hecho este programa allá adentro, en los barrios?: «Ha ayudado mucho, demasiado, gracias a mi Comandante y a los cubanos. Antes, a los barrios los tenían apartados, ni subían a los cerros. Fue maravilloso que ustedes vinieran. Los primeros meses estuvimos en shock, pero cuando vimos su intención los aceptamos, tanto que no queríamos que se fueran».

¿Qué puede darle una isla pequeña a un país como Venezuela?

–Su amor, que es lo más importante. Medicinas; antes comprábamos las medicinas, ahora son gratis. Lentes gratis, la consulta y la atención maravillosa.

¿Quién trajo la misión José Gregorio Hernández? Los cubanos. ¿Los lentes? ¡Cubanos! ¿La atención a embarazadas y personas mayores? ¡Los cubanos!     
«Eso ha sido Barrio Adentro. Nadie pensaba que los iban a tomar en cuenta. Los cubanos van solos a hacer terreno. Ellos lograron que la gente saliera y se dejara ver. Yo los acompañé y conocimos muchos casos que antes no llegaban al médico, pero ya se movieron y aprendieron a creer».

CORAZONES BLINDADOS POR  BARRIO ADENTRO
«Con la unidad por delante, ellos me han salvado la vida dos veces, por dos infartos que he sufrido. En una clínica privada yo estuviera muerto muerto.

Así hay miles de venezolanos, aunque algunos de la oposición sean malagradecidos». Es la primera idea de Rigoberto Gutiérrez Pereira sobre Barrio Adentro y sobre el personal de salud cubano, una opinión literalmente sacada del pecho.

–¿Qué tipo de corazón tendrán estos médicos que han salvado dos veces el suyo?

–Uno de humildad, cariño y amor, tres cosas primordiales del ser humano. El vestir no hace al hombre; usted mira a un médico cubano y es la humildad. Yo he visto a alguien graduarse de médico y ya no quiere ni tocarlo a uno. El auxiliar de servicios generales del CDI ve pasar al médico José Arias Riquenes –el José Gregorio Hernández cubano, según suele decir– y dice en medio de la entrevista: «¿Ve?, ese es un gran ejemplo de entrega; cualquiera se equivoca con él porque es un médico humilde, pero ese hombre supervisa todos los CDI en Caracas».

Rigoberto no hospedó a médicos al inicio de Barrio Adentro, pero en situaciones difíciles, cuando la derecha dio el fallido golpe de estado contra Chávez, se llevó a algunos a su casa «para evitar que se metieran con ellos».

¿Qué tal la experiencia, pregunta el periodista? «Bien, bien, es que ya Cuba no es (solo) Cuba. ¡Mire lo que son en una isla bloqueada! En 80 países tienen deportistas, médicos, intelectuales, científicos… la humildad los hizo grandes, los bloquearon y ustedes se valorizaron. Lo que nos hacen ya ustedes lo vivieron y eso nos sirve de experiencia a muchos, otros no lo aceptan y emigran, pero yo no dejo mi patria, tengo que morir aquí».

–¿Morir dice usted? Esos médicos que le han salvado un par de veces se la pondrán difícil a su muerte.

–Sí, habrá pelea, porque eso es lo que mejor saben hacer ellos: luchar contra la muerte.

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Miguel Angel dijo:

1

18 de abril de 2018

08:43:56


Fehaciente demostración de paz, humanismo, esperanza y amor. Así se puede denominar esta Misión Barrio Adentro concebida por los gigantes de la historia latinoamericana Fidel y Chávez. Padre e hijo empeñados en un loable objetivo, proteger y elevar la salud de los mas pobres y vilipendiados de siempre, a los humildes y explotados. Qué obra mas grandiosa. Es una de las miles de razones por la que el miserable imperio yanqui odia a nuestra Revoluciones, calumnia y difama nuestros procesos revolucionarios y nuestra indestructible hermandad. Les duele en la médula. Ahí están las opiniones de algunos de los beneficiados, que hoy son protagonistas activos de los programas creados por la Revolución Bolivariana del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. Viva la Revolución Bolivariana de Venezuela !!!! Vivan Chávez y Fidel !!!