ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las legislaciones cubanas conceden derechos especiales para las mujeres, principalmente en el período de embarazo y de lactancia. Foto: Yaimí Ravelo

Se hace cada vez más difícil hablar en Cuba de proyectos para el futuro y del camino andado en estos años de construcción de una sociedad socialista, sin mencionar la participación que ha tenido la mujer en la toma de decisiones y su actuar en lugares claves desde el triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959.

Las féminas representamos el 48 % de los trabajadores en el sector estatal, cifra equivalente ocupa altos cargos de dirección. Además contamos con excelentes oportunidades de trabajo, participación y liderazgo. Un ejemplo lo constituye que ocho de cada 10 fiscales cubanos son mujeres, elemento destacado por Teresa Amarelle Boué, Secretaria General de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.

La Asamblea Nacional del Poder Popular, pilar fundamental del gobierno en la Isla, posee actualmente un 48,86 % de representación femenina. Ese número evidentemente expresa que poseemos un rol importante a la hora de diseñar políticas para la conducción y perfeccionamiento del sistema socialista.

A su vez, el personal de salud cuenta con un 78,5 % de mujeres ejerciendo la medicina; casi la mitad de los investigadores científicos son féminas; y también, estamos dentro del 66 % de la fuerza de mayor calificación técnica y profesional del país que recibe además salario igual por trabajo igual en relación con los hombres.

Además, nos beneficiamos con el acceso universal y gratuito a la educación y a la salud, reflejado en el 60 % de las graduaciones de la Educación Superior.

FILIACIÓN FEMENINA

Una revolución dentro de la revolución, así definiría Fidel Castro Ruz la participación de las mujeres, y en ese espíritu se fundó la Federación de Mujeres Cubanas, espacio que se creó el 23 de agosto de 1960, con la figura de Vilma Espín como su presidenta, ejemplo de entrega a la lucha revolucionaria y de defensa a los derechos de la mujer.

«Nuestro país puede sentirse afortunado en muchas cosas, pero entre ellas, la primera de todas, por el magnífico pueblo que posee. Aquí no solo luchan los hombres; aquí, como los hombres, luchan las mujeres», enfatizó el Comandante en Jefe.

Desde entonces, dicha organización, no ha dejado de crecer. Tanto así que hoy cuenta con más de cuatro millones de afiliadas, el 90,6 % con más de 14 años, edad con la que se ingresa a esta organización.

En su haber han creado instituciones cuyo objetivo principal es la ayuda a la familia cubana, tal es el caso de la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia.

Allí realizan trabajos educativos y preventivos, garantizando que mujeres, hombres, niños y ancianos reciban una atención individual en la solución de conflictos, ya sean casos de violencia y asistencia en materias jurídicas, entre otros asuntos.

Esta organización, visita las comunidades y hospitales maternos de la localidad para brindar consejos a la familia, y entre los muchos temas tratados, prestan especial importancia a la mejor manera de llevar una sexualidad responsable y los riesgos acaecidos en la maternidad temprana.

La Federación también otorga especial atención a un tema delicado, pero no invisible: el de las mujeres en riesgo de prostituirse y las que ya lo hacen. En este sentido son ayudadas por la cero tolerancia del Gobierno de Cuba a este fenómeno, que constituye una garantía para desarrollar la labor de la organización a nivel comunitario, en su prevención y en la orientación de quienes estuvieran en peligro de ejercerla.

GARANTÍAS DE SALUD PARA LA MUJER CUBANA

El desvelo del estado cubano por garantizar la salud a las mujeres merece abordarlo de manera particular, visto en la voluntad política de asumir varios programas sanitarios con cobertura para toda la sociedad y diseñado desde la familia.

Hablamos del programa materno – infantil; el de detección precoz del cáncer cérvico – uterino y de mamas. También el relacionado con una maternidad y paternidad conscientes, el del adulto mayor que incluye a las mujeres ancianas, y finalmente el de prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS), Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida).

El primero es de los más seguidos por las autoridades del Ministerio de Salud Pública, porque incide en disminuir la tasa de mortalidad infantil (en el 2017, se obtuvo 4,0 por cada mil nacidos vivos) y las muertes maternas cada año. Además controla la reducción de la mortalidad escolar y los fallecimientos por malformaciones congénitas, y pone a disposición de la población los métodos anticonceptivos, incluyendo el aborto legal, gratuito y practicado en hospitales públicos.

