ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los comensales prefieren llevar los alimentos a sus casas..Aun así, los comedores son espacios para socializar. Foto: Germán Veloz Placencia

HOLGUÍN.– Sin apuro alguno, Carlos Benítez Rodríguez, un anciano de 89 años, compró raciones de almuerzo y comida para dos personas en la unidad del Sistema de Atención a la Familia (SAF) El Crisol, ubicada en el consejo popular Pedro Díaz Coello, en esta capital provincial.

«Mi esposa está postrada en la cama», dijo. Luego, con los ojos puestos en la vasija plástica que contenía las porciones que llevaría a casa, calificó de aceptable el menú (para el almuerzo: arroz blanco y revoltillo de huevo, acompañados de potaje de chícharo, también presente en las porciones correspondientes a la comida, en la que el arroz se ofertó con picadillo de pollo. El complemento consistía en refresco instantáneo).  

«El cocinero se esmera a partir de lo que tiene a mano», expresaron Margarita Peña García, jubilada hace largo tiempo, y Frederbinda Portelles Pérez, clasificada como caso social. Las apoyaron María Emilia Tamayo y Ada Parra Parra, también jubiladas, aunque especificaron que se hace sentir la falta de condimentos.

Todas reconocieron las condiciones creadas en el  establecimiento, reabierto en julio del pasado año tras una reparación capital que lo hizo verdaderamente apto para atender a 226 personas, la mayoría de la tercera edad.

A los inversionistas no escapó el detalle de incluir un televisor instalado en el comedor, comentó el administrador, Adalberto Calmell Ramos.

RED CON CRECIENTES MEJORAS

Los comensales de El Crisol son parte de las 6 962 holguineras y holguineros beneficiados en la actualidad por el SAF, concebido con el fin de complementar la alimentación a adultos mayores, personas con discapacidad, embarazadas de alto riesgo y casos sociales críticos con insuficientes ingresos y carentes de familiares en condiciones de prestar ayuda. Lo establece la Resolución 96 del 2017, del Ministerio del Comercio Interior.

El mismo documento especifica que el SAF está compuesto por establecimientos gastronómicos, argumentó Julio César González Cabrera, especialista del Grupo Empresarial de Comercio Holguín, quien añadió que a los Consejos de Administración Municipal corresponde analizar y aprobar trimestralmente a las personas que requieren del auxilio, proceso acompañado del parecer de la Dirección Municipal de Trabajo.

«A lo largo y ancho de la provincia tenemos 112 unidades. El abastecimiento, aprobado por el Ministerio de Economía y Planificación, se ejecuta mensualmente por varias empresas, sobre todo la Mayorista de Alimentos y las Cárnica y Avícola. Acopio suministra frutas y vegetales según las posibilidades de cada territorio».

Resulta indiscutible la nobleza del programa. El surtido garantiza los requerimientos nutricionales de los destinatarios. Además, debe tenerse en cuenta que las raciones no pueden exceder el valor de un peso, aun cuando las unidades que elaboran los alimentos presentan pérdidas por algunos renglones con precios en ascenso.

En estos casos, esclareció el funcionario, la empresa que administra la unidad del SAF solicita el subsidio correspondiente a la Dirección Provincial de Finanzas y Precios.

Los hechos ponen de relieve la efectividad de las acciones programadas y ejecutadas en función del mejoramiento material de los establecimientos. El pasado año fueron reparados totalmente 12  y en el que transcurre, con un presupuesto que sobrepasa los tres millones de pesos, se hará lo mismo en otros diez.  

Las transformaciones les otorgan estructuras que las hacen parecer pequeños restaurantes por el confort y la disponibilidad de vajillas, muebles, ventiladores, televisores y otros medios.

¿No se contradice ese empeño con el hábito de la mayoría de las personas de adquirir las raciones para consumirlas en los hogares? Los directivos de Comercio señalaron que las unidades deben ser vistas como espacios de socialización. En algunas, por ejemplo, organizan cada cierto tiempo cumpleaños colectivos. En otras, las partidas de dominó amortiguan la espera de la venta de los alimentos elaborados.

Los beneficiados con el SAF mantienen el derecho a los productos de la canasta básica ofertados en las bodegas. Foto: Germán Veloz Placencia

DESAFÍO PERMANENTE: CONTROL

Por delante hay varios retos. En el aspecto material afecta la imposibilidad de adquirir medios de refrigeración para la conservación de los productos cárnicos. Se dispone del dinero necesario, pero no existen en el país los equipos requeridos, de ahí que haya que esperar su entrada.

También debe resolverse el déficit de condimentos secos, que depende de los suministradores. Los comensales y los trabajadores de las unidades cuestionan la decisión de que estas no pueden comprar los productos frescos tradicionales empleados para sazonar los alimentos.

Pero el desafío mayor es controlar el destino de los alimentos, lo cual recalcó Walfrido Bauta Hernández, director general del Grupo Empresarial de Comercio Holguín.

