ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Esta es la única foto del joven revolucionario que se publica en los medios impresos desde el año 1988. Foto: Archivo

Sobre Rubén Batista Rubio, el primer mártir estudiantil universitario después del golpe de estado de 1952, no es profusa la información que se tiene; 65 años después de su  asesinato, escasean las investigaciones y las fuentes bibliográficas exhiben no pocas contradicciones.

Según un artículo del diario El Mundo, del 13 de febrero de 1969, tomado como biografía del revolucionario por la Biblioteca Nacional José Martí, el estudiante, natural de Holguín, ma­triculó en 1950 en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de La Habana (UH).

Sin embargo, el 15 de febrero de 1981, en un artículo de la revista Verde Olivo titulado La muerte no fue en vano, se aseguraba que el mártir quería ser médico y por eso matriculó en la Escuela de Medicina de la UH.

El origen de esa confusión podría explicarse en el testimonio del Doctor en Ciencias Gilberto Pardo Gómez, primer director del hospital general Calixto García en el periodo revolucionario: «Rubén era estudiante de Arquitectura y para pagarse los estudios trabajaba como transfusionista en el banco de sangre del hospital. En ese entonces yo era médico y lo conocí».

Amante de los deportes, en especial de la pelota y el ajedrez, sus inquietudes revolucionarias se manifestaron con la participación activa en los actos estudiantiles en solidaridad con el pueblo puertorriqueño y el enfrentamiento abierto al gobierno de Fulgencio Batista, refirió la revista El Militante Comunista de enero de 1983.

El 15 de enero de 1953, en una manifestación de los estudiantes universitarios debido a la profanación del busto de Julio Antonio Mella, el joven fue herido por los esbirros batistianos: una bala le atravesó el hígado y le produjo perforaciones en el intestino delgado, explicó un artículo del diario Granma publicado el 13 de febrero de 1973.

Dicha información asegura que fue atendido solamente por el Doctor José M. Argudín, director de la Clínica del Estudiante, hoy Pabellón de Quemados Rubén Batista Rubio en el hospital General Calixto García, y que permaneció allí durante 29 días, hasta su muerte, el 13 de febrero de 1953 a las 9:30 a.m.

«Rubén llegó con una herida muy grave en el abdomen, lo que le provocó una fístula pancreática de la que muy pocas personas se salvan; en la manifestación también resultó herido Camilo Cienfuegos, aunque no era muy conocido entonces», apuntó el Doctor Gómez.

Wilfredo Torres Yribar, cuando apenas era estudiante de Medicina, cuidó de su amigo y compañero Rubén Batista en el Hospital General Calixto García. Fotos: Cortesía de Wilfredo Torres Yribar 

En el libro En Cuba, de Enrique de la Osa, consta que el estudiante  fue atendido por los mejores médicos de la República e intervenido varias veces a fin de asegurarle un balance nutricional adecuado. El pueblo se mantuvo a la espera de noticias sobre la recuperación de Rubén en el hospital Calixto García y entre los que visitaron al mártir se encontraba el entonces abogado Fidel Castro Ruz, reseñó el material.

En el citado trabajo de Granma se escribió, además, que en el sepelio de Rubén Batista, el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, Álvaro Barba, expresó: «Yo he estado junto a este padre estoico que durante 28 días no derramó una lágrima sentado al lado del lecho de su hijo (…)». No obstante el dato, el Instituto de Historia de Cuba atesora una ficha del estudiante, en la cual solo se registra el nombre de su madre, Lilia Rubio Céspedes, y no existe información sobre el padre.

Es el Archivo Provincial de Holguín el que conserva la inscripción del nacimiento de Rubén Batista el 13 de marzo de 1931, donde aparece como su padre el militar Miguel Ángel Batista Gutiérrez, quien se trasladó con la familia a Guantánamo cuando Rubén tenía seis años, para trabajar como empleado en la Base Naval.

TRIBUTOS PARA RUBÉN

El cadáver de Rubén fue tendido en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde le rindieron guardia de honor. Más de 20 000 personas acompañaron el cortejo fúnebre hasta la necrópolis de Colón, el 14 de febrero de 1953, y mujeres vestidas de negro al frente de la multitud portaban una tela negra con la frase martiana «La sangre de los buenos no se derrama en vano».

En un homenaje a Batista Rubio, realizado en la Casa de Altos Estudios, al cumplirse 50 años de su fallecimiento, el Doctor en Ciencias Wilfredo Torres Yribar, miembro de la Academia de Ciencias de Cuba, expresó: «Nos conocimos cuando cursábamos la educación primaria, en la Escuela Intermedia de Guantánamo en 1944. Desde entonces, surgió entre nosotros una entrañable y eterna amistad que nos mantuvo unidos hasta el triste momento de su muerte».

Más de 20 000 personas acompañaron desde la Colina Universitaria el cortejo fúnebre de Rubén Batista hasta la necrópolis de Colón. Foto: Archivo y Cortesía de Wilfredo Torres Yribar 

El Dr.C Torres Yribar elogió la privilegiada inteligencia, habilidad particular para la Física y la Matemática de Rubén, además de su singular valentía y destreza deportiva. «Nunca temía enfrentar el peligro, combatía la injusticia y en 1948, comenzando sus estudios de Bachiller, lo recuerdo defendiendo a los estudiantes en huelga de hambre en el Instituto de Guantánamo, actividad que conmovió al país entero», agregó.