Igualmente, está dirigido a brindar un seguimiento estricto a las embarazadas, aplicando más de 12 consultas médicas durante el periodo de gestación, el aseguramiento de practicar todos los exámenes clínicos y de diagnósticos, garantizar el internamiento para las clasificadas de riesgos y el parto institucional para el ciento por ciento de los nacimientos. El bebé recibe también en los primeros meses consultas semanales o quincenales, visita a su domicilio y controles médicos, con su esquema de vacunación incluido, para su primer año de vida.

Por otra parte, el cuidado de los ancianos en Cuba se estimula desde la familia y el programa gubernamental prioriza la jubilación femenina a la edad de 60 años, la inserción en la Universidad del Adulto Mayor con charlas educativas y aprendizaje para la tercera edad, la atención directa del médico comunitario, utilizando los círculos de abuelos (grupos para ejercicios físicos y actividades recreativas), los hogares de ancianos (internamiento total) y las casas de los abuelos con régimen semi-interno para aquellos que sus familiares no los puedan atender durante el día.

El programa de detección precoz del cáncer cérvico – uterino y de mamas tiene previsto el pesquisaje para todas las mujeres con la realización de la prueba citológica en el consultorio del médico de la familia cercano a su domicilio y la promoción del autoexamen mamario, con la indicación de acudir al doctor ante la menor sospecha. Ante la presencia de tumores malignos se asegura la asistencia médica, los medicamentos, las cirugías y los tratamientos especializados.

Para velar por una maternidad y paternidad responsable se dictó el Decreto-Ley 234 de la Maternidad de la Trabajadora (2003), con su resolución complementaria número 22/2003, que otorga iguales derechos a los padres cubanos para obtener una licencia laboral y quedarse al cuidado de los hijos durante el primer año de vida. Esta norma jurídica pretende redimensionar el rol de la figura paterna, pues coloca la responsabilidad compartida como centro de las relaciones paterno-filiales.

Mientras que el de prevención de las ITS incluye como primera medida para disminuirlo las charlas y eventos sobre el enfrentamiento a esta enfermedad y mercadeo de condones en farmacias comunitarias. Luego de la infestación se brinda atención médica gratuita a todos los enfermos y los medicamentos apropiados, sin importar el costo.

También la Organización Mundial de la Salud entregó a Cuba la primera certificación del mundo que avala que un país ha logrado el reto doble de eliminar la transmisión de madre a hijo del VIH y, también, de la sífilis congénita.

Todos estos programas dan prioridad a enfermedades propias del sexo femenino y a procesos biológicos como el embarazo, la maternidad y el climaterio. Todos estos esfuerzos se acometen con la garantía de la gratuidad y universalidad de los servicios médicos, acompañados del incremento en cobertura y calidad en la asistencia hacia las pacientes, con un  peso fundamental en la prevención y promoción de salud.

Sin embargo, hoy se desea que ellos abarquen aspectos específicos de género, como los referidos a la vida cotidiana que generan agotamiento y estrés en las mujeres por su doble carga laboral: en la profesión y en las tareas domésticas.

Hay un marcado interés en involucrar a los varones con mayor presencia en la maternidad, algo no resuelto por prejuicios y estereotipos. Las estadísticas muestran que después de dictarse la ley, solo unos 90 hombres se acogieron a esta facilidad, mayormente por fallecimiento de la madre u otra situación específica.

Baste decir que nuestra legislación contempla un conjunto de disposiciones, las cuales conceden derechos especiales a la mujer para la licencia de maternidad pre y post natal, desde las 34 semanas de embarazo y hasta que el niño camine; como también la madre trabajadora tiene el privilegio de lactar a su bebé todo el tiempo que desee.

Mucho ha sido lo logrado en estos años, aunque se mantienen batallas por ganar que se reflejan en los espacios por la No violencia contra las mujeres y las niñas, en los debates sobre asuntos de equidad de género, ante la reproducción de estereotipos heredados de una sociedad machista y patriarcal; todo ello como parte del empeño de seguir construyendo una sociedad más justa y equitativa, donde la mujer siga siendo una revolución dentro de la Revolución.

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