Durante el recorrido realizado por varias unidades del SAF, Granma observó que la mayoría de los comensales desconoce el peso de las raciones que adquieren. Los de El Crisol, en general, creen que reciben lo estipulado.

En la ubicada en el reparto Luz, también en la ciudad de Holguín, tras conversar con varias personas, entre ellas Gertrudis Gómez Sánchez y Nancy Rodríguez Paneque, solo esta última afirmó que reclama de inmediato si estima que no le dan lo establecido, lo cual confirmó el segundo administrador, Miguel Ángel Diego Moner, quien aseveró que disponen de una pesa y de voluntad suficiente para enfrentar cualquier demanda.

Allí es visible el buen estado de las ollas y calderos, así como de la nevera con un largo período de uso. A petición de los comensales, como ocurre en la mayoría de los establecimientos de la provincia, en el horario del mediodía también adquieren las raciones correspondientes a la comida.

Adalberto Rodríguez Rodríguez y Eliades Batista González, ambos jubilados del sector azucarero; Javier Ricardo Pérez, impedido físico, y Gustavo Anazco Ramírez, con bajos ingresos, fueron parte de los entrevistados en la unidad situada  en el consejo popular de Antonio Maceo, en el municipio de Cacocum.

Confirmaron que les tratan bien en general, al tiempo que revelaron molestias causadas por la suspensión o la demora de la elaboración de alimentos a causa de la insuficiencia de gas licuado. Al preguntarles por el consumo de cárnicos y aclararles que, en el caso del pollo, debía registrar 11 frecuencias al mes, fuera ya guisado, frito, con arroz o pastas, señalaron que la realidad no era así.

La administradora explicó que ofertaba lo entregado por la Empresa Municipal de Gastronomía de Cacocum. Un rápido cálculo, que tuvo en cuenta el número de comensales registrados y la norma correspondiente a cada uno, dejó claro que la cifra mencionada por la funcionaria estaba por debajo de lo que debían recibir.

¿Qué rumbo tomó la otra parte? Julio Cesar González, el especialista de Comercio, afirmó que no había justificación alguna para el desacuerdo entre lo entregado y la asignación real. La empresa que dirige la unidad, aseveró, no ha informado en ningún momento incumplimiento de la entrega de pollo por parte del proveedor.

Por supuesto, la situación dio curso a una investigación inmediata. Llegado a este punto, emergieron las reflexiones sobre la importancia de intensificar las comprobaciones en cada establecimiento más allá del análisis de documentos y de encuestas en las que los comensales, abrumados por sus pesares y las posibles reacciones adversas de quienes deben servirles, no señalan los verdaderos males.

La realidad dice que las acciones de comprobación también deben  ser acompañadas por un verdadero mecanismo de control ciudadano.

Quien desvía y lucra con los recursos de un programa dirigido a apoyar básicamente a personas que enfrentan situaciones adversas, debe saber  que de ser atrapado in fraganti, recibirá el justo castigo que las leyes contemplan.

Por cierto, mientras transcurría la búsqueda de información para concretar este trabajo periodístico, la Fiscalía Provincial, en sus funciones de defensora del pueblo, realizaba rigurosas verificaciones en las unidades del SAF.

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danilo santiesteban mayor dijo:

1

21 de marzo de 2018

11:17:53


¨Las transformaciones les otorgan estructuras que las hacen parecer pequeños restaurantes por el confort y la disponibilidad de vajillas, muebles, ventiladores, televisores y otros medios.¨ ¿Será que nos hemos acostumbrado a decirle restaurante a cualquier cosa?. Dudo mucho que el saf de Cueto se parezca a lo que dice Germán. Es un pequeño local adaptado (cerca de 42 m²) donde había un copelita que nadie quiso arrendar, a dos cuadras del campo de caña a la entrada del pueblo viniendo de Holguín y alejado de su centro como medio kilometro, algo incomodo para los usuarios que hacen uso de este servicio.

Jorge dijo:

2

21 de marzo de 2018

11:19:40


Este es un espacio más por donde se desvían recursos de nuestra economía. Pero es uno de los casos más reprochables, ya que cada gramo de alimento que se desvía no afecta a una persona normal que puede encontrar otra vía de adquirirlo, sino que es un golpe que va directamente contra estas personas que asisten a los locales del Sistema de Atención a la Familia. Es bochornoso, se conocen casos en que se elaboran mal a propósito los alimentos para que no los coman y se recoge toda esa comida como alimento animal. Otros casos en que administradores y dependientes con cadenas de oro y celular de 250 CUC maltratan de palabra a los que asisten al centro, como vía de desalentarlos y poder lucrar con los productos. Debía escogerse las personas que dirijan y atiendan estos lugares y realizar controles más estrictos. En otros países son locales atendidos por las iglesias, pero eso no hace que se evite la corrupción e ilegalidades. Hay que buscar nuestra propia solución.