
Tiene 72 años y vive satisfecho de aprovecharlos al máximo. Carlos Torres Valdés es un hombre alto, fuerte, de piel blanca, ojos azules y carácter afable. Comparte el día a día con su familia en una casa de dos pisos en Micro 70, Nueva Gerona, Isla de La Juventud.
Quien ve a este hombre activo y de carácter optimista no imagina que lleva una lucha tenaz contra el cáncer, que ha sido la causa de varias intervenciones quirúrgicas. «Debido a esta enfermedad, que llegó de imprevisto, tuve que cambiar mi vida, debí jubilarme cuando trabajaba en la Empresa Naviera, en los catamaranes como segundo capitán. Me hizo sentir muy mal, pero con el constante apoyo de familiares y amigos, comencé a dedicar el tiempo a crear pequeñas obras de arte. Ahora con lo que hago me siento útil».
Carlos confiesa no sentirse jubilado, porque todos los días se levanta y va a su centro de trabajo, que se encuentra al bajar el segundo piso de su casa: un pequeño taller artesanal para crear algo nuevo y cada vez mejor. «Hago reproducciones de los buques donde trabajé alguna vez, les pongo nombres, motor, luces, y todo lo necesario para que puedan navegar bien, tienen hasta las propelas. Mi objetivo es que queden lo más parecido posible a los originales».
Así se ha convertido en un increíble artista, creador de artesanía naval, transporte automotor antiguo, trenes y aviones de aeromodelismo en pequeñas dimensiones, con un nivel de detalle que roza la perfección.
De esa forma, da continuidad a un interés que se inició en su infancia, cuando practicaba la pesca y sentía algo que lo ataba al mar. Narra que en una de sus salidas se encontró un viejo amigo, carpintero de rivera en los muelles de la isla, que le enseñó muchos secretos que ahora le permiten hacer los barcos con la mayor exactitud posible. «Gracias a él logré acercarme al mundo artesanal. Siempre me atrajo la carrera de ingeniería naval o mecánica, y aunque no pude estudiarla en la universidad, lo hice de manera autodidacta, y buscando ayuda.
«No pretendo ser conocido ni aspiro a comercializar mi labor, esto es solo un hobby, y lo muestro para el que desee disfrutarlo».
Su mayor sueño es presentar su trabajo en un salón, «me agradaría mucho porque dejaría mi enseñanza como un proyecto a los jóvenes de hoy para que puedan instruirse, y más aún, inspirarse en una carrera naval o de ingeniería mecánica, tanto automotriz como aérea».
*La autora de este texto es estudiante de periodismo de la Universidad de La Habana.
















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Carlos Alberto dijo:
1
28 de febrero de 2018
05:35:28
benny prado quesada dijo:
2
28 de febrero de 2018
07:56:31
cosacam dijo:
3
28 de febrero de 2018
13:43:13
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