Un amigo que lo cuidó durante su convalecencia en la Clínica del Estudiante, Ricardo Juan Rubio, escribió: «Jamás en su pecho guardó rencor a nadie, era de esos seres que no pueden pasar inadvertidos por la vida, porque se reflejan en ellos el amor, el alto sentido de humanidad y del deber».

Con la verdadera emoción de un eterno compañero y amigo, Wilfredo Torres Yribar evocó: «Si en un sueño apareciera Rubén compartiendo las tareas de la Revolución, dispuesto a darlo todo por las conquistas alcanzadas y por nuevos logros, me despertaría diciendo, parafraseando a Juan Nuiry, ¡Presente!, nuestros muertos, caídos en  la lucha, viven como soldados que combaten. Ese es el Rubén Batista que yo conocí».

En el Cementerio de Colón, la tumba de Rubén Batista no está debidamente identificada. 

ENTRE NOSOTROS

«Todavía no era estudiante de Medicina cuando la muerte de Rubén. Este hecho conmovió a todo el pueblo que acompañó el cortejo fúnebre hasta el cementerio de Colón, guiado por estudiantes y médicos», manifestó la doctora Migdalia Verdesia Castillo, especialista del Pabellón de Quemados.

Vicente Luis Díaz Melian, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria de la UH en la actualidad, expresó que Rubén Batista es una figura poco divulgada y los estudiantes no conocen su trascendencia, a pesar de que se encuentra en la lista de los mártires universitarios.

En este sentido, la historiadora del Instituto de Historia de Cuba, Alicia Conde Ramírez, planteó: «Rubén Batista constituye una expresión de la conciencia cubana que estaba en formación desde los años 20 y la historia no lo puede dejar atrás».

*La autora de este texto es estudiante de periodismo de La Universidad de La Habana

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Miguel Angel dijo:

1

14 de marzo de 2018

04:17:16


Magnífico trabajo de la autora, crítico, como debe ser nuestro periodismo revolucionario. Tenemos una deuda de gratitud eterna con los héroes de la patria. No es así que perpetuamos nuestra épica historia. He leído apenas algunos artículos periodísticos sobre la corta, pero fructífera vida del héroe Rubén Batista Rubio, porque cayó enfrentando valientemente a las fuerzas represivas, defendiendo el honor de Julio Antonio Mella, que pretendían mancillar. Espero que a partir de este valioso trabajo se realice una digna labor historiográfica de justo e imprescindible rescate de su imagen y así honrar su digno ejemplo como joven universitario y revolucionario para divulgarlo entre las jóvenes generaciones y para toda la sociedad. Está totalmente abandonada la tumba de este revolucionario, es vergonzoso. Gloria eterna para Rubén Batista Rubio!!!!

michael vazquez dijo:

2

14 de marzo de 2018

04:26:19


Yo vivia en San Lazaro entre Prado y Carcel cuando mataron a Ruben a unos cuantos metros de esa direccion.Mi hermano y yo estudiabamos primaria en la Academia Valmaña, en Prado y mi madre salio a buscarnos ese día bajo las balas, las pedradas y los botellazos para protegernos en nuestro regreso de la escuela en esas condiciones.Afortunadamente un vecino que vivia cerca nos metio en su casa hasta que las cosas se calmaron.Desde el primer piso de mi casa vi en incontables ocasiones las multitudinarias manifestaciones contra Batista que llegaban hasta Prado y alli eran disueltas por la policia batistiana. En los bajos de mi casa esa policia apaleo a Jose Antonio Echevarria, que se protegia envuelto en su Jacket de cuero mientras los vecinos le gritaban asesinos a la policia y esta obligaba a meterse en las casas amenazando con sus armas.En los bajos de mi casa habia un prostibulo y por la calle, de vez en cuando, desfilaban los marines norteamericanos borrachos provocando desodenes y enfrentamientos violentos con los vecinos,Esos son los recuerdos de mi niñez y adolescencia.

MARIANA dijo:

3

14 de marzo de 2018

04:36:18


AUN DESPUES DE TANTOS AÑOS DE SU MUERTE LLEGA LA TRISTEZA DE VER LA VIDA DE UN JOVEN BUENO CEGADA POR TANTOS CRIMINALES SU TUMBA EN EL CEMENTERIO TAN ABANDONADA, OJALA LA FEU ENTRE SUS FUNCIONES INCORPORE LA DE OCUPARSE DE PROTEGERLA . HONOR Y GLORIA AL JOVEN RUBEN BATISTA,

Mimisma dijo:

4

14 de marzo de 2018

10:05:36


Un articulo minucioso y bien realizado, este mártir y joven revolucionario no puede quedar en el olvido, es un ejemplo para todas las generaciones de cubanos, por favor demosle la debida atención donde descansan sus restos mortales

Andrews dijo:

5

14 de marzo de 2018

11:55:25


Hay suficientes estudiantes de periodismo e historia, en la universidades cubanas para encargar tesis o trabajos investigativos de esos heroes que apenas la historiografia tiene datos, Hoy con un telefono celular, esos jovenes bien orientados pueden elaborar documentos con imagenes, textos y rutas interesantisimas. Siempre existiran lagunas y valoraciones diversas, pero los acercara a sus origenes que ya no son las guerras del siglo XIX, pues la historia continuo. no importa que algunas figuras despues hallan cambiado sus casacas o que necesiten profundizar sobre personajes poco agradables, los pueblos y los hombres son de carne y hueso y son seres vivos. Pero lo que si nunca debe permitirse que la historia sea secuestrada por los que mal quieren la nacion desde otros lugares. Gracias.